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I) Capítulo VI: Una revelación inesperada (final del relato)

No podía entender el motivo por el cual me habían excluido súbitamente de la misión pero me negaba a aceptarlo, me negaba a renunciar a mi sueño. Por muy irracional que pareciese, mi reacción fue correr, distanciarme del grupo y adentrarme en la inhóspita vegetación que rodeaba la universidad. Corriendo, traté de alejarme de mis perseguidores, aun cuando era consciente de que disponían de medios para encontrarme rápidamente y capturarme. Era un intento tan natural y comprensible como pueril.

La vegetación era espesa y el aire se antojaba denso; quizás por la baja concentración de oxígeno de la cual ya no me podía proteger mi sistema de soporte vital, abandonado descuidadamente durante mi huida. Pasados unos minutos comencé a marearme y tropecé torpemente cayendo al suelo. Mi caída se prolongó unas decenas de metros por un terraplén hasta que choqué con un muro de ladrillos humedecido por la vegetación al lado del cual había un letrero oxidado en el que se leía: “Servidores centrales”. “A esto se debía de referir Emma” pensé para mis adentros. Inmediatamente busqué la entrada del edificio. Había signos de actividad reciente, parecía ser el lugar que había descrito Emma hace un rato. Me adentré corriendo, siguiendo un tendido reciente de cables, hasta que tropecé con alguien en la oscuridad.

-       ¿Quién es? –pregunté tembloroso.

-       ¿Eres tu Talon? –respondió la voz de Emma.

-       Que susto me diste, si soy yo.

-       ¿Por qué no me avisaste de que venías hacia aquí?

-       Pues porque no sabía que venía hacia aquí y, además, si lo hubiese hecho me hubiesen encontrado inmediatamente.

-       De todos modos no tardarán en volver aquí, estás metido en un buen lío Talon.

-       Y ni siquiera sé por qué. ¿No queda nadie dentro?

-       No, planean destruir este edificio pero, por algún motivo, se han ido todos a capturarte.

-       ¿Me ayudarías Emma?

-       ¿A qué? –pregunto ella temiendo la respuesta que vendría a continuación.

-       A entrar en el servidor, creo que sé lo que tengo que buscar, lo único que se me ocurre que pueda haber aquí relacionado conmigo

-       ¿Relacionado contigo? ¿aquí? ¿el qué?

-       Llévame hasta el servidor y te lo digo.

Guiado por Emma, recorrimos algunos pasillos con escombros hasta llegar a una sala llena de cajas negras con una mesa en el centro en donde había un terminal encendido.

-       No me dejaron acércame al terminal –lamentó Emma-. Supongo que como has estado en la universidad estás familiarizado con su uso ¿no?

-       Sí, es una interfaz arcaica pero su funcionamiento es intuitivo y conozco bien su idioma -respondí.

-       ¿Y qué buscas, Talon?

-       Un par de nombres y respuestas. ¿Puedes hacerme otro favor, Emma?

-       O vamos, ¿qué más? Me estoy metiendo en verdaderos problemas por tu culpa.

-       ¿Podrías vigilar la entrada oculta desde la maleza? No te pido más, sólo mantente a una distancia prudencial de la entrada y avísame si ves acercarse a alguien.

-       ¿Estás loco?

-       Por favor –insistí suplicando-. Avísame pensando en una ballena blanca o de lo contrario sabrán que me ayudaste.

-       ¿Una ballena blanca? Está bien, está bien. Te enviaré un pensamiento de una ballena blanca si veo a alguien acercarse, pero más vale que me devuelvas esto con intereses Talon.

En cuanto Emma dejó la sala me apresuré a teclear un parámetro de búsqueda que llevaba rondando un rato por mi mente: “alba besada talon”. Respiré hondo y pulse intro con la mano temblorosa mientras me preguntaba “¿de verdad será por esa bolsa que encontré?” Tras unos segundos eternos, aparecieron en la pantalla siete resultados bajo el epígrafe de “Páginas de stellae”. Sin saber muy bien de qué se trataba, pinché en el primero de ellos. Apareció una imagen de una antigua nave espacial despegando rodeada de humo blanco muy similar a las que nos mostraban en nuestras clases de historia antigua. Arriba, figuraba un texto, parecía tratarse de la introducción de un documento. Comencé a leer hasta que me paré sorprendido en el segundo párrafo. Se mencionaba a un personaje con mi mismo nombre. “Tranquilo, seguro que es una coincidencia”, pensé. Volví a la pantalla anterior con gran nerviosismo. “”Qué había sido aquello” pensé. Esta vez seleccioné la tercera entrada. La imagen que apareció ante mí me heló la sangre. Se trataba exactamente del mismo paisaje que había visto desde el Aurora a mi llegada a la Tierra. Comencé a leer el texto y se correspondía, palabra por palabra, con lo ocurrido desde que me había despertado en la enfermería. Me escurrí en la silla y permanecí sentado en el suelo mirando fijamente la pantalla ajeno a los sonidos de pasos que se aproximaban a mis espaldas.

 

Mapa conceptual de Tecnologías Educativas en formato .jpg

Mapa conceptual de los progresos de Talon en la comprensión de la sociedad terrestre