Dani Pregal

Estudiante de toda ciencia y de ninguna en concreto

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2.4 Reflexión sobre la evaluación como método estandarizado

Un 90% del cuerpo de maestros o docentes de cualquier nivel de enseñanza, confunden medir con evaluar. Para ellos evaluar  consiste en aplicar pruebas,  exámenes,  es decir utilizar una técnica de recogida de datos psicométricos para despues medirlos en base un criterio. Eso no es evaluar.

Pocos examenes explican su contenido de forma escrita y la mayoría de ellos sólo contemplan las respuestas de tipo evocativo. Esta es una realidad en la enseñanza que lastra el proceso de aprendizaje de los alumnos ya que evocar como mucho nos permite medir la capacidad memorística.

El resultado de las pruebas es sometido a “revisión” y se procede a  adjudicar calificaciones, en las examenes de preguntas de tipo evocativo memorístico ni siquiera conseguimos medir el rendimiento escolar y mucho menos evaluar, que implica una concepción holistica de las medidas observables y el contemplar las fases que figuran en la teoría.

 La capacidad de memorizar no implica la comprensión y mucho menos la aplicación de los conceptos “aprendidos” en otras situaciones, tal como señalan habitualment como criterio para medir competencias académicas. En todo caso podríamos señalar que además de la capacidad previamente citada, podríamos obtener una medición del aprovechamiento que los alumnos hacen del tiempo de estudio.

La calificación obtenida sólo indica cuánto sabe el alumno, pero está lejos de inidicarnos si el alumno es consciente de la naturaleza de lo que “sabe” , o mas importante, cómo  ha llegado a a comprederlo, y algo que sería clave para para la mejora del éxito académico: que el alunmno sepa gracias a qué sabe lo que sabe, que le a llevado al aprendizaje, todas estas preguntas quedan totalmente desiertas de explicación. Por desgracia, el recuerdo de la vida académica de la gran mayoría de los alumnos reproduce las cuestiones que he planteado, se siente cierta sensación de un posible mayor aprovechamiento.

El profesor como guía y asesor

Evaluar consiste comparar una medida con un estándar y emitir un juicio basado en la comparación, por lo que sin interpretación una nota fruto de la medición y suma de los resultados de varios ítems sólo estamos midiendo. Para evalúar ademas de medir tenemos que enujiciar. No valdría pues con que el estudiante vea un 9 en su corchera, como no aplicamos criterios o juicios cuando decimos que la muralla china mide 8851.8 kilómetros.

Lo que si hacemos si evaluamos es acompañar a este número de un criterio, el 9 es una nota muy alta, la muralla china es larga. Eso de forma muy simple es evaluar. En el ámbito educativo no sólo deberíamos entender nuestra evaluación al comprender que tenemos una nota muy alta en referencia a una escala, si no que además debería ir acompañado de un juicio, una crítica o explicación de por qué se ha alcanzado la nota, los medios que lo han permido, los fallos que han imposibilitado alcanzar una nota mayor.

Como mediadores en el proceso de evaluación debemos racionalizar y juzgar para medir, y si en el proceso el alumno llega a conocer los mecanismos por los cuales es bueno o malo en un prueba prodrá autocorregirse y acercarse un poco más a lo que llamaríamos evaluación de calidad.

Es necesario que nos situemos a su lado, en todo su discurrir educativo, no por encima, si guiamos sus prácticas para que pueda autoevaluarse y esta evaluación se hace conjunta, ese asesoramiento es una de las funciones que harían de la educación la base del inicio de una nueva forma de aprender.

Se debe aprender con criterio, saber por qué se aprende lo que se aprende. Sin duda veo imprescindible el rol de asesor en las escuelas en base a todo ello, y descarto el de evaluador dejándolo en teorías desfasadas de la educación decimonónica.