Silvia Alvarez Otero

Observadora, intuitiva, temperamental, impulsiva, en ocasiones más emocional que racional, activa, sincera (a veces demasiado), alegre, optimista, habladora... Dicen que incluso gusto de las discusiones...

4.2. Análisis y documentación acerca del Bienestar - Malestar docente

Este apartado contiene documentación y otras referencias como vídeos sobre aspectos relacionados e implicados en el dualismo Malestar - Bienestar docente. En ellos se añaden reflexiones y comentarios propios. 

MALESTAR EN EL PROFESORADO. ANÁLISIS DEL PROGRAMA PSICOLOGEANDO. DEBATE
"Docentes al borde de un ataque de nervios".

Malestar en el profesorado. Analisis del programa Psicologeando. Debate "Docentes al borde de un ataque de nervios"

Buscando información sobre el malestar – bienestar del profesorado he encontrado un programa de la televisión argentina en donde se trata este tema y que me ha parecido muy interesante.

Me ha parecido interesante abordar este tema desde otra perspectiva como son los debates televisivos.

La referencia a dicho programa es esta:

 

Psicologeando - Programa 28 "Docentes al Borde de un Ataque de Nervios" 
"Psicologeando con Gabriel Massaro" se emite en Telered Moreno, Bs. As., Argentina. 
Conduce: Lic. Gabriel J.Massaro 
Emitido: 21/04/2010

 

Estos son los links en los que podéis encontrar el programa, divido en 6 partes:


Esta es la primera parte donde podéis empezar a verlo en el MINUTO 5:00, ya que antes es publicidad, entre otras cosas.

 

De todo lo que he visualizado en este programa he extraído algunas cosas que me parecen oportunas comentar con respecto al malestar del profesorado.

“Hay muchas escuelas en las que no hay psicopedagogo, y esta labor la tienen que hacer los docentes”

Esta situación, aunque cada vez menos, podemos encontrarla en muchas de nuestras escuelas españolas. ¿Debemos o podemos ejercer esta labor como docentes en vista de la falta del profesional de la orientación?

En mi opinión, depende en primer lugar de la formación que poseamos. Si tenemos conocimientos y herramientas para poder abordar esta labor y si nos preocupan nuestros alumnos podríamos, como docentes, echar mano en esta labor. Del mismo modo, sería necesario también contar con el apoyo y asesoramiento de profesionales que están formados en este ámbito para no actuar erróneamente y por supuesto, reclamar la figura del psicopedagogo, entre otros profesionales de la orientación en dichas escuelas. Como docentes, tampoco podemos sobrepasar nuestras funciones pero sí es cierto que podemos contribuir a la tarea del psicopedagogo.

“El docente que se acercaba a casa del alumno para ver que le pasó, por qué no fue a clase, murió”

Obviamente la situación ha cambiado, pero creo que parte de esta afirmación que se ha perdido debiera mantenerse en el tiempo. La preocupación personal por nuestros alumnos quizá ha ido en detrimento para dejar paso a la profesionalización y a la separación de la implicación emocional. La línea donde empieza una y termina otra afirmación es tan vaga que perfectamente podemos traspasarla hacia un terreno como hacia el otro. En mi opinión habría que buscar la manera de no traspasar la implicación personal de forma que nos afecte acusadamente, pero tampoco llegar a una profesionalización del trabajo que no permita implicación alguna, pues no dejamos de trabajar con personas a las que estamos guiando, que sienten, que sufren y que tienen problemas personales donde la escuela es una fuente de detección y superación fantástica.

“Si en casa no se le da el valor suficiente a la educación, ¿como se lo van a dar los alumnos? (…) Mira para que me sirvió a mi estudiar…”

Como se ha comentado en clase, es cierto que la consideración de la educación ha sufrido cambios espectaculares. Si oímos hablar a nuestros abuelos estiman la educación como un privilegio al que no todos pudieron acceder en tiempos pasados y que debiéramos valorar y estar agradecidos por ella. Hoy en día, que podemos disfrutarla como un derecho universal no la valoramos como tal, sino como una obligación. Actitudes como ésta contribuyen a la desmotivación de los alumnos, al desprestigio y pérdida de autoridad de la labor docente que inciden en el malestar docente. En este terreno, más que con los alumnos debiéramos trabajar con las familias por ser la institución primaria que va a influir en nosotros. Las familias tienen un peso y una función muy importante en la educación de sus hijos que no puede quedar relegada a la escuela y aunque trabajemos con sus hijos, se debiera concienciar y colaborar con las familias y la familia con la escuela para no estar pisándonos el terreno con las consecuencias que ello acarrea en la labor docente.

