1. Proyecto inicial

1. Proyecto inicial

Última actualización de en Antía Prado

Corre el año 1886. Con motivo del centenario de la Revolución Francesa, se planifica la celebración de la Exposición Universal de 1889 en París, Francia. Para dicha celebración, se abre en el Boletín Oficial francés un concurso, cuyos participantes deberán estudiar el siguiente proyecto: levantar sobre el Campo de Marte una torre de hierro, de base cuadrada y 125m. de lado x 300m. de alto. De entre los 107 estudios presentados, he aquí el ganador, propuesta del ingeniero francés Alexandre-Gustáve Eiffel: cuatro columnas separadas en la base a modo de patas, que se unían en la parte superior. 

 

Así se nos presentó a nosotros, un 3 de marzo, la construcción de nuestra propia Torre Stellae. Un proyecto colaborativo, no para un único ingeniero sino para todos los allí presentes; trabajo “en red” le llamaron. Se levantaría sobre cuatro pilares, los objetivos fundamentales que soportarían el peso de todos los aprendizajes que fuésemos construyendo. Cuatro sólidas bases, duras como el hormigón y bien asentadas en la tierra:

Una educación con y en la tecnología: no es hablar por whatsapp, no se trata de regalar likes en Facebook, copiar   y pegar información ya no es la orden del día. Y es que la Competencia Digital, una de las ya fundamentales de la lista, va más allá de las pantallas. Habilidades para gestionar la información, para construir conocimiento, para utilizar las TIC en el aula…

2º Ficción VS. realidad: una formación completa, que contemple y respete todas las perspectivas posibles. Para disfrutar lo bueno, hay que conocer también lo malo; es por ello que, para saber explotar el potencial que las nuevas tecnologías tienen con respecto a la educación, debemos ser conscientes de los riesgos que también entrañan. No se trata de pintarlas de negro y renegar de ellas, pero tampoco de pintarlas de blanco y hacer de ellas una panacea. Desarrollar una perspectiva crítico-reflexiva será la clave para saber descubrir la doble cara de la moneda.

3º Valorar nuestra labor: seremos profesionales de la Educación, y ello conlleva una importante responsabilidad para con la sociedad. Uno de los retos que enfrentamos es el cambio que está experimentando dicha sociedad, un cambio de paradigma, nada más y nada menos. Investigar, descubrir y aplicar.

4º Abrir nuevas ventanas: a conocimientos, a procesos, a herramientas, a ideas… a nuevos horizontes. Enriquecernos a nivel intelectual, por supuesto, pero también desarrollarnos como personas. Formarnos, al fin y al cabo.

Sobre esos pillares-objetivos básicos, se iría levantando un pintoresco conjunto de ideas y nuevas realidades, debates y controversias, descubrimientos y creaciones que, finalmente, convergerían en la cima de la torre. La “dama de hierro” la llamaban, una sólida mole de saberes entrecruzados entre sí de formas imposibles.