Tamara Cao Vigo

No sé trata de esperar a que pase la tormenta , se trata de aprender a bailar bajo la lluvia.

0.1 El Mundo de Sofía

0.1 El Mundo de Sofía

Última actualización de en Tamara Cao Vigo

        Sofía Amundsen es una adolescente que poco antes de cumplir los quince años recibe una misteriosa carta anónima con unas extrañas preguntas: "¿Quién eres? , "¿De dónde viene el mundo? " ¿Qué es un ser humano?. Esa es la primera de muchas más cartas con las que Sofía es introducida en una apasionada expedición por la historia de la filosofía, desde los filósofos de Mileto, el Oráculo de Delfos y la Grecia clásica, pasando por la Edad Media, el Renacimiento y la Ilustración, hasta llegar a nuestra época. A través de las enseñanzas que obtiene de ella, Sofía (cuyo nombre significa sabiduría) va desarrollando su identidad, su pensamiento, y sus criterios y principios morales para desenvolverse en la vida y posicionarse éticamente ante los problemas que ésta le pueda presentar en el futuro.

                      

 

       Quién escribe las cartas a Sofía en un filósofo que intentará hacer de ella también una gran filósofa. En una de sus primeras lecciones de filósofía por carta Sofía lee:

      "Uno de los viejos filósofos griegos que vivió hace más de dos mil años pensaba que la filosofía surgió debido al asombro de los seres humanos. Al ser humano le parece tan extraño existir que las preguntas filosóficas surgen por sí solas, opinaba él..

       Es como cuando contemplamos juegos de magia: no entendemos cómo puede haber ocurrido lo que hemos visto y entonces nos preguntamos justamente eso: ¿como ha podido convertir el prestidigitador un par de pañuelos de seda blanca en un conejo vivo?.

        A muchas personas, el mundo les resulta tan inconcebible como cuando el prestidigitador saca un conejo de ese sombrero de copa que hace un momento estaba completamente vacío.

       En cuanto al conejo, entendemos que el prestidigitador tiene que habernos engañado. Lo que nos gustaría desvelar es como lo ha conseguido. Tratándose del mundo todo es un poco diferente. Sabemos que el mundo no es trampa ni engaño, pues nosotros mismos andamos por la Tierra formando parte del mismo. En realidad nosotros somos el conejo blanco que se saca del sombreo de copa. La diferencia entre nosotros y el conejo blanco es simplemente que el conejo no tiene sensación de participar en un juego de magia. Nosotros somos distintos. Pensamos que participamos en algo misterioso y nos gustaría desvelar ese misterio.

       P. D. En cuanto al conejo blanco, quizás convenga compararlo con el universo entero. Los que vivimos aquí somo unos bichos minúsculos que vivimos muy dentro de la piel del conejo. Pero los filósofos intentan subirse por encima de uno de esos finos pelillos para mirar a lo ojos al gran prestidigitador.

      ¿Me sigues, Sofía? Continuará..."

(Sofía estaba agotada. ¿Si le seguía? No recordaba haber respirado durante toda la lectura).

 

        Y la siguiente carta que recibe Sofía dice:

      "Aquí estoy de nuevo. Como ves, este curso de filosofía llegará en pequeñas dosis. he aquí unos comentarios más de introducción.

     ¿Dije ya que lo único que necesitamos para ser buenos filósofos es la capacidad de asombro? Si no lo dije, lo digo ahora: LO ÚNICO QUE NECESITAMOS PARA SER BUENOS FILÓSOFOS ES LA CAPACIDAD DE ASOMBRO.

      Todos los niños pequeños tienen esa capacidad. No faltaría más. Tras unos cuantos meses, salen a una realidad totalmente nueva. Pero conforme van creciendo, esa capaciad de asombro parece ir disminuyendo. ¿A que se debe? ¿Conoce Sofía Amundsen la respuesta a esa pregunta?

     Veamos: si un recién nacido pudiera hablar, seguramente diría algo de ese extraño mundo al que ha llegado. Porque, aunque el niño no sabe hablar, vemos como señala las cosas a su alrededor y como intenta agarrar con curiosidad las cosas de la habitación. [...]

