Capítulo 2: Profesores/as y asesores/as

Capítulo 2: Profesores/as y asesores/as

Última actualización de en Ana Fernández Viso

"El trabajo del maestro no consiste tanto en enseñar todo lo aprendible, como en producir en el alumno amor y estima por el conocimiento"

John Locke

 

Comienzo el desarrollo de este capítulo con una actividad grupal T1 de la Técnica de las 2Ts:

“Que pensamos nós como asesores dos profesores?

Consideramos que os mestres levan a cabo unha cultura totalmente individualista, xa que non actúan cos demais axentes educativos e non valoran ata casos extremos as necesidades específicas de apoio educativo e incluso a atención á diversidade. Isto débese a que lles costa moito superar o paradigma tradicionalista para alcanzar unha cultura de colaboración onde exista realmente un sentimento de traballo en equipo para alcanzar un obxectivo común: formar de maneira global e eficaz ao alumnado.

Ademais, é moi difícil chegar ao seu mundo e non aceptar as críticas debido a que lles é moi difícil separar a profesión da vida persoal, polo que toman as críticas como dirixidas a súa persoa.

 Que pensamos que pensan os profesores de nós como asesores/orientadores?

Dende o noso punto de vista, o profesorado contempla o asesor/orientador como unha persoa que non traballa, está illado nun despacho e que só atende a problemática do alumnado, o cal se utiliza para nenos con problemas de comportamento, para informar sobre as ofertas académicas e profesionais e para a realización de tests con esta temática. Por tanto, son unha fonte importante de información unicamente para certos casos e guías para axudarlles a realizar os cambios que eles consideran oportunos.”

 

Algunas claves de la profesión docente las encuentro en una entrevista realizada al Sr. Robinson, el mayor experto en educación del mundo:

Entrevista a Sir Robinson

 

 

¿Y el asesoramiento en el centro educativo? En el artículo El papel de la motivación de los asesores y profesores en el proceso de asesoramiento, encontré algunas respuestas:

El papel de la motivación de los asesores y profesores en el proceso de asesoramiento

Comentario sobre el artículo: el papel de la motivación de los asesores y profesores en el proceso de asesoramiento Carretero, R.; Liesa, E.; Mayoral, P; y Mollá, N.

Continuando con la incesante búsqueda de información sobre el papel del asesoramiento en la práctica educativa y en la vida de los centros, encontré este artículo relacionado con la motivación de los asesores y profesores. En él, los autores reflexionan desde el punto de vista de la cultura colaborativa con el fin de introducir cambios y mejoras en las prácticas educativas.

El artículo comienza con una breve reseña a la motivación de los asesores y asesoras, en el que identifican dos dimensiones (en base a las ideas de Sánchez en el año 2000). La primera de ellas hace referencia al desarrollo cognitivo, y más concretamente a la resolución de problemas, mientras que la segunda se decanta hacia el establecimiento de buenas relaciones entre los distintos profesionales.

A continuación, destacan tres aspectos principales de los que va a depender la motivación, es decir, a los sentimientos de sentirse parte, sentir que se tiene parte y sentir que se es capaz. Siguiendo el discurso, es necesario detenerse en las repercusiones que favorecen y dificultan lo que hacemos y decimos los asesores en la motivación del profesorado; así como en las repercusiones de lo que hacen y dicen los profesores en la motivación de los asesores. Para finalizar, el artículo recoge una experiencia práctica basada en los grupos de reflexión docente.

En mi opinión, se trata de un artículo muy interesante que ayuda en la comprensión de las dificultades y satisfacciones que engloban las relaciones en los centros escolares y deja entrever cómo un buen clima de trabajo favorece la motivación de todos los agentes implicados.

También me gustaría destacar la idea de los grupos de reflexión docente, desconocida hasta este momento para mí. Considero fundamental defender esta idea y forma de trabajo basada en la concepción de la escuela como comunidades de aprendizaje, ya que éstas son firmes defensoras del aprendizaje dialógico y de la transformación del contexto a través de la implicación de todos los sectores comunitarios. Asimismo, resulta esencial la comunicación entre los diversos profesionales y agentes que participan de forma activa en la escuela, aspecto que recoge esta forma de trabajo ya que los diferentes grupos de trabajo formados por los profesores deben reunirse con el fin de expresar opiniones, intereses, concepciones e ideas con la finalidad de construir conjuntamente los conocimientos. De esta forma, todos los miembros actúan colaborativamente, sintiéndose parte, sintiendo que tienen parte y sintiendo que son capaces, ideas defendidas a lo largo del artículo.

 

 

La necesidad de cambiar la forma de trabajo hacia una cultura más colaborativa, se ve reflejada en el artículo de Fernández Tilve y Malvar Méndez en 1999 denominado la colaboración en los centros educativos: una oportunidad de aprendizaje profesional.

