Navegación

D) Capítulo I: La llegada al sistema solar

Recuerdo nítidamente el primer día que vi al ALH84001, planeta conocido por sus habitantes ancestrales como “Tierra”. Me encontraba en la enfermería del Aurora, nuestra nave por aquel entonces, en pleno proceso de reconstrucción corpórea cuando recibí un pensamiento del mando central informando de la llegada a nuestro destino. En ese instante no había recuperado totalmente mis funciones vitales, por lo que permanecí inquietamente inmóvil durante unos minutos hasta que se restituyeron mis funciones motoras y vocales:

-       Alice, haz transparente las paredes laterales de la sala, quiero ver el exterior –mascullé débilmente.

-       Comando confirmado, tiempo estimado de ejecución: 10 segundos –respondió Alice, el sistema operativo del Aurora-. Accediendo a los sistemas de grabación externos de la nave, captando ubicación del observador, reconstruyendo perspectiva del entorno y aplicándola a la textura de la estancia. Proceso concluido, ya puede observar la reconstrucción final de la vista externa.

Llegada al sistema solar

Vista del planeta Tierra desde el Aurora

En pocos segundos la estancia se llenó de luz desplegando ante mí una escena hipnótica de un sol amarillo mostrándose parcialmente por detrás de una gran esfera azul y verde cuajada de esponjosas nubes grisáceas. A la derecha de ambos, como un observador más, el único satélite natural de ALH84001, un tercer cuerpo celeste grisáceo lleno de cráteres en donde estableceríamos nuestra primera base temporal en este sistema planetario. Después de décadas de viaje por fin habíamos llegado a nuestro destino y, aunque era consciente de que el escenario que estaba disfrutando era en realidad una representación artificial de lo que los sistemas de grabación del Aurora captaban del exterior, no pude evitar quedarme paralizado. Cuando estaba a punto de darme la vuelta llego a mi mente un aviso, se trataba de la enfermera solicitando permiso para acceder a la estancia y verificar mi estado de salud:

-       Adelante, puede usted pasar sin problemas –contesté mentalmente.

-       Toc toc –se escuchó en la puerta pasados unos segundos.

-       Adelante, adelante, pase usted –insistí.

-       ¿Qué tal se encuentra después de la recuperación corpórea? –interrogó directamente la enfermera.

-       Bien, un poco mareado pero nada fuera de lo normal, gracias por su interés.

-       Entiendo –masculló levemente la enfermera mientras revisaba mentalmente mi informe médico-. Es normal, se han actualizado algunas funciones cognitivas respecto a su anterior forma corpórea por lo que es normal que al principio se sienta un tanto, desubicado, por así decirlo. En unos pocos días su consciencia debería adaptarse totalmente a su nuevo soporte físico, mientras tanto si sistema de soporte vital se encargará de que el proceso de adaptación sea gradual –dijo señalando en dirección a un banco ubicado en una esquina de la sala con un traje encima-. En cualquier caso, por lo que veo es usted personal investigador, analista en el campo de las ciencias del conocimiento para ser precisos.

-       Efectivamente –respondí orgullosamente-. El alto mando tiene un interés especial en esta región del espacio, los registros de que disponemos no son demasiado exhaustivos y disponemos de poco tiempo antes de que la estrella de este sistema de convierta en una supernova y engulla al ALH84001, el planeta que parece más prometedor. Además…

-     Pues por mi parte está usted listo para cumplir su cometido –contestó secamente la enfermera interrumpiendo mi exposición-. He emitido un informe favorable de manera que debe presentarse en el hangar 16 en 15 minutos para pasar revista y salir en el primer trasporte.

-       Muy amable, muchas gracias y que tenga un buen día. Alice, anula mi última petición por favor –dije mientras me dirigía a la salida levantando levemente la mano.