“El padre de los 60 tenía a la figura del profesor como una autoridad, ahora culpan al docente.”

Ésta es otra de las afirmaciones y situaciones que ofrece razones para el malestar docente, muy relacionada con la afirmación anterior. Del mismo modo, el trabajo en este caso debiera ir dirigido a las familias, pues actuando por separado (familia y escuela) sólo contribuimos a perjudicar al alumno, el cual recurrirá a la defensa de sus padres o del profesor a según le convenga.

No podemos olvidar que el alumno todavía está formando su personalidad y que la responsabilidad de su desmotivación y de sus acciones todavía recae en la familia y en la escuela con lo que si queremos promover cambios en ellos, además de motivarlos y educarlos, también debiéramos motivar y concienciar a las familias y a los docentes como promotores y guías de la educación de nuestros hijos y alumnos.

“Padres que trabajan todo el día. Cuando llegan para evitar conflictos actúan como amigos”?

Los nuevos modelos de familia, la incorporación de la mujer al mundo laboral, la (difícil) conciliación de la vida familiar y laboral producen efectos negativos (y positivos) que estamos observando en las situaciones educativas. Muchos de estos efectos participan en el incremento de las problemáticas que sufren los alumnos y por tanto de problemáticas que se dan en la escuela contribuyendo al malestar del profesorado. Alumnos más desatendidos por sus padres o tutores, menos relación entre escuela y familia, más preocupaciones, menos tiempo para estar con los hijos, menos control, menos disciplina… Este es otro de los motivos por los que la educación que se debiera proporcionar desde las familias queda relegada a la escuela, entre otras. Los padres ya no tienen tiempo para hacer los deberes con sus hijos, para estar al corriente de cuánto tiempo dedican al estudio y cómo lo hacen… incrementando así las tareas de la labor docente.

La mujer tiene pleno derecho a trabajar al igual que el hombre, y en muchos casos, ninguno de los dos quiere ejercer la labor de “ama de casa” que está todo el día pendiente de sus hijos. La solución a este enigma es complicada a pesar de que existen opciones como reducción de la jornada laboral de uno o ambos o beneficiarse de los programas de conciliación familiar, entre otras. Invertir en programas de este tipo y en profesionales que los llevan a cabo es necesario, pero también que las familias vuelvan a ocupar su puesto como primera guía de sus hijos sin relegar deberes que les pertenecer como padres a las escuelas.

Controvertida situación que creo tiene mucho que ver en la problemática de muchas escuelas y en el malestar del profesorado.

“Un docente también no tiene suficiente tiempo o el que le gustaría para estar con sus hijos.”

Además de docentes también son padres y componen una familia, con lo que los docentes también sufren los mismos problemas de conciliación que el resto de las familias, con lo que tampoco pueden desatender a sus familias ni a sus hijos para atender a los de los demás. He aquí otro hecho muy importante en el malestar y el síndrome de bornout (“quemado”) del profesorado y de las personas que trabajan y se implican en lo social y en el trabajo con las personas.

Con respecto a los directivos se dice en dicho programa:

 “No tenemos herramientas para tratar la violencia que traen de sus casas”

A raíz de esta afirmación procedente de los propios docentes resulta necesario plantearse muy seriamente el trabajo con las familias. Es desde la familia, como primera instancia socializadora y educativa, desde donde debieran inculcarse las primeras normas de comportamiento y disciplina, pero sabemos que no siempre es así. Es cierto que el docente puede colaborar en esta tarea educativa pero no puede quedar relegada exclusivamente a su competencia.

Si no contamos con el apoyo y la colaboración de las familias esta tarea es tremendamente complicada pues estaremos actuando por dos vías distintas perjudicando seriamente a los futuros adultos.

De este hecho se derivan situaciones como aquella en la que la familia reclama al profesor por amonestar o suspender a sus hijos, haciendo culpable en primera instancia al profesor y defendiendo en exceso al alumno con las consecuencias que ello acarrea en la autoridad y veracidad del profesor.

Por ello, considero que muchas de estas situaciones que provocan malestar entre los docentes  y disrupciones en las aulas están desprovistas del trabajo con las familias pues es desde ellas desde donde se debe cambiar la situación para lograr el cambio en los alumnos y en los hijos.

“Al docente le faltan herramientas”

Del mismo modo, el docente también se ve desprovisto de herramientas para enfrentarse a numerosas situaciones que hoy en día se producen en las aulas y para las que probablemente no está formado. Violencia, drogadicción, absentismo…

En este terreno es imprescindible incidir en la formación del profesorado, en el apoyo de los profesionales de la orientación y los servicios comunitarios como pueden ser servicios sociales o equipos de orientación externos al centro.

