Dani Pregal

Estudiante de toda ciencia y de ninguna en concreto

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3.5 COMPETENCIA VS COMPETENCIA

3.5 COMPETENCIA VS COMPETENCIA

Última actualización de en Dani Pregal

Competencia es una palabra de significado equívoco. De hecho hoy hemos comentado en clase su etimología (procede del latín competere, cuyo significado variaba según el contexto y lo mismo podía significar aspirar a algo que ir al encuentro del mismo). Pero en términos mas cercanos tiene dos significados claros:

  1. Puede entenderse como disputa o contienda, como oposición o rivalidad; pero también como pericia, aptitud para hacer algo o intervenir en un asunto. A su vez, predica atribución legítima de una autoridad para el conocimiento o resolución de un asunto (DRAE, 2001). De la primera acepción se sigue el competir, la competitividad; en cambio, de la segunda, el ser competente. Al mismo tiempo se abren dos caminos que, que bien pueden correr paralelos sin perspectiva de entrecruzamiento.

Desde la perspectiva de la educación es necesario precisar el norte al que se pretende conducir al alumno. Si se subraya el ‘competir’, se orientan las actividades educativas al entorno; en cambio, si se enfatiza el ‘ser competente’, entonces se centran en la persona.

La cuestión tiene que ser planteada y abordada ‘desde’ y ‘en’ el ámbito educativo: ¿Se educa para ser competitivos o para ser competentes? La respuesta, genera arduos debates y encendidas polémicas.

Entiendo que hay una serie de factores que pueden condicionar la balanza entender la competencias desde un punto de vista u otro:

  • Suele suceder ya en la familia que una meta educativa que satisface las expectativas de la familia es la que puede proporcionar un buen estatus en un puesto laboral. Los padres asignan una educación buscando una meta que bien pueden conseguir sus hijos pasadas dos e incluso tres décadas… pero ¿y durante todo ese tiempo? ¿es pertinente que se eduque en este objetivo?
  • La “sana” competencia que lleva a un niño a querer destacar, a querer ser mejor, tiene un inconveniente , la percepción no intencionada de sus compañeros de viaje como rivales.
  • Encontramos ejemplos continuos de competición en la que se ensalza al ganador, per nada se dice de los que quedaron atrás. Cuando se gana el Premio Nobel, como Ramon y Cajal, se pasa a la historia como él lo hizo, pero también una mirada en los que ese año hicieron grandes descubrimientos engrandece nuestras miras.
  • Utilizamos la formación como poder, “aprenda usted inglés y chino para tener mejor empleo”. Se desprende de ello que hablar 7 idiomas te sitúa en un estatus superior que el que habla 3, pero los utiliza mejor.

La competitividad se centra en el éxito profesional, medido en términos de renta, lo que implica hacerse con un estatus y lo que aquel incluye alcanzar el estatus sólo es posible venciendo a quienes pretenden llegar primero. No existe alternativa si se pretende ser exitoso. ¿Cómo derrotar a los contrincantes? Las estrategias serán tanto más siniestras cuanto mayor sea la ambición y menor sea el respeto a la otra persona.

El ser competitivo como horizonte educativo se focaliza en una sola parcela del hombre: el tener mediante el progreso económico. Sin embargo, el hombre se abre a otras áreas en las que también puede desarrollarse: la familia, como padre o madre, como amigo, como esposo, como ciudadano… Es la persona una unidad, y como tal tiene que perfeccionarse pero no como un alguien aislado, sino coexistiendo con los demás. Sin embargo la competitividad cae en el error de fomentar el individualismo, el egocentrismo.

  1. Ser competente, en cambio, implica educar a un ‘quien’, y darle elementos para que se convierta en un ser humano con valores y por supuesto objetivos y metas, pero como hemos hablado hoy en clase ser competente no fomenta el individualismo, incluso significa lo contrario, saber adaptarse y trabajar sólo y en compañía.

Mi propuesta es que ser competente debe significar la fusión del aprendizaje, y el ser humano con sus valores y su moral. La educación para la vida debe formar parte y permitir al niño sentirse realizado en sus metas sean estas cuales quiera, sin que tengan que ser por fuerza las mismas para todos.