Silvia Alvarez Otero

Observadora, intuitiva, temperamental, impulsiva, en ocasiones más emocional que racional, activa, sincera (a veces demasiado), alegre, optimista, habladora... Dicen que incluso gusto de las discusiones...

7. Autoevaluación

7. Autoevaluación

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AUTOEVALUACIÓN

Llegados a este punto es hora de volver la vista atrás y hacer una recopilación de cómo ha sido el proceso de construcción (y deconstrucción, debido a las modificaciones y mejoras) de este collar de bolas.

En un primer momento, me encontré con los materiales para elaborar este collar, cómo he dicho en la introducción, se nos ponía sobre la mesa la tanza y algunas de las bolas que podían iniciar esta creación. Como a cualquier constructor cuando le encargan el proyecto de una futura obra, pues en definitiva no hemos estado haciendo otra que cosa que construir en base a los materiales de los que disponíamos, se nos daban las indicaciones sobre cómo iba a ser la metodología, algunos de los materiales de que disponíamos o al menos, las fuentes en dónde encontrarlos, que buscásemos en nuestros conocimientos previos que es lo que sabíamos sobre la materia en la que nos iniciábamos, el Asesoramiento curricular a centros y profesores. Habíamos logrado ya recopilar unas cuantas bolas, pero todavía no sabíamos exactamente qué forma iba a tomar nuestro collar (nuestro portafolios) pero sí sabíamos de dónde partir.

Era preciso hacer un nudo en el extremo de nuestra tanza para que las bolas (experiencias, conocimientos, evidencias) que fuésemos recopilando pudiesen asentarse de manera segura una a una y este extremo del collar pudiera sostenerlas. Este primer acercamiento a la elaboración de nuestro collar no parecía tan complicado. Progresivamente, se nos empezó a guiar para seguir avanzando en esta tarea. Era preciso ir recopilando más bolas. La gama de colores estaba abierta a infinidad de oportunidades, todo aquello que considerásemos que tenía cierta relevancia para incluir en este portafolios era bienvenido.

Comienza a complicarse la tarea. ¿Dónde buscar la información? ¿Cómo poder, a partir de los cuatro colores básicos, crear una gama de colores superior? ¿Qué fuentes y que información es relevante y cual no?

Cuando me encontré en este punto, siendo franca, se sentí bastante bloqueada y un tanto perdida. Era la primera vez que hacía un collar de esta envergadura, dónde era yo la que tenía que buscar la forma de mezclar los colores y darles forma. He de reconocer que no me resultó tarea fácil la puesta en marcha de este portafolios, a pesar de que tenemos la información a un solo “click” o a unas cuantas escaleras de nuestra habitual aula, y que se nos daban frecuentes orientaciones e ideas sobre qué temas abordar, autores a los que acudir, referencias y fuentes de las que beber… Todavía no encontraba la manera de sentirme partícipe en este proceso.

Ahora me doy cuenta, que quizás nos hemos acostumbrado y acomodado a ser guiados “excesivamente”, a que se nos ponga sobre la mesa todos los colores necesarios y las instrucciones para mezclar colores, incluso se nos dice que resultado obtendremos al mezclar un color con otro. Con lo que lo único que teníamos que hacer era seguir las indicaciones como se nos decía. De este modo, en un momento como este, en el que somos nosotros los que tenemos que enfrentarnos, partiendo de los cuatro colores básicos, a la tarea de descubrir por nosotros mismos qué colores podemos mezclar para obtener uno u otro resultado, encontrar dónde buscar esos colores, cómo hacerlos coincidir y decidir si esos colores que hemos encontrado tienen verdadera relevancia en este collar o no, resulta desconcertante. Quisiera añadir que luego del desconcierto, llega la satisfacción de haber creado una pequeña construcción, un simple abalorio de bolas de madera cómo puede ser este portafolios que he presentado, y poder decir que mejor o peor, lo has hecho de principio a fin con tus manos y tus ideas, que no te lo han dado hecho, aunque sí te han formado, te han orientado y asesorado tanto en esta metodología como para la futura profesión como asesores/as. Curioso.

Es un deber también, reconocer que no siempre he sido constante, sobre todo en el inicio de esta construcción. Por un lado, mis características personales o mis hábitos predominantes, nunca han sido la constancia y la organización y en ocasiones, anteriores docentes ya me han advertido de mis continuos altibajos de trabajo. Creo que a raíz de mi etapa universitaria he podido corregir algunos aspectos pero se ve que no del todo.