Las bajas, los fármacos… “no implican que el conflicto no siga estando” “…por eso es que son tan reincidentes”.

Nos encontramos en el terreno actual de las bajas de los profesores, entiendo que baja por depresión, estrés, ansiedad, etc. Se hace mención en este debate a que el hecho de solicitar una baja o la administración de fármacos no solucionarán el problema. Simplemente servirán de alivio temporal ya que a la incorporación del docente el conflicto seguirá presente y de ahí la reincidencia en las bajas.

Es necesario como se comentaba anteriormente que el docente adquiera herramientas para enfrentarse a estas situaciones conflictivas y problemáticas y que reciba apoyos para poder erradicarlas. Ante estas situaciones nos encontramos en una espiral en la que el problema no queda solucionado a largo plazo, sino que simplemente se palia de manera provisional.

“Pasamos del padre autoritario al colega de mi hijo” “Hemos perdido los papeles” (Emilio Calatayud)

 “Es el autoritarismo el que nos impide ver la autoridad como un factor de progreso y un factor de ayuda”

“La escuela, la familia y el docente que debe recuperar su lugar, saber cuando decir si y cuando no, cuando amonestar y cuando no.”

Se presenta un vídeo de unas alegaciones de Emilio Calatayud, juez titular del juzgado de menores de Granada, en las que, aunque duro y directo, no le falta razón. Es cierto que los estilos educativos (autoritario, democrático, permisivo) actuales han cambiado de manera importante. La línea entre lo autoritario, lo democrático y lo permisivo no está muy bien definida actualmente.

Ha sido necesario vencer el autoritarismo de épocas pasadas que caracterizaba tanto a la escuela como a la familia, pero en muchas situaciones nos olvidamos que la autoridad y la disciplina siguen siendo necesarias en su justa medida. La falta de autoridad y disciplina provocan situaciones en las que tanto la familia como el docente se ven superados por sus hijos y sus alumnos, “no pueden con ellos”, nos dominan… y tampoco se pueden permitir dichas situaciones pues a la larga las consecuencias que acarrean están siendo visibles en nuestra sociedad.

Es muy difícil la línea entre la democracia, el diálogo, la autoridad, el respeto… donde termina una y donde termina la otra, pero es necesario combinarlas lo más justamente posible para no “perder los papeles”. Ni todo es tolerable, ni todo es prohibición, pero sí son necesarios los límites tanto desde la familia como desde la escuela.

 


 

 RESEÑAS A LA TESIS DE Mª TERESA GARCÍA ÁLVAREZ (2003).
"Condicionantes socioprofesionales de la salud docente"
y SU RELACIÓN CON LA TEMÁTICA, (Ada Abraham)

25/04/2012 Pequeñas reseñas a la Tesis de María Teresa García Álvarez (2003). “Condicionantes socioprofesionales de la salud docente”,

 

Tras la clase del martes 24/4/2012 me ha resultado interesante la mención a Ada Abraham y la clasificación que ha hecho de las tensiones del profesorado y que agrupó en  4 relaciones diversas, según lo que he podido apuntar se mencionó la siguiente clasificación:

  1. Profesores que aceptan los cambios
  2. Actitudes de inhibición
  3. Sentimientos contradictorios. Actitudes ambiguas, queremos cambiar pero no sabemos como.
  4. Vivencia de la docencia con sentimientos de culpabilidad.

Aunque he intentado encontrar esta clasificación para saber más sobre ello, no lo he conseguido. Aunque seguiré buscando.

Del mismo modo se hacía alusión al yo ideal y al yo real de esta misma autora.

He intentado encontrar la biografía de Ada Abraham pero tampoco la he encontrado como tal. Lo que sí he podido encontrar son algunas de sus obras, como “El mundo interior de los enseñantes”,  “El enseñante es también una persona: un inédito enfoque interdisciplinario que arroja nueva luz sobre la condición íntima del educador”. Además, ha realizado diversas investigaciones sobre los docentes, las tensiones de la profesión, la salud de los docentes, etc.  con lo que podemos suponer que en su actividad laboral se dedica, entre otras cosas, a estudiar estos temas.

A pesar de que hay mucha información sobre ella, me ha parecido interesante comenzar con la lectura y el análisis de la Tesis de María Teresa García Álvarez (2003). “Condicionantes socioprofesionales de la salud docente”, en la que investiga sobre este tema y utiliza los trabajos de Aba Abraham para ello.