       Quizás se repita este episodio de gran entusiasmo unas doscientas veces, antes de que e niño pueda ver pasar un perro sin perder los estribos. O un elefante o un hipopótamo. Pero antes de que el niño haya aprendido a hablar bien, y mucho antes de que aprenda a pensar filosóficamente, el mundo se ha convertido para él en algo habitual.

       ¡Una pena, digo yo!

       Lo que a mi me preocupa es que tú seas de los que toman el mundo como algo asentado, querida Sofía. Para asegurarnos, vamos a hacer un par de experimentos mentales, antes de iniciar el curso de filosofía propiamente. [...]

      Es como si durante el crecimietno perdiéramos la capacidad de dejarnos sorprender por el mundo. En ese caso, perdemos algo esencial, algo que los filósofos intentan volver a a despertar en nosotros. Porque hay algo dentro de nosotros mismo que nos dice que la vida en sí misma es un gran enigma. Es algo que hemos sentido incluso mucho antes de aprender a pensarlo

      Puntualizo: aunque las cuestiones filosóficas conciernen a todo el mundo, no todo el mundo se convierte en filósofo. Por diversas razones, la mayoría se aferrra tanto a lo cotidiano que el propio asombro por la vidad queda relegado a un segundo plano. (se adentran en la piel del conejo, se acomodan y se quedan allí para el resto de su vida.)

       Para los niños, el mundo -y todo lo que hay en el- es algo nuevo, algo que provoca su asombro. No es así para todos los adultos. La mayor parte de los adultos ve el mundo como algo muy normal.

       Precisamente en este punto los filósofos constituyen una honrosa excepción. Un filósofo jamás ha sabido habituarse del todo al mundo. Para él o para ella, el mundo sigue siendo algo desmesurado, inluso algo enigmático y misterioso. Por lo tanto los filósofos y los niños pequeños tienen en común esa importante capacidad. Se podría decir que un filósofo sigue siendo tan susceptible como un niño pequeño durante toda su vida.

       De modo que puedes elegir, querida Sofía. ¿eres una niña pequeña que aún no ha llegado a ser la perfecta conocedora del mundo? ¿O eres una filósofa que puede jurar que jamás lo llegará a conocer?.

       Si simplemente niegas con la cabeza y no te reconoces ni en el niño ni en el filósofo, es porque tu también te has habituado tanto al mundo que te ha dejado de asombrar. En ese caso corres peligro. Por esta razón recibes este curso de filosofía, es decir, para asegurarnos. No quiero que tu justamente estés entre los indolentes e indiferentes. Quiero que vivas una vida despierta. [...]

        Un breve rsumen: se puede sacar un conejo blanco de un sombrero de copa vacío. dado que se trata de un conejo muy grande, este truco dura muchos miles de millones de años. En el extremo de los finos pelillos de su piel nacen todas las criaturas humanas. De esta manera son capaces de sombrase por el imposible arte de la magia. Pero conforme se van haciendo mayores, se adentran cada vez más en la puiel del conejo, y allí se quedan. están tan a gusto y tan cómodos que no se atreven a volver a los finos pelillos de la piel. Sólo los filósofos emprenden ese peligroso viaje hacía los límites extremos del idioma y de la existencia. Algunos de ellos se quedan en el camino, pero otros se agarran fuertmente a los pelillos de la piel del conejo y gritan a todos los seres sentados comodamente muy dentro de la suave piel del conejo, comiendo y bebiendo estupendo:

      - Damas y caballeros -dicen-. Flotamos en el vacío. Pero esos seres de dentro de la piel no escuchan a los    filósofos.

      - ¡Ah, que pesados! -dicen.

      Y continúan charlando como antes:

      - Dame la mantequilla. ¿Cómo a la bolsa hoy? ¿A cómo están lo tomates? ¿Has oído que Lady Di espera otro hijo?.

(Sofía estaba en estado de shock. ¡había tantas cosas en las que nunca había pensado antes! Ya no era una niña, pero tampoco era del todo adulta. Sofía entendió que ya había empezado a adentrarse en la espesa piel de ese conejo que se había sacado del negro sombrero de copa del universo. Pero el filósofo la había detenido).