La colaboración en los centros educativos: una oportunidad de aprendizaje profesional

Comentario sobre el artículo: la colaboración en los centros educativos: una oportunidad de aprendizaje profesional de Fernández Tilve y Malvar Méndez.

Comentario sobre el artículo: la colaboración en los centros educativos: una oportunidad de aprendizaje profesional de Fernández Tilve y Malvar Méndez.

Este breve artículo publicado en la revista Profesorado: revista de curriculum y formación del profesorado, las autoras realizan un recorrido por el significado del trabajo colaborativo en los centros escolares, así como de la necesidad de configurar una cultura profesional caracterizada por la colaboración. Para ello, parten del establecimiento de algunas precisiones conceptuales y de la idea de que la cultura educativa ha sido tradicionalmente más individualista que colaborativa.

Siguiendo el punto de vista de las autoras, la colaboración debe ser entendida como algo que va más allá de la realización de reuniones conjuntas y esporádicas, es decir la colaboración puede entenderse como un conjunto de valores, creencias, normas, conocimientos, destrezas, vivencias, patrones de acción, etc. que los profesores comparten en un contexto interactivo y de aprendizaje. De esta forma, a lo largo del discurso reafirman la idea de que la cultura de colaboración debe fomentar la apertura, comunicación, autonomía, contraste de pareceres, etc. así como debe ser un reto en la formación del profesorado.

El artículo continúa con la idea del trabajo colaborativo como eje potenciador del desarrollo profesional del docente, planteando esta necesidad con el fin de mejorar la calidad de la enseñanza.

Para finalizar, Fernández Tilve y Malvar Méndez nos ofrecen la posibilidad de conocer un ejemplo basado en la experiencia concreta del trabajo en equipo de un centro educativo concreto, así como con una serie de conclusiones finales que resaltan la importancia del trabajo colaborativo.

La lectura de este documento me hizo reflexionar sobre la necesidad e cambiar las culturas escolares del individualismo a la colaboración y del papel que puede desarrollar el asesor en este aspecto. De esta forma, el asesor, al tratar con los profesores desde la igualdad de estatus, tiene un papel crucial en la implantación y desarrollo de las culturas de colaboración pues debe ser flexible en su asesoramiento; lo que se refleja en un trabajo desempeñado desde la colaboración crítica y capacitadora hacia los agentes asesorados.

 

La existencia o no de un ambiente de colaboración en el centro educativo, puede repercutir positiva o negativamente en el sentimiento docente de malestar o bienestar.

Respecto al malestar, destaco la sobrecarga de tareas docentes y la evolución de la concepción docente a lo largo de la historia.

La sobrecarga de las tareas docentes

La evolución de la concepción docente

 

Como experiencia personal en este aspecto, recojo este breve relato sobre la no existencia de cultura de colaboración en el centro educativo que realicé las prácticas I de psicopedagogía.

Microrrelato

Eran las 8:00 a.m. cuando sonó el despertador. Era un día gris, como grises serían las relaciones personales en el centro. El individualismo y el aislamiento profesional tiñen el ambiente, aclarado por una pizca de comunicación entre los tutores y el orientador. La naturaleza reactiva, directa e individual de las prácticas educativas es respaldada por las rivalidades o conflictos docentes no resueltos. Un ambiente centrado en el alumno, que sitúa el problema, lo diagnostica y trata excluyendo los factores contextuales, cubre el centro como si bajo un manto negro se quisieran ocultar las necesidades individuales del alumnado. La tensión del ambiente es atravesada por las relaciones de cafetería, rescoldo de lo que en su día fueron las interrelaciones profesionales y coordinación docente. 

  

En contraposición, un ambiente colaborativo repercute positivamente en el bienestar docente. Para ello, adjunto un artículo de Esteve el cual hace referencia a la necesidad de cambiar la formación inicial de los docentes, y un artículo de José Carlos Bermejo publicado en el Correo Gallego.

Bienestar y salud docente

En él, el autor comienza haciendo una breve introducción al tema que nos concierne con el mito de Jano (el de las dos caras, y del cuál ya hemos hablando en clase). Destaca que por una parte, la profesión de maestro se puede desarrollar con optimismo y convertirse en una forma de autorrealización, mientras que por otra las exigencias a las que nos vemos sometidos y los juicios externos que ponen a prueba la práctica docente, se convierten en fórmulas de malestar docente.

Con el fin de no caer en el malestar docente y, por tanto, gozar de bienestar, el autor subraya la necesidad de cambiar la formación inicial del profesorado; debido a que en muchas ocasiones ésta se fundamenta en una visión idílica de la profesión docente, que no prepara a los futuros profesores para hacer frente a las dificultades reales con las que habrán de encontrarse en su trabajo cotidiano en las aulas. De esta forma. Respecto a dicha formación inicial, es imprescindible que se le enseñe al futuro profesor a hacer frente a los siguientes problemas. 