He extraído aquello que me ha parecido más interesante  de lo que en esta tesis está recogido, haciendo especial hincapié en aquellas menciones a Aba Abraham, ya que la tesis completa es de una dimensión importante y no la he leído en profundidad. La referencia completa a dicha tesis se encuentra al final de este documento así como el link para su consulta.

García Álvarez pretende indagar en el bienestar profesional de la profesión docente, conocer y comprender al docente y su estado de salud para un conocimiento propio y de la profesión. Se basa en la Dra. Ada Abraham al presentar al docente como persona, como esta autora postulaba en sus obras de cara a unos estilos de vida más sanos en dicha profesión.

En su tesis García Álvarez (2003) analiza unos modelos teóricos en relación al síndrome del trabajo desde tres puntos de vista: el psicológico, el social y el organizacional.

Manifiesta, de este modo que centrarse en una u otra perspectiva para estudiar el trabajo conlleva la posibilidad de no tratarlo íntegramente, ya que estos tres puntos de vista son importantes en su conjunto por integrar aspectos motivacionales, las relaciones interpersonales así como analizar los contextos organizativos, respectivamente.

En definitiva, el malestar docente, o diversas enfermedades o patologías derivadas de este es una combinación de estas tres condiciones.

Citando a la autora de la tesis (García Álvarez, 2003, p. 107), y ésta a su vez a la Dra. Abraham (1975), expone las causas del estrés o enfermedad y tensiones del estrés o enfermedad del profesorado, que podrían atribuirse a:

- El individuo mismo (para Abraham como la más importante)
- Formación inicial (inapropiada)
- Falta de verdadera política de iniciación, de ayuda, de guía.
- Al medio profesional (conservador, tradicionalista)
- A la práctica escolar (alejada de la teoría)
- A condiciones materiales del trabajo
- Al conflicto de papeles.
- A la actitud desvalorizante de la sociedad respecto de los maestros.

Según el modelo se realizará una u otra intervención resaltándose la necesidad de prevenir, proteger, promover y restaurar la salud docente, como señala la García Álvarez.

Otro estudio de la Dra. Abraham (1984) citado en dicha tesis de Mª Teresa García Álvarez (2003, p. 119), es el que realizo a 80 profesoras israelíes, donde las tensiones de éstas se fundamentaban en:

- Los conflictos entre el papel madre – docente.

- Conflictividad en función del apoyo de la pareja.

- Dificultades dado el desigual trato del alumnado a profesores y profesoras.

- Competir con compañeros varones, a los que se les atribuyen más fortaleza.

- Problemas con la autoridad en relación la falta de apoyo ante acontecimientos femeninos (maternidad) y el mayor grado de cuestionamiento cuando ellas son la autoridad.

- Problemas de celos de sus iguales.

¿Sigue habiendo barreras sexistas en la profesión docente?

¿Necesitan las mujeres asumir valores y roles masculinos para ser respetadas y hacer valer su autoridad antes los distintos miembros de una escuela (docentes, alumnos...) y ante la sociedad en general?

Ante estas preguntas que se me plantean, y que podrían ser desencadenantes de un mayor malestar en la profesión docente de las mujeres entre otras, me resultaría difícil responder a la primera de ellas dada mi inexperiencia.

A lo que sí podría responder dada mi experiencia en el ámbito del tiempo libre, la autoridad que se le atribuye al varón desde los más pequeños, sólo por el hecho de ser varón es claramente obvia. Un monitor hombre no necesita alzar mucho la voz ni ponerse excesivamente serio para que se le obedezca, en cambio, las mujeres monitoras, en ocasiones si tenemos que repetir las cosas o marcar nuestra autoridad para ser escuchadas. Y con la profesión docente supongo que en ocasiones ocurrirá igual.

¿De donde procede este hecho? ¿De la sensibilidad y las demostraciones de cariño más palpables en las mujeres? ¿De rasgos físicos de los distintos sexos? ¿De la educación familiar y de la sociedad actual? Quizá una combinación de todas ellas.

García Álvarez (2003) señala “la necesidad de establecer medidas que favorezcan a las mujeres”.

