3.3.1.- Microrrelato

3.3.1.- Microrrelato

Última actualización de en Dani Fernández Blanco

Después de analizar la necesidad de la colaboración en los centros educativos y de las diversas culturas profesionales presentes en ellos (lo ideal es fomentar la cultura verdaderamente colaborativa) realizaré un recorrido por mi breve experiencia formativa.

Me parece al menos paradójico, de inicio, que la sociedad (empresas, centros educativos…) demande continuamente profesionales que sepan trabajar en equipo, en busca de un beneficio común, a través de la colaboración, cuando es ésta misma (hoy en día) la que prima y, indirectamente, potencia la competitividad.

Creo que este es uno de los mayores problemas que existen en los centros educativos, en concreto, y en la sociedad, en general. Tradicionalmente los aprendizajes (en consecuente las metodologías) que se llevaban a cabo eran de tipo individualista, así como también lo eran las actuaciones de los profesores en los centros.

Este trabajo individualista está dejando paso en la actualidad al trabajo en equipo, a los ambientes colaborativos, de diálogo y reflexión crítica, con el fin de que mediante las aportaciones de todo el conjunto se llegue a metas comunes, logrando la mejora del sistema educativo, en general, y del propio centro escolar, en concreto.

Pero este paso no se realiza del día a la mañana, y mucho menos, es un paso sencillo, sino que laborioso, que requiere de la aportación de todos los profesionales, de la colaboración entre ellos y del trabajo en equipo, compartiendo espacios, tiempos, objetivos y metas.

Debido a este motivo, creo que la cultura colaborativa sigue sin estar 100% presente en la mayoría de centros educativos. Espero que sea cuestión de tiempo que el trabajo colaborativo empiece a gozar de mayor presencia en ellos.

Para ello se debe acabar con la colegialidad forzada que existe en los centros (así como la cultura balcanizada) y realizar cambios, tanto a nivel organizativo como académico, dotando a los profesionales de más momentos de intercambio de experiencias e ideas, fomentando la comunicación y la participación tanto de ellos como de toda la comunidad educativa.

En definitiva, lo ideal sería una colaboración real, a través de una comunicación directa y libre (sin imposiciones, ya que si no se vuelve a caer en la colaboración forzada e impuesta desde fuera).

En el caso propio, llevo realizando prácticas durante cuatro cursos académicos, y puedo decir directamente que lo que predomina en el centro en el que estuve es la colaboración forzada. Sí que es verdad que cierta parte de los profesores mantienen una colaboración real, intercambiando experiencias, comunicando objetivos y propósitos, compartiendo momentos… pero la gran mayoría trabaja de modo individualista, orientando su trabajo hacia la consecución de unas metas prefijadas y nada más allá de eso.