El primero de ellos, hace referencia a evitar distorsiones en la definición de rol de profesor. Este aspecto hace referencia a subsanar la dificulta de definir la propia identidad profesional, es decir, a encontrar una respuesta personal y coherente de cuestiones tan básicas como: ¿quién soy?, ¿para qué voy a clase?, ¿cuáles son mis objetivos?, ¿qué sentido tiene lo que hago? Ésta, en mi opinión, es una de las cuestiones más difíciles que se le plantean a los docentes: la falta de confianza en sus criterios pedagógicos, la idea de que los familiares y la sociedad son especialistas en educación… son algunas de las dificultades que se encuentran a la hora de definir su identidad profesional.

La segunda cuestión, definir los objetivos del rol docente, se orienta hacia la idea de que no tiene sentido dar respuestas a quienes no se han planteado las preguntas, por lo que la tarea básica del profesor es recuperar las inquietudes del alumnado con el fin de convertirse en el maestro de la humanidad. Esto me lleva a pensar en la importancia de motivar al alumnado para que recupere las ganas de aprender, lo que a su vez requiere, comprenderse a sí mismos y ubicar el sentido de su vida y su profesión en el contexto del mundo que les rodea.

Esteve denomina el tercer problema como perfilar la propia identidad profesional. Este punto se encuentra estrechamente relacionado con el primero de los problemas. La idealización de la enseñanza dificulta en muchas ocasiones la elaboración de la propia identidad profesional. Esto lleva al autor a pensar que lo único importante son los alumnos, y que la tarea con la que debemos identificarnos es aquella transmisora de conocimientos.

Dominar las técnicas de interacción y comunicación en el aula, se perfila como el siguiente problema que debemos subsanar. El profesor es un comunicador que actúa de intermediario entre la ciencia y el alumnado que necesita dominar las técnicas básicas de comunicación. Asimismo, Esteve destaca que el problema no consiste sólo en presentar los contenidos correctamente, sino también en saber escuchar, preguntar y distinguir el momento en el que debemos de abandonar la escena.

Respecto al quinto problema, capacidad de organizar el aula con un orden productivo, es preciso superar la inseguridad que sienten los profesores respecto a los problemas de disciplina. En relación a este aspecto, lo considero muy en auge actualmente, debido, en gran medida, a la degradación de la figura del maestro. Éste es uno de los aspectos que destaqué con una viñeta subida a la plataforma el día 11 de abril bajo el título: desvalorización de la figura del profesor.

Finalmente, adaptar los conocimientos de enseñanza a nivel de conocimientos de los alumnos, se plantea como el último problema que debemos solventar. Personalmente, considero que el enfoque constructivista aboga por esta premisa, basándose en ideas de autores tan destacables como Piaget, Vigotsky, Ausubel o Bruner, que defienden partir de los conocimientos previos de los niños con el fin de adaptarse a sus características y necesidades, y mejorando así los aprendizajes.

El artículo finaliza con la afirmación de que la primera llave que conduce a la autorrealización en el ejercicio profesional de la docencia está en la formación inicial. Ésta me ha llevado a reflexionar sobre los planes de estudios existentes, y más concretamente, al que yo he cursado en años anteriores. En mi opinión, considero que es cierto que desde la carrera nos idealizan la profesión de docente, llevándonos a pensar que todo es perfecto, cosa que no comprobamos en los periodos de prácticas. De esta forma, considero esencial realizar un cambio en los planes de formación, la lo cuál la figura del asesor desempeñaría un puesto clave.

 

Para visualizar el artículo de José Carlos Bermejo, adjunto el link del diario, ya que el archivo que subí anteriormente no se puede ver:

Este artículo de opinión de José Carlos Bermejo publicado por el Correo Gallego el día 2 de abril de 2012 me pareció muy interesante. En él, el autor dignifica la profesión de profesor destacando la idea de que éstos son los encargados de transmitir los conocimientos a la sociedad, por lo que el maestro debe saber qué enseñar y a su vez, debe saber aprender. Esto se ve reflejado en las palabras de diversos autores como puede ser Jonh Cotton Dana: “quien se atreve a enseñar, nunca debe dejar de aprender”, o Séneca al afirmar que: "los hombres aprenden mientras enseñan."

Del artículo me gustaría destacar que un profesor ha de estar orgulloso de serlo, de saber cuál es su misión… porque un profesor quiere ser un profesor”. Esta reivindicación de la práctica docente me parece uno de los motivos de bienestar que debe condicionar el desarrollo de la profesión. La vocación produce energía, alegría y ganas de desarrollar proyectos, lo que significa encontrar sentido a la tarea que se desarrolla. De esta forma, sentirse motivado facilita la disposición a realizar un buen trabajo, a innovar y a estar abierto a nuevas idas y propuestas, lo que influye positivamente en el bienestar docente.

 

Tras este recorrido por las relaciones y percepciones en los centros educativos, puedo destacar que la colaboración no es suficiente, puesto que “la fuerza reside en las diferencias, no en las similitudes” Stephen Covey.