Uno de los métodos utilizados en la investigación del tema que nos ocupa, y siguiendo a García Álvarez (2003, p. 120) son los Estudios de Casos y Entrevistas y Cuestionarios. La Dra. Abraham (1984) en relación a la salud de los docentes realizó estudios de casos para estudiar el sí mismo y las tensiones de los docentes a partir de la MISPE (Matriz Interpersonal del Sí mismo profesional del enseñante”). Esta técnica psicométrica explora las vivencias profesionales de los docentes distinguiendo sus dificultades. Su objetivo es distinguir entre las imágenes y las tensiones del sí mismo profesional. Abraham (1972, 1974, 1984, 1991…) realizó múltiples investigaciones internacionales utilizando el MISPE comprobando que las tensiones a las que están sometidos los docentes son la expresión de mecanismos de defensa contra la angustia y que si se tiene en cuenta las tensiones reales del sí mismo profesional será posible combatirlas, así como la frustración y la necesidad de acusar a los demás. Este es un estudio de enfoque cualitativo del problema que estamos analizando.

Algunas conclusiones extraídas de esta investigación son:

- La actitud con respecto a la profesión es positiva pero se aprecia una tendencia a negar la existencia de estrés o agotamiento

- A pesar de que las respuestas conducen a pensar en la no existencia de un malestar profundo se puede tender hacia el conformismo lo que implicaría una renuncia a la identidad propia (Abraham, 1986).

- “Los demás deben cambiar, no yo”

- Tendencia a negar los conflictos conduciendo al estrés o agotamiento.

- “Acusar a los demás de las propias responsabilidades”

- “Angustia por ser descubierto” en tanto que tenemos conflictos abiertos que no queremos sacar a la luz.

 

Existen más técnicas psicométricas para evaluar las dificultades y tensiones que sufren los docentes que García Álvarez (2003, p.123) recoge en su tesis.

 

Cabe resaltar la existencia en Francia de los “Servicios psiquiátricos de la Mutua General de Educación” que se encarga de atender los trastornos psicopatológicos que sufren los docentes y la readaptación de éstos tras sufrir una crisis profesional.

A pesar de lo leído y analizado hasta ahora, nos damos cuenta que aún queda mucho por revisar y analizar sobre este tema, ya la que la información y las investigaciones existentes son innumerables, pues como diría Sócrates “Sólo sé que no sé nada”  y  “cuanto más aprendo, es cuándo más cuenta me doy cuenta de lo poco que sé”, pues cuanto más busco y más me informo, soy más consciente de todo lo que desconozco.

García Álvarez, M. T. (2003) Tesis Doctoral. “Condicionantes socioprofesionales de la salud docente”.  Programa de Doctorado: “Demandas educativas en sociedades tecnológicamente avanzadas”. Oviedo: Universidad de Oviedo.

Colección Tesis Doctoral-TDR nº45
ISBN: 987-84-629-2222-5
D.L.: AS. 00740-2009

Disponible en http://www.tesisenred.net/bitstream/handle/10803/11097/UOV0045MTGA.pdf?sequence=1 [Consultada 25/4/2012, 12:00 a.m.)

 

SÍNDROME DE BOURNOUT EN LA PROFESIÓN DOCENTE

Síndrome de Bournout. 26/4/2012.

Ola! Deixovos este vídeo que me parece que explica dun xeito máis ou menos sinxelo o Síndrome de Bournout o cal teño mencionado en entradas anteriores con relación ó malestar docente.

Explica un pouco as causas que da lugar a este síndrome, os efectos e consecuencias que acarrea así como algunhas pautas para o seu tratamento e prevención. Ademais, fai un pequeno percorrido sobre o concepto do Síndrome de Bournout e a que contextos profesionais se asociaba anteriormente. 

Realmente a profesión docente vese sometida ás causas e as consecuencias que o Síndrome de Bournout conleva?

Son tan frecuentes as baixas e a necesidade de terapia na profesión docente?

Haberá que seguir buscando para resolver estas dúbidas... 

 

EL AUTOCONCEPTO EN LA FORMACIÓN DOCENTE

El autoconcepto en la formación docente. 28/4/2012


Presento el artículo “El autoconcepto profesional en la formación docente”, perteneciente a la Revista Formadores. Su referencia completa es y el link para su consulta se encuentra al final de esta publicación.

He intentado sacar aquello que me ha parecido más interesante de cara a su reflexión y hacia una conclusión al final de dicho post, pero no por ello una conclusión final, pues como se nos ha dicho en clase, no todas las conclusiones, reflexiones o conocimientos quedan cerrados ni finalizados.

Espero que sea de vuestro interés.

Este artículo destaca la importancia del autoconcepto de los/as docentes y la falta de atención que a veces mostramos ante ellos al centrarnos más en el análisis y mejora del autoconcepto del alumnado.

