Pablo Rivas Díaz

En tres palabras me definiría como una persona sociable, paciente y tenaz

Navegación

5.6. Hagamos un análisis

5.6. Hagamos un análisis

Última actualización de en Pablo Rivas Díaz

¿Cómo va el cambio de estrategia? ¿Hemos mejorado nuestras tácticas? Para evaluar si se están empleando las estrategias y tácticas adecuadas para alcanzar nuestra meta cuento con una serie de herramientas para evaluar los diferentes ámbitos.

 

Después de todo lo comentado en blogs anteriores he estado investigando por la red y después de leer numerosas noticias y artículos me he decidido a hacer una breve entrada para tratar los principios educativos necesarios para enseñar las estrategias para el uso de las TIC.

Nosotros como pedagogos debemos formar a niños y niñas competentes y para esto no debemos separar las funciones y los procesos mentales otorgados al alumnado que pueden crear las herramientas tecnológicas disponibles para la búsqueda de información. Para esto es necesario integrar e inmiscuir en la enseñanza de cada área curricular las TIC, potenciando la transversalidad del contenido entre materias usando los métodos metacognitivos.

Al igual que está pasando en las Universidades con el Plan Bolonia, es necesario incluir dentro de la Educación Obligatoria, prácticas educativas en las aulas, de tal modo que se facilite el acceso de los alumnos y alumnas a ayudas o “andamiajes” educativos efectivos para potenciar la competencia en el tratamiento de la información.  

Para la evaluación sería interesante llevar a cabo la denominada “evaluación auténtica” ya que nos proporcionará una diversidad de instrumentos y estrategias que facilitarán nuestra valoración de las competencias digitales del alumnado del centro al que pertenezcamos.

Creo, al igual que la mayoría de vosotros, que la educación debe avanzar al mismo ritmo que avanza la sociedad y, por lo tanto, debemos dejar atrás el pasado y la evaluación tradicional en donde lo único importante era la asimilación de saberes. En la actualidad debe primar la articulación y aplicación de estos saberes en la práctica, es decir, que el alumnado aprenda una serie de conocimientos que le sirvan para saber pensar, decidir… que lo hagan más autónomo e independiente, que se sepa valer por sí mismo. Por lo tanto, la evaluación ha de ser contextualizada a través de problemas significativos que capten la atención de los alumnos/as y nosotros como pedagogos debemos hacer de guías y mediadores regulando la intervención para conseguir que los niños y niñas logren autorregular su proceso de enseñanza aprendizaje.

Para realizar este tipo de evaluación podemos utilizar las rúbricas, el portafolios (como hacemos nosotros en esta materia) o las Webquest.

Las rúbricas son una especie de guías o escalas de evaluación que establecen niveles progresivos en función de los aprendizajes que vaya adquiriendo el alumno/a. Nos servirán para evaluar la calidad del manejo, la búsqueda y selección de información, la evaluación de competencias comunicativas… permitiendo modelar las decisiones relevantes para resolver determinadas tareas. Con esto podemos lograr establecer una serie de expectativas que serán producto de calidad y criterios concisos que facilitarán la supervisión. No debo olvidarme que las rúbricas se elaboran partiendo de dos dimensiones que son los criterios y el grado en que están presentes en términos de niveles progresivos. 

El portafolios nos permite, por su parte, seleccionar una serie de evidencias a lo largo de un período de tiempo (en nuestro caso un semestre) para conseguir un objetivo concreto. Nos permite almacenar información de diverso tipo (informes de laboratorio…). A través de él, el docente podrá observar lo que el alumno/a es capaz de hacer y cómo va progresando en el proceso de enseñanza-aprendizaje y permite al alumnado reflexionar y tomar conciencia de qué y cómo va aprendiendo para ser capaz de guiar su proceso de enseñanza-aprendizaje.

Por último, las Webquest potencian la autonomía ante problemas y situaciones reales, permitiendo tomar decisiones para seguir adelante, siendo reflexivos y autorregulando el aprendizaje. Una ventaja es que facilitan la conexión entre áreas haciendo más llevadero el trabajo del profesorado y a su vez consta de dos tipos de evaluación: la de proceso y la de producto (el nivel de desempeño alcanzado) pasando para esto por tres momentos de desarrollo, es decir, la selección, la transformación y la producción del informe. Para hablar de las Webquest me pareció de interés elegir una definición que dio de ella Dogde en el año 1995 y que decía que es “una actividad de investigación guiada en la que la información utilizada proviene total o parcialmente de recursos de Internet, diseñada para el pensamiento de los alumnos en los niveles de análisis, síntesis y evaluación”.

 

Bibliografías y páginas recomendables

Coll, C. y Monereo, C. (eds.) (2008): Psicología de la educación virtual. Madrid: Morata

Fuentes, M. y Monereo, C. (2008): Como buscan información en Internet los adolescentes. Investigación en la escuela, nº 54, pp. 44-58

Gómez Hernández, J. A., y Benito, F. (2000): Estrategias y modelos para enseñar a usar la información: guía para docentes, bibliotecarios y archiveros. Murcia: KR

www.eduteka.org