3.2.- Percepciones mutuas entre profesores y asesores

En la realidad educativa de un centro está presente la figura de diversos profesionales, cada uno de ellos con unas características, funciones y roles diferentes, o al menos, dispares.

En este momento nos vamos a centrar en la figura de dos de ellos, que son los profesores y los asesores.

En el trabajo diario tienen lugar situaciones que requieren la actuación de ambos, con lo que la colaboración entre ellos se hace casi imprescindible para que la situación llegue a buen término.

Pero, en esta interacción, ¿cuáles son las ideas o creencias que tienen unos con respecto a otros? Es importante conocerlas, ya que el trabajo que se lleve a cabo dependerá de los tipos de creencias que se tengan y de la calidad de las interacciones (suponemos que a más colaboración y creencias positivas, más calidad y éxito de las intervenciones).

¿Que pensamos nosotros, como asesores/as, con respecto a los profesores/as, equipo directivo…?

- Los profesores suelen ver problemas donde no los hay y derivar todos ellos al orientador, depositando la responsabilidad del caso en ellos, debido a la falta de preparación.

-  Su formación está incompleta.

- Necesitan ser asesorados para cuestiones actuales para las que no están preparados.

- Necesitan actualizarse constantemente. Formación permanente.

- Esperan que la solución del caso sea a corto plazo o más rápido de lo que a veces la situación permite.

¿Que creemos que piensan los profesores de nosotros, como asesores/as?

- Que los asesores pueden pretender interrumpir su trabajo, “meterse” en sus tareas, juzgarlos…

- Que los asesores pueden llegar a ser una rica fuente de información, de consejo, de guía que les oriente en aquellas cuestiones que escapan de sus competencias.

- Que no sirven para nada o no hacen nada: “Pakistaní”.

- Que sólo se limitan a aplicar test estandarizados.

- Que el orientador no es suficiente, que se necesitan equipos más específicos como psicólogos, logopedas… externos o internos al centro.

- Que la resolución de los casos o la posterior intervención es excesivamente tardía.