Dani Pregal

Estudiante de toda ciencia y de ninguna en concreto

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4.1 La visita de un profesional en activo de la psicopedagogía.

La visita de Chefa

Durante una de las últimas sesiones de clase un orientadora acudió a hablarnos de su práctica profesional, durante toda la clase a elegimos el testimonio directo de un chico pedagogo trabajando en su ámbito profesional, además tuvimos oportunidad de preguntar y manifestar nuestras sensaciones.

La orientadora que acudió a darnos clase se centra en el tema de la diversidad, en las adaptaciones curriculares, aunque finalmente el tema se centró más en la diversificación curricular y la extinción del currículum como medidas contempladas por las ACIs en la atención a esta diversidad.

Sería por mi parte cínico decir que estaba de acuerdo en cuanto se hablan clase sobre las adaptaciones curriculares, ya que las únicas que contemplaba en su trabajo diario la orientadora eran aquellas que figuran en los decretos correspondientes como "adaptaciones de eliminación", es decir adaptaciones curriculares que conducen a la extinción del currículum para permitir al alumno integrarse en las aulas aún a pesar de no tener el título para el que se formaría dada la gravedad de algunas situaciones.

En el caso de alumnos con parálisis cerebral grave, es capacidades muy incapacitantes y otros problemas de diversa índole, esta dotación curricular es la única vía de que se integren en la medida de lo posible en el ámbito escolar entre sus compañeros y sus profesores.

Sin embargo ocurre algo cuando hablamos de adaptaciones curriculares y no que entendemos como tales aquellas en las que no es necesario la extinción del currículum, sino un trabajo mucho mayor de apoyo y entendimiento. En el práctica profesional, en lo poco que he aprendido también desde mi punto de vista personal como discapacitado, de consciente de que las adaptaciones curriculares son un derecho al que puedan acogerse personas que pasan por dificultades temporales (de presiones trastornos de personalidad, etc.) y por ende todas aquellas personas cuya enfermedad impide un correcto desarrollo de los contenidos del currículum, pero que no implica que éstos no puedan ser cumplidos como objetivos.

 

El fracaso escolar caminar en la fina línea en la que caminan estas personas que sin padecer las enfermas clásicas tanto sensoriales como motoras que se asocian a la necesidad de una dotación curricular, se encuentran en una posición difícil para continuar sus estudios, mientras la institución educativa y el departamento de orientación que la mayoría de los casos desatienden sus necesidades en virtud de aquellos alumnos que su juicio tienen mayores problemas.

Es algo maravilloso el hecho de poder integrar un alumno dentro de un colegio cuando sus posibilidades eran escasas debido a su falta de movilidad, o su dificultad para comunicarse, pero es igualmente maravilloso que sea posible que las personas afectadas por algún tipo de discapacidad transitoria o permanente que no entren dentro de la gravedad antedicha, puedan recibir apoyo, consejo y en última instancia el reconocimiento legal de una adaptación curricular que les permita superar el handicap y con ello alcanzar los objetivos curriculares. Pienso que ambos tipos de situaciones no deben estar separadas deben ser tratadas de forma diferente, pues la diversidad como su propio nombre indica es inmensa, una categoría de proporciones infinitas donde las líneas metodológicas deben pasar por una ineludible pregunta:

 

 ¿Debemos trabajar únicamente con alumnos que tengan una desadaptación social muy significativa, o consideramos sujetos de nuestra intervención también aquellas personas que fuera del trabajo de una PT no tienen dificultades de aprendizaje, sino dificultades para desarrollar el currículum de forma adecuada? El tiempo lo dirá.