Pablo Rivas Díaz

En tres palabras me definiría como una persona sociable, paciente y tenaz

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5.3. Tercera carrera

5.3. Tercera carrera

Última actualización de en Pablo Rivas Díaz

¡Pufff! No puede ser. Cuando ya habíamos logrado ponernos de segundos en la carrera, los neumáticos fallaron a causa de una brecha y el bólido se sale de pista acarreando la descalificación de la competición.

 

En la última sesión expositiva mencionamos un término muy destacado  dentro del ámbito de las nuevas tecnologías como es el de “brecha digital”, por lo que decidí adentrarme en el de forma más exhaustiva. 

Para comenzar hice una búsqueda en Wikipedia donde se decía que la “brecha digital” es una expresión que hace referencia a la diferencia socioeconómica entre aquellas comunidades que tienen Internet y aquellas que no, aunque también se puede referir a todas las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (teléfonos móviles…). Como tal, la brecha digital se basa en diferencias previas al acceso a las tecnologías. Este término también hace referencia a las diferencias que hay entre grupos según su capacidad para utilizar las TIC de forma eficaz, debido a los distintos niveles de alfabetización y capacidad tecnológica. También se utiliza en ocasiones para señalar las diferencias entre aquellos grupos que tienen acceso a contenidos digitales de calidad y aquellos que no.

Dicho término procede del inglés digital divide y se le atribuye su acuñación a Simón Moores. Simón empleó este término para hacer referencia a la fractura que podía producirse en los Estados Unidos entre los “conectados” y los “no conectados” si no se superaban mediante inversiones públicas en infraestructuras y ayudas a la educación, las serias diferencias entre territorios, razas y etnias, clases y géneros. De ahí que algunos autores, en español, prefirieran el término fractura digital estratificación digital, por ser mucho más expresivos sobre lo que realmente significa. La mayoría de los autores hispanos se decantan por el de brecha, dado que lo consideran más políticamente correcto.

Otros autores extienden el alcance de la brecha digital para explicarla también en función de lo que se ha denominado analfabetismo digital, que consiste en la escasa habilidad o competencia de una gran mayoría de miembros de las generaciones nacidas antes de los años 60 para manejar las herramientas de computación y cuyo acceso a los servicios de Internet es por lo tanto muy limitado.

Posteriormente, indagando sobre algún autor que se centrase en un término de semejante consideración, encontré al investigador holandés Jan Van Dijk, el cual identifica cuatro dimensiones en el acceso, que son:

  • La motivación para acceder
  • El acceso al material
  • Las competencias para el acceso
  • El acceso para usos avanzados

Plantea que la brecha digital está en constante evolución, dado el surgimiento de nuevos usos tecnológicos, que son apropiados más rápidamente por aquéllos que tienen el acceso en forma más permanente y de mejor calidad, es decir, es función del ancho de banda.

La brecha digital separa a los que están conectados a la revolución digital de las TIC de los que no tienen acceso a los beneficios de las nuevas tecnologías. La brecha se produce tanto a través de las fronteras internacionales como dentro de las comunidades, ya que la gente queda a uno u otro lado de las barreras económicas y de conocimientos. En la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) de Ginebra los líderes mundiales declararon: “Estamos plenamente comprometidos a convertir la brecha digital en una oportunidad para todos, especialmente para aquellos que corren peligro de quedar rezagados y aún más marginados”.


Terminaré este blog con una frase de Juan Manuel Villasuso que decía: “nada hacemos con tener fibra óptica y banda ancha si las personas en última instancia no han desarrollado las destrezas para utilizar esas tecnologías”.