2. Reacciones y controversias

2. Reacciones y controversias

Última actualización de en Antía Prado

Pronto se hicieron oír las voces más resonadas del mundo de las artes y las letras. La torre había generado un enorme rechazo social y fue ridiculizada en publicaciones periódicas de todo el país. Trescientos artistas, entre los que se juntaban escritores, compositores y pintores, unieron sus fuerzas para denunciar a una inútil y monstruosa Torre Eiffel y lo hicieron por escrito, a modo de carta: «Protesta de los artistas contra la torre del Sr. Eiffel» (1887):

"Nosotros, escritores, pintores, escultores, arquitectos, apasionados aficionados por la belleza de París hasta ahora intacta, venimos a protestar […] contra la erección en pleno corazón de nuestra capital, de la inútil y monstruosa torre Eiffel, a la que la picaresca pública, a menudo poseedora de sentido común y espíritu de justicia, ya ha bautizado con el nombre de Torre de Babel. [...] Para hacerse una idea de lo que adelantamos, basta además imaginarse una torre vertiginosamente ridícula dominando París, así como una negra y gran chimenea de una fábrica, aplastante con su enorme masa. [...] todos nuestros monumentos humillados, toda nuestra arquitectura venida a menos, desapareciendo entre ese sueño asombroso”.

 

Por supuesto que mis primeras reacciones hacia la Torre Stellae no fueron tan intensas. Lejos de grotescas protestas como aquellas, sí que debo reconocer que mi posición ante las nuevas tecnologías era más bien de cordialidad. Al igual que ellos, yo también escribí mi carta, en un primer acercamiento a ese proyecto que nos habían propuesto.

Pude comprobar más tarde que mis impresiones hacia la asignatura, hacia las nuevas tecnologías en general, estaban bastante desorientadas. Ilusa de mí, cegada en mi propia superioridad, me creía «nativa digital» cuando en realidad no era más que una «analfabeta digital». Tablets y smartphones definían mi día a día, y por ser capaz de caminar por la calle al tiempo que respondía whatsapps me creía la reina del universo tecnológico. Veía en las TIC un medio y no un fin, cuando claramente estaban transformando mis estructuras cognitivas sin yo darme cuenta. Una primera aproximación que rompió todos mis esquemas, al descubrir que las nuevas tecnologías no son sólo una forma de vida sino un mundo que va más allá de las redes sociales.