4.La adolescencia

4.La adolescencia

Última actualización de en Ines Dono

Como los adolecentes mencionados en la ya citada "La adicción a Internet", esta vez me tocaba a mí meterme de lleno en Internet tras haber demostrado que no tenía tanta dependencia como estos en las entradas anteriores. Había dejado de utilizarlo como fuente principal de información durante un tiempo y quería volver a este con ganas de explorarlo sin caer en ese pozo sin fondo que puede llegar a ser el "estar conectado". Quise ser un buen ejemplo y dar a las redes el lugar que sin duda ocupan en mi vida sin perder el control y acabar perdida en una nube de información (aunque lo que no pude evitar fue volver al abuso de Google Académico).

Para esta nueva tarea que me había propuesto era importante profundizar sobre las ventajas del uso de las redes y otras tecnologías, su utilidad y sus potencialidades; pero también sobre todo lo negativo que podían traer y los inconvenientes en los que la mayoría de las veces no pensamos. 

Empecé concentrándome mucho en el adjetivo "educativa" que definía la materia para después abrir un poco más el espectro temático; por lo que empecé hablando de las teorías que marcan las distintas metodologías de aprendizaje y el uso que cada una hace de las herramientas tecnológicas y digitales a que tiene acceso. Puse la base en una comparación de las dos más utilizadas actualmente (aunque sigue habiendo una gran distancia de adeptos entre ambas): el conductismo y el constructivismo. Mi visión fue esencialmente crítica hacia el conductismo, y repetía un discurso que ya había empleado varias veces y que condensaba muy bien mi visión sobre la tecnología: "de qué sirve tener acceso a nuevas herramientas más caras y más modernas si se utilizan para realizar exactamente el mismo aprendizaje y del mismo modo que sin ellas". Esta es una de las razones por las que no era mi buena mi opinión sobre la inclusión de la tecnología en la educación, al no verle una auténtica utilidad (al modo en que se está haciendo); por lo que una de las cosas que más mejoró mi visión sobre la tecnología y su uso fue el descubrimiento del constructivismo. Al experimentar en clase nuevas formas de aprender realmente innovadoras, diferentes e inspiradoras vi que con motivación por parte de los docentes sí se pueden aprovechar las potencialidades de estas nuevas herramientas y evolucionar en el sistema de enseñanza de una vez por todas (porque no, hacer la misma sopa de letras que se hacía en papel en el ordenador no es innovación pedagógica). Intentando conecer un poco más las posibilidades de las nuevas tecnologías pasé al conectivismo, que desde mi punto de vista trataba de aunar un poco más los conceptos de "era de la información" y "era del aprendizaje", convirtiendo al docente en un guía y permitiendo a los alumnos bucear en la inmensidad de información disponible (solo que esta vez realmente preparados para saber hacerlo de forma segura y eficiente) y lograr que creen su propio aprendizaje y su propia visión crítica sobre el tema en cuestión.

Los aspectos positivos del uso de las tecnologías quedaban claros, más allá de la clásica defensa por la posibilidad de comunicarnos y compartir de forma sencilla, ya conocía propuestas concretas para la mejora del proceso de enseñanza-aprendizaje; ahora era el momento para tratar un poco más los peligros e inconvenientes de estos nuevos medios. El primero fue la profundización en el concepto de la identidad digital, que en un principio puede parecer como otro cualquiera de los nuevos términos que surgen a partir de Internet, pero que supone mucho más. A partir de la creación de un vídeo sobre el tema (proyecto que me resultó especialmente interesante), mi criterio sobre la identidad digital quedó muy definido y llegué a la poderosa conclusión de que, no sólo otros además de ti mismo construyen tu identidad digital (por lo que pueden añadir rasgos y aspectos negativos para ti), sino que por mucho que uno se mantenga alejado de redes sociales u otras plataformas de ese tipo vivimos en una sociedad en que es imposible mantenerse totalmente ajeno a la red y a las tecnologías (aunque suene un poco conspiratorio es así, y por poco que participemos en procesos sociales básicos los datos aportados crean una identidad digital eterna).

A partir del conocimiento de que lo que refleja nuestra identidad digital puede ser real o falso (tanto si queremos mostrarnos mejores que en la realidad como si otros intentan difamarnos), quise saber un poco más sobre la imagen en la red, ya que me parecía algo fácilmente manipulable y ampliamente utilizado para movilizar, engañar y "vender aire". No hice más que reafirmar mi opinión inicial, ya que la imagen digital (a partir de la facilidad para su modificación) ayuda a crear una realidad virtual que puede ser utilizada con fines inocentes o realmente negativos y peligrosos (qué lo es más que no ser capaz de distinguir qué es real y qué no). En relación con esta plataforma para el engaño que nos ofrece la red y la pérdida de visión crítica que se produce más y más en sus usuarios, fue interesante experimentar con el límite entre lo real y lo falso con la creación (con mi compañera Natalia) de una noticia falsa que, al ser puesta en Internet, automáticamente formaba parte de la información a la que todo el mundo tenía acceso (muestra lo de lo peligroso de no saber buscar, gestionar y contrastar dicha información).

Termino esta etapa con dos temas que me llamaron mucho la atención sobre el planteamiento de lo bueno y lo malo de las tecnologías y la red, estando cada uno a un lado de la balanza (no llegué a publicar una entrada sobre ninguno de ellos, pero sí me motivaron a buscar información y reflexionar por mi cuenta). En primer lugar, pensé mucho sobre una de las grandes potencialidades del uso de la tecnología (aunque no estuviera excesivamente relacionado con la materia): su uso en el activismo social; los movimientos sociales y de defensa de los derechos (ya sean estudiantiles, trabajadores, feministas...) son esenciales para el crecimiento de una sociedad y se nutren de la difusión de sus causas, por lo que es de inmensa ayuda la visivilización y el poder de llegar a la gente que Internet aporta (como vimos recientemente en protestas por la calidad de la USC o la defensa de la entrada de refugiados en el país). Por el otro lado (y esta vez muy centrado en el ámbito de estudio de la asignatura), el control y monitorización que ofrecen las nuevas tecnologías implementadas en contextos educativos dan un poder al docente para irrumpir en la intimidad de sus alumnos cuanto menos preocupante; además de lograr que los procesos de enseñanza-aprendizaje se parezcan aún más a una cadena de montaje.

Después de todo esto, consideré que las muchas ventajas y los muchos inconvenientes que aporta la tecnología al tomar tan relevante lugar en nuestras vidas estaban suficientemente estudiadas (por ahora), y decidí dar un paso más y poner el ojo en el futuro y la aplicación profesional de todo lo que estaba aprendiendo.