 

          Así es como Jostein Gaarder, el autor del libro introduce a Sofía en una nueva forma de ver las cosas y en una nueva actitud en la vida, la capacidad de asombrarse y de interrogarse acerca de las cosas que nos rodean, para llevarla posteriormente a conocer la historia del filosofía a lo largo de los siglos. Y lo que le ocurre a Sofía es lo mismo que le ocurre a quien lee el libro, sobre todo si en ese momento tienes prácticamante la misma edad que Sofía y estás ávida por saber y comprender ciertas cosas, te preocupan los "males" del mundo, etc. Obviamente, el libro no sirve para solucionar los problemas del mundo pero si te ayuda, al igual que a Sofía, a adoptar una nueva forma de estar en el mundo y de conocerlo. Eso fue lo que significó el libro para mí, pues en cierta forma, conocer la historia de la filosofía es una manera de aprender a llegar a la raíz de las cosas y de construir conocimiento, un aprendizaje que se ha constituído en motor de muchas cosas y en una forma de hacerlas que creo que también he puesto en práctica alrededor de Tecnología Educativa.

                   
 

       La idea del prestidigitador y su chistera de la que éste extrae un conejo que representa al mundo, en cuyos pelos viven los humanos y a cuya punta ascienden los filósofos/as para intentar observar el mundo desde un perspectiva más amplia, es una parábola que también se relaciona con lo que hemos intentado hacer en la materia de Tecnología Educativa: Las tecnologías de la Información y la Comunicación han revolucionado el mundo, no hay sector de la sociedad, ámbito del saber, etc. que no se haya visto influido por la progresiva irrupción de las TIC en nuestro entorno y ésto no solo supone cambiar de aparatos y adoptar herramientas digitales para hacer lo que antes hacíamos con medios analógicos o simplemente no hacíamos, supone además muchos cambios paralelos sobre los que directa o indirectamente hemos hablado en Tecnología Educativa y en nuestro espacio de trabajo, la Red Social Stellae.

         Así, los cambios que han originado las TIC nos obligan a ponernos las gafas de filosofar, a hacernos preguntas y más preguntas y escalar hasta la punta de los pelos del conejo para intentar ver el mundo desde una nueva perspectiva, pero el cambio es enorme e imparable por lo que la tarea resulta realmente complicada. Aún así n podemos dejar de hacernos preguntas y de intentar entrever por donde irán los cambios en el futuros aunque probablemtne nos euquivoquemos en muchas de nuestras predicciones, tal y como nos advertían Burbulles y Callister.

          Pero para conocer el mundo primero hay que conocerse uno mismo. El profesor de filosofía habla a Sofía del Oráculo de Delfos, un templo dedicado al Dios Apolo que existió en la Grecia del siglo V a. C. en cuya parte superior una inscripción rezaba "CONÓCETE A TI MISMO". El Dios Apolo hablaba en el tempo a través de la sacerdotisa Pitia y a él acudían muchos griegos y hombres de estado para conocer que iba a ocurrir con su destino, es decir, para saber que iba a ocurrir en el futuro.

         Ya sabemos que en aquella época todavía no exsitía la ciencia tal y como hoy la conocemos y por ello los griegos no tenían otra forma de realizar predicciones. Hoy en día la ciencia está muy avanzada pero las TIC han multiplicado todavía más su alcance y posibilidades, de forma que en lugar de proporcionar mayor capacidad de predición y seguridad acerca de como va a ser el futuro, por su capaciada de transformación han generado mayor incertidumbre sobre éste en muchos ámbitos. El ritmo de los cambios que han originado parece tan rápido que el pensamiento dominante es el de que no es posible saber cuantos y de que clase can a ser los cambios que vamos a presenciar en los próximos 5, 10, o 30 años. Así que, en cierta forma, esta incertidumbre nos obliga a seguir "filosofando todavía más, las implicaciones son inmensas: educativas, sanitarias, éticas, políticas, sociales, etc.

        Y así comenzó también mi andadura en Stellae, conociéndome a mí misma en relación con las TIC.

        De esta forma, LAS TIC Y YO será el primero de los apartados de mi portafolios en donde volveré sobre los trabajos y entradas en el blog en los que he podido explorar mi relación, conocimientos, competencias, etc. alrededor de las TIC.