Dani Pregal

Estudiante de toda ciencia y de ninguna en concreto

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1.6 Reflexión sobre el texto de Monter y Sanz. "De la perspectiva a la realidad del deseo"

En el texto nos centramos en la figura del orientador como asesor, en Galicia el asesoramiento forma parte de las funciones inherentes a las competencias profesionales del orientador, sin embargo existe una cierta confusión al encontrarnos con funciones específicas de asesoramiento en otras comunidades autónomas, así como multiplicidad de opiniones sobre si la orientación debe ser entendida como un contenedor en el que situar el asesoramiento.

 

En el campo del asesoramiento a profesores, que se considera el más importante, o que desde luego se ha realizado como tal desde hace más tiempo, distinguimos tres tipos de asesoramiento:

uno. El asesoramiento interno llevado a cabo por cualquier profesional perteneciente a la institución.

Dos. Y el asesoramiento externo: el asesor responde a la demanda concrete puntual y no existe ningún tipo de dependencia respecto de las dos instituciones entre las que se gaste contacto.

Tres. También puede considerarse como asesor o mejor dicho un asesoramiento como interno/externo que colabora periódicamente con destitución sin que exista una dependencia administrativa pero si funcional con la misma.

 

El proceso de intervención que tiene lugar una institución educativa cuando se produce un problema tiende a convertir al sujeto del problema en el problema mismo, pasando de alumno con problema a alumno problemático.

 

Con el funcionamiento actual del sistema, el proceso se desentiende o más bien "deriva" el caso al orientador, dado que este proceso si entendemos que el orientador no tiene una especial sensibilidad hacia el asesoramiento en un plano horizontal, no tienen cuenta al profesor.

 

La orientación procede de la tradición del intervención directa, al contrario que el asesoramiento, que parte del counseling y no del guidance como el primero, lo que propicia que las intervenciones sean indirectas y se reconozca la figura del profesor en un proceso de trabajo horizontal, sin sesgos de autoridad.

 

Lo sorprendente darnos cuenta de que la traducción que se hecho de ambos términos ha dado lugar a una visión muy reduccionista del asesoramiento, dado que no sólo la consulta es el menester del asesor, lo que grandes rasgos quiere decir que aunque generalmente el asesor trabaje con profesor directamente no está exento de poder trabajar también con el alumno dando lugar a la reconoceremos en el texto como "consulta colaborativa".

 

 Además no sólo nos restringimos a esta tríada para solucionar los problemas, sino que también se trabaja con otros profesionales de forma colaborativo como ya se ha dicho, rompiendo los moldes de los modelos de consulta habitual es relacionados con asesoramiento. La familia, los servicios comunitarios, asesores externos, etc. son también agentes importantes dentro del binomio orientador profesor, siempre y cuando el orientador sepa cumplir la función de asesor.

 

Para que el orientador pueda cumplir esta función de asesor interno entiendo Que Debe asumir el papel de asesor, y más concretamente desde un modelo socio/psicopedagógico teniendo presente el enfoque sistémico, es decir, el entender que la escuela su sistema formado por subsistemas como la familia el profesorado y los órganos colegiados.

 

Una buena solución ante las dificultades de ejercer como asesor cuando el orientador lo tiene claro está función dentro de su currículum profesional requiere acudir a los fondos epistemológicas correspondientes, una vez llevada a cabo este aprendizaje es interesante como las nuevas tecnologías (TIC) pueden ayudar a crear este clima colaborativo de carácter más horizontal que se pierde en favor de la repetición de las estructuras asociadas al trabajo del orientador.

 

El punto más importante del artículo es precisamente el que alude estas tecnologías, gracias a las intervenciones que no tienen un carácter presencial, puede revivirse el concepto de la colaboración entre colegas y la ayuda coordinada ante un proceso de intervención en el alumnado por el profesorado. Las redes permiten las comunidades educativas estén más conectadas, los programas que se diseñan gracias a ellas son más ricos ya que incorporan diferentes profesionales y colectivos.

 

Dada la situación actual en que cada uno debe buscar un día de 48 horas, el hecho de poder filtrar a través de las redes los casos que pueden resolverse sin necesidad de una intervención tradicional o presencial, permiten tanto el orientador en el papel de asesor como al profesor mantenerse unidos en una dinámica participativa y mejorar así las experiencias en cuanto a las demandas que son solucionadas de una forma más competente.