  Hangar del Aurora

Vista del hangar 16 del Aurora


Después de mi breve encuentro en la enfermería llegué rápidamente al  hangar 16 gracias a la inestimable ayuda de Alice, el “cerebro” de nuestra nave. El hangar era un espacio amplio de paredes blancas en medio del cual destacaba una pequeña nave de pasajeros y media docena de miembros del cuerpo de transportes ligeros. A un lado, conversando en voz baja un grupo de científicos, la mayoría de los cuales portaba uniformes grises correspondientes a la división de ciencias del conocimiento. Nada me acerqué a la nave era notorio que, gracias a Alice, ya sabían de mi inminente llegada y todo estaba dispuesto para el viaje:

-       ¿Ha tenido un buen despertar Talon? Mi nombre es Hal, y seré su asistente durante el viaje a la superficie del ALH84001 –interrogó un hombre de mediana edad cuyo uniforme azul celeste le delataba como miembro de la tripulación de transportes ligeros.

-       Algo así, ¿usted? –respondí frotándome los ojos.

-       No del todo por lo que veo. Yo en cambio ya llevo 7 ciclos completos del ALH84001 despierto (lo que denominamos tránsitos día-noche). Es normal que al principio te encuentres un tanto atontando, yo tardé 2 o 3 días en superarlo. Aquí tiene su equipaje, en su terminal está cargado casi todo lo que había solicitado para comenzar su trabajo. ¿Es su primer viaje espacial?

-       Si, ¿resulta demasiado evidente? –pregunté avergonzado.

-       No, es sólo que parece demasiado joven.

-       Respecto a lo que comentabas sobre la información previa que necesito para mis investigaciones. ¿Qué falta exactamente?

-       Bueno, usted había solicitado información detallada sobre la historia de esta civilización, especialmente todo lo referente a su cultura y el desarrollo de sus paradigmas educativos pero el equipo de recuperación tiene muchos problemas para recabar fuentes fiables.

-       ¿Problemas? ¿qué tipo de problemas?

-       Hay vestigios de obras impresas sobre materia vegetal pero irrecuperables en un 99%. Ha pasado demasiado tiempo y están deterioradas. Sólo hemos recuperado fragmentos concretos que se encontraban es instalaciones especiales.

-       ¿Y tenían algún tipo de soporte de información lógico avanzado?

-       Si, todo parece indicar que llegaron al comienzo de la era del conocimiento. Hemos encontrado sistemas de información digitalizados pero aún estamos tratando comprenderlos. Además, aún tenemos el problema del idioma. La poca información de que disponemos se encuentra en más de 20 lenguas de las cuales tan sólo podemos comprender hasta el momento dos.

-       Eso parece –coincidí en afirmar mientras revisaba personalmente la información disponible en mi terminal-. Castellano e inglés ¿no?

-       Si, efectivamente. Como ya sabe esas son las lenguas cuyo estudio priorizó en su día el alto mando y en las que nos hemos entrenado durante el viaje. Desgraciadamente, parece que no han realizado avances significativos en las restantes –lamentó cabizbajo.

-       Nada de lo que lamentarse, disponemos de material de estudio suficiente y, en cualquier caso, esperamos poder ayudar sobre el terreno a acelerar el proceso. ¿Cuánto tiempo resta hasta la salida del transporte? –pregunté a Hal.

-       Apenas un instante, faltan tres integrantes de su división. En cuanto lleguen tenemos pensado salir inmediatamente, llevamos un ligero retraso respecto del programa planificado.

-       En ese caso esperaré revisando las notas que me habéis pasado. Muchas gracias por su trabajo.

-       A usted, que tenga un buen viaje.

Lentamente me dirigí hacia un banco solitario que se encontraba cerca de la entrada principal del hangar. Dejando pesadamente mi equipaje a un lado me dispuse a recopilar mis notas. Durante mi breve tránsito al hangar, Alice ya se había adelantado descargándome directamente la información más relevante así como un resumen de la situación actual y los objetivos de nuestra misión. A pesar de ello, y por alguna razón que desconozco, fingí interés sincero en mi conversación con Hal. Supongo que, al fin y al cabo, necesitamos contacto directo con otros. Quizás fuese el mismo impulso que llevó a la enfermera a acercarse en persona e mis dependencias, aun cuando era evidente que, estrictamente hablando, su presencia resultaba innecesaria. El alto mando no está del todo conforme con estas actitudes, las considera innecesarias e ineficientes pero, dentro de unos límites, las toleran. Saben perfectamente que, aunque aparentemente ineficientes, resultan paradójicamente necesarias para mantener la moral y la satisfacción de la tripulación.