En general, el autoconcepto de las personas es muy importante para nuestro desarrollo personal, social y profesional. Estas dimensiones pueden consultarse de manera más amplia en el artículo al que hacemos alusión.

Por ello  sería importante también fijarnos en este aspecto que forma parte de nosotros cuando trabajemos o analicemos la situación docente, ya que éste tiene suma importancia tanto en el bienestar como en el malestar docente. Según formemos nuestro autoconcepto, estaremos en mayor o menor disposición de sentir malestar o bienestar así como de fomentar situaciones y actuaciones con las que nos sintamos satisfechos o no.

Así mismo, el autoconcepto no sólo depende de nosotros mismos, sino que está influido por todo lo que nos rodea pudiendo diferenciar el autoconcepto asociado a diversas esferas como la social, física, social, emocional y académica siendo esta una realidad cambiante influida por las vivencias y experiencias a las que nos vemos sometidos (Epstein, 1974). Esta es una visión multidimensional del concepto, ya que anteriormente  o según otros modelos o autores no era/es concebido así.

Podemos complementar esta visión con la que presenta Oyarbide (2001) en dicho artículo en la que nos presenta distintos aspectos integrados en el autoconcepto:

- El yo real (la percepción que nos atribuimos a nosotros mismos)

- El yo ideal (las características que nos gustaría tener)

- El yo deber (las características que deberíamos tener)

Esta aportación al autoconcepto podemos relacionarla con la alusión que se nos hacía en clase por parte de la profesora de Ada Abrham, citada por Esteve (1987) sobre el yo ideal y el yo real en relación a las tensiones del profesorado.

Así mismo, englobaríamos dentro del autoconcepto la autoimagen y la autoestima, como la imagen que tenemos de nosotros mismos y los sentimientos que ésta suscita, respectivamente.

Desde esta concepción mutidimensional Shavelson, Hubner y Stanton (1976) presentan siete características básicas: organizado, multifacético, jerárquico, experimental, valorativo, diferencia, estable  y maleable a la vez.

Podemos encontrar así mismo, los orígenes del autoconcepto en dicho artículo así como las orientaciones teóricas desde las que se puede abordar como desde el interaccionismo simbólico, la psicología cognitiva, la teoría de la identidad social… Su desarrollo también es posible consultarlo en dicho artículo al que este post se refiere.

Una cita interesante que podemos extraer de este artículo es la que dice:

 “Recomendamos: Fomentar iniciativas que promuevan reconocimiento público al magisterio ante la comunidad, para mejorar tanto el autoconcepto de los docentes como su estatus social”

Reunión de Ministros de Educación de América Latina y el Caribe

PROMEDLAC VII – Cochabamba- Bolivia - 2001

Pues la valoración del grupo social al que pertenezcamos también influye en nuestro autoconcepto personal y con ello en las iniciativas que llevemos a cabo.

Se alude en dicho artículo además, a la formación del profesorado, y entre otras referencias, se cita al pedagogo Gilles Ferry con una interesante reflexión aportada por este mismo: “La formación es algo que tiene relación con la forma. Formarse es adquirir una cierta forma. La formación consiste en encontrar formas para cumplir con ciertas tareas para ejercer un oficio, una profesión, un trabajo, un empleo (…)”

Este autor citado en este artículo declara que el formador es uno de los muchos mediadores a los que la persona formada está expuesta. Éste sería un mediador humano pero se vería influido (el formado) por otros muchos como las circunstancias, los contenidos de aprendizaje, el curriculum… consolidándose éstes como medios para la formación y no como habitualmente se puede pensar, la formación en sí.

Otra cita que me ha parecido muy interesante y que el autor recoge en este artículo es la de Honeyford (1982) conocerse a sí mismoes la primera regla para el buen dominio de la clase. Ya que el profesor está fuertemente implicado con las personalidades de sus alumnos, necesita tener una clara comprensión de sí mismo, de sus necesidades, de sus ansiedades, y de su estilo personal para expresarse y relacionarse con otros.

Nosotr@s mism@s, tanto como futuros profesionales de la orientación o de la docencia  como posibles formador@s o asesor@s de docentes en ejercicio, entre otros, debiéramos conocernos a nosotros mismos para saber lidiar y dominar nuestra propia personalidad y sentimientos de modo que podamos sacarle todo el provecho posible y controlar aquello que no nos lleva a buen puerto. Así mismo, lo mismo debiéramos hacer con aquellos con los que trabajemos, intentar conocerlos y poner los medios adecuados para que éstos se conozcan a sí mismos y trabajar a partir de ahí para sacar lo máximo de cada uno.

