7. Innovación sostenible en el aula

De todos es sabido la importancia que tiene innovar hoy en día en educación, y de todas las consecuencias que se pueden presentar si lo que se innova es útil, válido y enriquecedor tanto para el docente, como para el alumnado.

Por ello se habla de innovación sostenible, para crear un cambio de mejora que pueda tolerar o soportar por parte de aquellos partícipes de los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Innovar no es un tarea fácil, y menos en educación, ya que de lo que se trata es de crear elementos, aspectos, herramientas, materiales o métodos que favorezcan y faciliten los procesos educativos, adaptándose a cada una de las características individuales y grupales del alumnado al que va dirigido el nuevo elemento innovador.

El dinamismo como bien recalco en la entrada del blog de Stellae, es fundamental para que innovar en educación sea sostenible, pues hoy en día una de las preocupaciones existentes en este campo, es que los alumnos y alumnas estén motivados para aprender y desarrollar sus competencias y habilidades.

Por ello, cuando hablamos de innovación, se debe tener presente a la evaluación, la cual debería tomar las riendas y llevar a cabo un análisis de aquel elemento innovador que se íntegra en el aula, desde su inicio hasta el final, para tener en cuenta los aspectos que se han cambiado o mejorado, o si en realidad, ha sido un elemento distorsionante en el proceso de la enseñanza-aprendizaje.

Dicho aspecto está ligado con la formación continua y permanente de los docentes, debido a que cada uno de estos profesionales deben de estar al tanto sobre las necesidades que surgen en sus tiempos, para así facilitar el proceso educativo y crear como bien he establecido anteriormente, la motivación. Pues de nada vale crear elementos que no tengan que ver con el contexto o el ambiente de la comunidad educativa, ya que no se estaría haciendo referencia a la innovación, sino que se estaría entendiendo como un retroceso o un mantenimiento de sistemas anacrónicos en el ámbito educativo.

Se trata de que innovar, se convierta en algo apasionante siempre y cuando se desarrolle de manera eficaz, no que como en todo, se entienda como una tarea obligatoria y que produzca estrés, desmotivación o malestar en los docentes que la desarrollan, pues todo esto se transmitirá a los educandos de manera directa, creando actitudes negativas hacia todos los procesos educativos que se desarrollan en el ámbito formal o no formal de la educación.