Pablo Rivas Díaz

En tres palabras me definiría como una persona sociable, paciente y tenaz

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5.7. ¡Menuda carrera!

5.7. ¡Menuda carrera!

Última actualización de en Pablo Rivas Díaz

Esta carrera sí que ha sido intrépida y llena de magia. Habíamos salido desde el octavo puesto y después de una dura y complicadísima carrera hemos llegado a la última vuelta compitiendo con el primero por un puesto en el podio en lo más alto. Y ¡sorpresa!, han entrado los dos bólidos a la vez en línea de meta, ¿cómo determinar quién ha finalizado primero?, ¿tenemos en cuenta la palabra del juez de línea o, sin embargo, recurrimos a la foto finish?

 

Partiendo del  tema tratado en la última sesión de clase acerca de si es más importante la palabra o la imagen, hice una serie de búsquedas por la red para renovar mis conocimientos y forjar unos puntos de vista claros. Fruto de esto llegué a la reflexión crítica que expondré en las siguientes líneas.

Es verdad que a través de la palabra expresamos mucho pero hay un refrán que dice que “vale más una imagen que mil palabras”, es decir, por medio de una imagen podemos observar multitud de matices y puntos de vista que trata de reflejar su autor. Centrándonos en el color ya destacamos si es una imagen pasional, fúnebre, violenta… Sin embargo, el mejor acompañante de una imagen es la palabra para dirigir nuestra visión hacia un único y específico punto de vista.

A través de la imagen los publicistas pretenden transmitir una serie de contenidos persuasivos. Tanto el mensaje como el modo de organización y estructuración del contenido y las ideas propuestas de comunicación tienen una especial elaboración lingüística determinada por recursos retóricos. La manera de proceder para persuadirnos a través de las imágenes puede seguir diversos patrones como, por ejemplo, explotando los factores emocionales, apelando a nuestros sentimientos, estados de ánimo, experiencias personales…, es decir, potenciando la subjetividad o, por otra parte, apelando a la vía racional, es decir, empleando argumentos de carácter lógico y objetivo.

Para esto emplean una gran intensidad del lenguaje que tiene la capacidad de manipularnos a nosotros, como receptores, directamente de varias maneras e incluso de forma permanente. Esto lo consiguen empleando recursos calificativos (como los adjetivos), modos perifrásticos, aludiendo a la realidad (a través de metáforas)… sin olvidarse de la función estética del lenguaje que les permite que la relación con los receptores sea más intensa.

El ámbito donde predomina la imagen por encima de la palabra es el publicitario y, en él podemos observar como se recurre con frecuencia a situaciones y contextos de la vida cotidiana con el objetivo de naturalizar el contenido de persuasión ya que la capacidad de convicción que tiene un mensaje es mayor cuando el receptor no se siente objeto de esa comunicación intencional. Gracias a tener en consideración los sentimientos, las respuestas afectivas y las creencias y valores de la población, consiguen captar nuestra atención e influir en nuestra personalidad a la hora de comprar uno u otro producto, elegir un programa o una serie…

Teniendo presente todo lo expuesto, desde el ámbito educativo debemos desarrollar un sentido crítico en nuestro alumnado que le permita ser un ser autónomo y no alguien manipulado por los medios de información y comunicación. Para esto, sería interesante llevar a cabo una educación audiovisual generando un instrumento que permita educar a los futuros ciudadanos en contacto con la realidad. El verdadero objetivo de esta educación es educar al alumnado para recibir y usar la información de los medios y para capacitarlos a la hora de comprender cómo es el mundo actual o qué está sucediendo en la actualidad.

Lo ideal sería integrar las TIC en las aulas, como se refleja enla Competenciade Tratamiento dela Informacióny competencia digital, pero vista la nula importancia que le da el profesorado en la mayor parte de las instituciones educativas, sería conveniente, en primer lugar, concienciarlos de las ventajas que tendrían la presencia de las TIC en el aula y, en segundo lugar, dotarlos desdela Administración Educativade una serie de ayudas teóricas sobre: “cómo integrar las TIC en el currículo”, “cómo establecer una serie de objetivos curriculares y una serie de contenidos para la educación en los medios” y, si fuese necesario, “cómo generar una serie de actividades basadas en un mayor y mejor conocimiento de los medios”.

En definitiva, no  estoy de acuerdo con el uso que se está dando en la actualidad a las nuevas tecnologías y creo que es conveniente avanzar en el conocimiento de aquello que el alumnado va a necesitar como ciudadano del siglo XXI, una sociedad presidida por las nuevas tecnologías.