Del mismo modo, a nivel de aula, por ejemplo, también sería importante conocernos, saber nuestras debilidades y nuestros puntos fuertes, para no dejar entrever aquellas ansiedades, dificultades o debilidades y no llegar a convertirnos en “docentes al borde de un ataque de nervios”, más aún cuando trabajemos con discentes que en algún momento se les pase por la cabeza intentar buscar dichas debilidades. Y sí valernos de aquellas fortalezas que hay en nosotros para el trabajo que desarrollemos y aprovecharlas al máximo.

Como siempre sucede, es muy fácil decirlo y ponerlo en práctica por mucho que seamos conscientes quizá no resulte tarea fácil, por ello es importante que se nos ofrezcan y nosotros ofrecer, buscar…  estrategias y técnicas que nos ayuden en esta labor.

El autoconcepto como filtro: ya que según sea éste veremos la realidad  actuaremos sobre ella en consecuencia. Un autoconcepto distorsionado, nos hará ver la realidad distorsionada, por ejemplo.

Preguntas como ¿quién soy yo como docente? ¿Cómo creo que la sociedad me ve como docente? ¿Qué significa ser docente hoy?

Son preguntas que nos pueden ayudar a reflexionar.

Enumera así mismo dos dimensiones a tener en cuenta con respecto al autoconcepto profesional de los docentes a tener en cuenta:

- Las transformaciones en la sociedad y el sistema educativo: masificación, vulgarización, introducción desigual de innovaciones tecnológicas…

- Crítica del docente tradicional y sustitución por el docente profesionalizado.

 

Pues bien, a raíz de lo leído, podemos ir un paso más allá en cuanto al trabajo como o con docentes, ya que el autoconcepto, el conocimiento o percepción de uno mismo también son aspectos importantes a tener en cuenta para el eficaz desempeño de una profesión. Y no sólo conocernos a nosotros mismos, sino también el contexto social o profesional en el que estamos insertos, las personas con las que tratamos, la imagen que damos de nosotros mismos, la que existe sobre nuestra profesión, entre otras.

Con ello, podemos encontrar aquí otra dimensión más a tener en cuenta como futuros profesionales.

 

Referencia:

Psicología evolutiva, tomo I. Madrid: Alianza. Pappalettera, N. B. y Kepic, A. (2005). El autoconcepto profesional en la formación docente.Revista Formadores, 1. Disponible en  http://www.formadores.org/RFautoconcepto.pdf [Consulta 25/4/2012, 16:30]



DOCENCIA Y SALUD MENTAL. REFLEXIONES SOBRE EL BIENESTAR DOCENTE
Y SU MANERA DE SER ABORDADO.

Docencia y Salud Mental. Reflexiones sobre el bienestar docente y su manera de ser abordado. 29/4/2012

He buscado estudios, artículos o referencias que se refieran en exclusiva al bienestar docente, ya que se nos ha dicho en clase que según un estudio de Díaz Granados son más abundantes los términos de bienestar que los de malestar.

Sin embargo, buscando sobre bienestar docente, incluso sobre este autor, Díaz Granados, las referencias, los estudios o artículos de opinión, es decir, todos los resultados de la búsqueda una vez consultados aluden  al malestar docente, al desgaste, al estrés…

¿Acaso no es posible hablar del bienestar docente sin aludir  al malestar? Ya que en muchos artículos que se habla de malestar docente, no se menciona tampoco al bienestar.

He escogido, entre varias referencias, un artículo que inicialmente hacía pensar que se centraría en el bienestar de la profesión, sin embargo, a medida que iba llegando al final del artículo, pude comprobar que las alusiones al malestar son más frecuentes. Aunque finaliza su artículo abogando, como opinión personal, por el bienestar y los beneficios personales y emocionales que esta profesión aporta.

Recomiendo su lectura para una mejor compresión de lo que la autora pretende transmitir, ya que su extensión es relativamente corta y de fácil lectura.

DOCENCIA Y SALUD MENTAL

Mtra. Laura Leticia Luna Bernal

Congreso SOPPAC 23-24 mayo 2008 .

León, Gto. México.

( Disponible en http://www.sopac-leon.com/soppac/Articulos%5CLetyLuna.pdf   Consulta: 29/4/2012 12:44 )

 

Esta autora afirma que existen pocos estudios que den cuenta del impacto favorable en la salud mental del profesor que genera la práctica docente así como los procesos que se desarrollan en esa práctica”.

Afirma, del mismo modo, que podemos extraer una reflexión de dicho dato que lleve a los docentes a asumir un mayor compromiso social y personal con dicha práctica y que tendrá efectos positivos sobre ella.

