4. Sacrificio

4. Sacrificio

Última actualización de en Maria Formoso Silva

“Vivimos en una sociedad profundamente dependiente de la ciencia y la tecnología y en la que nadie sabe nada de estos temas. Ello constituye una fórmula segura para el desastre” (Carl Sagan)

Desde el principio, he considerado a la tecnología como un arma de doble filo al facilitarnos nuestro día a día y al hecho de generarnos adicción o dependencia por su mal uso, aspectos que se pueden reflejar en las críticas a redes sociales como Facebook o sobre la obsesión de estar constantemente conectados desde nuestro teléfono móvil.

En el club siempre se ha hablado de estos temas, y de los beneficios que puede conllevar la integración de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación en las aulas, pero nos hemos parado a pensar en que la única salvación para afrontar los desafíos que actualmente nos presentan las TIC pueda ser la propia educación?

No es suficiente poseer y saber que existen múltiples medios de información y comunicación sino que lo verdaderamente importante y necesario en esta sociedad de la información es la adquisición de competencias y habilidades, de las que he hablado con anterioridad, para saberlos direccionar en el sentido adecuado y otorgarles un enfoque integral a la hora de utilizarlos para evitar crear saturación y superficialidad. Por ello la importancia de un aprendizaje a lo largo de la vida, en el que he insistido en la mayoría de mis publicaciones, para afrontar los retos que nos plantean las nuevas tecnologías.

Actualmente en la sociedad, como lo hemos podido ver en la materia, se repite continuamente la pregunta de que si nosotros como nativos digitales estamos preparados para enfrentarnos a ese mundo digitalizado, pero pienso que la mayoría no nos hemos parado a pensar si los docentes están preparados para educarnos en el uso de las nuevas tecnologías, aspecto que se hace cada vez más necesario y complejo: educar en las tecnologías.

Aún quedan muchos interrogantes por contestar pero lo que está claro es que “ser conscientes de esta realidad no implica ajustar la enseñanza al ritmo de la imagen televisiva ni hacer zapping de un conocimiento a otro para entretener al alumnado, sino replantear cuál es la función de la escuela en estas condiciones” (Lion, 1995).