Al tiempo que este cuatrimestre llegaba casi a su ecuador y empezábamos a adentrarnos en el bloque malestar y bienestar docente, mi interés y mi motivación por la materia y por la metodología comenzó a crecer.

Fue en este momento cuando me di cuenta que el nudo que había hecho en el extremo inicial de la tanza no era lo suficiente resistente y que las bolas de las que disponía eran pobres y escasas. Llegada a este punto es como si deshiciera el nudo y lo volviese hacer de manera más resistente, cual nudo marinero, de forma que comprendí que no estaba haciendo las cosas bien. Ni estaba siendo constante, ni estaba profundizando en la materia lo que debía, ni buscando, ni investigando lo suficiente. Comencé a interesarme por las aportaciones de los demás compañeros, a inspirarme en las ideas que la profesora aportaba en el aula, a pensar cómo podía asociar una cosa con otra, lo ocurrido en el aula con las fuentes en las que indagaba y a plasmarlo en entradas de blog. Fueron muchos los momentos en lo que me inspiraba en los demás y buscaba materiales pero no conseguía producir. Comenzaba a tener más bolas de colores y empezar a mezclar los colores.

A pesar de haber sido consciente de que no estaba haciendo las cosas bien y empezar a implicarme de manera más activa en la materia, tanto dentro como fuera del aula, me sigue quedando la sensación de que podría haber mucho más y de que podría haberlo hecho mejor. He de reconocer, que llegada esta convocatoria para la presentación, la incertidumbre si presentarlo en esta o en la siguiente convocatoria rondaba mi mente constantemente, pues sabía que en un mes más podría hacer un trabajo mucho mejor.

He de reconocer, siendo consciente de mis propias características, que tiendo a ser una persona que si pudiera, mejoraría y revisaría las cosas las veces que pudiera, alargaría los plazos, con lo que tiendo al perfeccionismo a pesar de mi falta de constancia.

Posteriormente observe, mientras ordenaba y estructuraba mis páginas, que las bases para presentarlo las tenía, aunque necesitaban ser pulidas muchas, por no decir todas, las bolas que ahora forman este collar, y así fue. Cada una de las bolas que se han podido ver, han sido revisadas, pulidas y barnizadas, incluso varias veces se ha añadido o modificado. Quizá este aspecto ha sido uno de los más valiosos para mi mejora en este proceso. A través de ir presentando (en privado) las partes de este collar, de ordenar las páginas, de darles estructura y poder revisar su forma presentada se ha ido modificando y mejorando. Se le ha ido dando forma a los bloques, se han presentado de manera que se conceptualice de qué estamos hablando en cada uno de ellos, cosa que antes de ser estructurado ésta no estaba presente, sólo algunos documentos y reflexiones relacionados. Tenías las bolas pero estaban desordadas, estaban faltas de forma y de relación unas con otras.

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Para llegar a esta decisión ahora creo que me faltaba el impulso de ordenar las páginas, pues antes de hacerlo la duda de presentarlo o no estaba latente. La demora de la respuesta y consejo que solicité ante esta duda sobre que me favorecería más, fue la que me hizo decidirme a ponerme manos a la obra, coger todas las bolas y decidir cómo las iba a estructurar. Empecé a explorar la red, cómo se ordenaban las páginas, como las ordenaba por defecto la herramienta, apoyándome en “Ayuda” y en los ejemplos recomendados, y así empecé a darme cuenta que lo que me ocurría es que tenía todas las bolas desordenas y no les encontraba sentido, y al darle estructura toda mi visión cambió.

Para concluir, reconozco que me han faltado herramientas como la constancia, la perseverancia, una búsqueda más activa durante todo el proceso; pero si se trata de ir avanzando procesualmente, creo que eso sí lo he logrado. Indudablemente, no llego al nivel de muchos de mis compañeros, ya que es de reconocer la calidad y el volumen de sus entradas. Pero en mi propia persona, y con lo que he explicado anteriormente sobre cómo he percibido y me he adentrado en esta nueva experiencia, me siento medianamente satisfecha con mi trabajo, porque al menos he sentado las bases para seguir construyendo este collar que dejo semiabierto en el extremo final. Por un lado, cerrado para que ninguna bola se me caiga y abierto para poder incorporar más bolas en un futuro en este collar de los colores del asesoramiento, ya que me queda mucho conocimiento y muchas experiencias por descubrir y por construir.

 

 

 

 

Silvia Álvarez Otero

Asesoramiento Curricular a Centros y Profesores

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