En mi opinión, sí puede ser un incentivo para demostrar que la práctica docente no sólo genera malestar y desgaste, pero por otro, es importante tener en cuenta que el hecho de  que existan pocos estudios del impacto favorable en la salud mental de la práctica docenteno es un dato muy alentador.

Del mismo modo, afirma esta autora, que según su búsqueda, ha encontrado que existen estudios de diferentes países en los que en todos se habla del desgaste emocional, físico y social que produce la práctica docente y que ha sido este mismo malestar docente el que ha motivado estas investigaciones.  Menciona como referencia el banco de datos del IRESIE donde están reportadas dichas investigaciones. 
IRESIE es el Indice de Revistas de Educación Superior e Investigación Educativa. Banco de Datos sobre Educación. UNAM. Universidad Nacional de México. Posee una Biblioteca Pública Digital.

Destaca un estudio de González y Lobato (1988) realizado en Vizcaya en el Servicio Médico de la delegación y un estudio de campo con profesores de 30 a 45 años. Los resultados aluden a lo siguiente:

- Un 68.75% de los profesores manifiesto que se sentía cansado por la mañana

- Un 62% mostró signos de tartamudez en ciertas ocasiones, 56% afirmó tener dolor de cabeza y nerviosismo

- Un 50% confesó que necesitaba más horas de sueño,  que sentía punzadas en el pecho y a veces nudos en la garganta.

Los factores con los que relacionaban con  estos síntomas eran:

- El desinterés de sus alumnos
- Los alumnos problemáticos
- Elevado número de alumnos
- Papeleo burocrático
- Desinterés de los compañeros
- Sensación de impotencia para motivar a los alumnos.

Entre las situaciones más negativas para el profesor destaca:

- Condiciones de trabajo
- Condiciones sociales
- Política de traslados forzados
- Desacuerdos con las autoridades del centro
- Conflictos de la convivencia con los compañeros.

A raíz de estos datos, yo me pregunto si en este estudio de campo se les ha preguntado exclusivamente por aquellas situaciones o factores que les producen malestar, ya que considero que es un aspecto crucial. Si no se les pregunta por aquellas situaciones o aspectos de su profesión que más motivadoras les resultan, que más les satisfacen, el por qué de su vocación… lógicamente es difícil saber en qué medida sienten bienestar o que satisfacción les produce la profesión ante estos indicadores de malestar.

Para finalizar declara su postura apostando por pensar en la educación como la concibe Freire (1975), como la implicación que el proceso educativo supone de acompañamiento al Otro, siendo este un sujeto y no un objeto, como mediador para sacar sus conocimientos, para construir conocimientos a cada momento y visualizado desde esta óptica la práctica docente es fascinante, apasionante, nutridos. Afirma así que le resulta difícil aceptar que todos los docentes sienten malestar y no valoran el provecho comunitario de su quehacer.

Así afirma, y de acuerdo a los argumentos de Freire (1975) que el hecho de favorecer al Otro (sujeto) favorece también lo que uno mismo quiere ser, construyendo una parte de la salud mental propia y en el prójimo.

Afirma que tomar conciencia de este crecimiento personal y bienestar a través de la práctica docente sería crucial para la positiva valoración de la propia profesión y tendría repercusiones favorables en la interacción maestro – alumno.

¿Es suficiente la toma de conciencia de este proceso y de los efectos positivos para que los docentes sientan bienestar y satisfacción ante su profesión?

¿Quién/es es/son los encargados de hacer tomar conciencia a los docentes de los beneficios de poder ser los acompañantes del proceso educativo de los discentes? ¿Los asesores, formadores de docentes, los orientadores…?

¿Habría que comenzar a contemplar los estudios sobre malestar – bienestar de los docentes a partir de preguntas que se encaminen a extraer referencias y conclusiones sobre los efectos positivos y satisfactorios de la profesión?

Ante la última pregunta, mi opinión ya ha sido expuesta, pues considero que si en un estudio, partimos de preguntas sobre los aspectos, efectos, causas o consecuencias negativas de la profesión obtendremos resultados claramente negativos, y a la inversa. Por tanto, quizá debieran plantearse dichos estudios desde interrogantes que intenten extraer datos sobre el bienestar  y la satisfacción de la práctica docente, en el que caso de que todavía no se contemplen en su mayoría así, que lo desconozco. 

¿Se está condicionando a fomentar el malestar docente abordándolo desde éste y no partiendo del bienestar y la satisfacción personal que profesiones de la educación o de lo psico-social aportan?