2.2.4.- Asesoramiento Curricular

2.2.4.- Asesoramiento Curricular

Última actualización de en Dani Fernández Blanco

En este apartado se va a realizar una aproximación a la conceptualización del curriculum y la función que tiene este dentro del campo del asesoramiento curricular.

Con las diversas preguntas planteadas por la profesora en clase, hemos podido reflexionar sobre la utilidad del currículo en el campo del asesoramiento.

De esta forma, las tres preguntas formuladas por la profesora fueron las siguientes: ¿Qué actuaciones educativas pueden concebirse como asesoramiento curricular?, ¿qué conocimientos acerca del currículo deberían poseer los asesores psicopedagógicos? y ¿cómo pueden asesorar curricularmente aquellos que no son especialistas en un ámbito disciplinar determinado?

Respecto a la primera de las cuestiones, creo que dentro del asesoramiento curricular podemos encontrar actuaciones de tipo variado y en un ámbito de acción muy amplio, ya que abarca tanto al diseño de documentos oficiales de centro, como al diseño de adaptaciones curriculares (ACI), promueve la formación continua entre el profesorado, proporciona materiales curriculares… lo que va a requerir del profesional del asesoramiento una actualización constante en todos los campos de la educación, para poder dar respuesta a las demandas que le plantea la comunidad educativa.

Con respecto a los conocimientos curriculares que debiera tener, creo vital una información base y actualizada acerca de la legislación que regula el sistema educativo (leyes, decretos… que regulan la acción educativa), el currículum de las distintas etapas educativas (qué, cuándo y cómo enseñar, y qué, cómo y cuándo evaluar), los documentos de centro… pero además de conocer los elementos prescriptivos del currículum, debiera saber que el actual Currículo deja en manos de los docentes la adaptación de los elementos no prescriptivos al contexto de cada centro. Estos elementos de carácter orientador hacen referencia a la secuenciación de los objetivos, contenidos y criterios de evaluación a lo largo de las diferentes etapas educativas, el establecimiento de unas orientaciones didácticas de carácter general, la atención a la diversidad y la planificación de las programaciones de aula.

Sería necesario también que conocieran los diferentes tipos de currículo con los que se puede encontrar en el sistema educativo, ya que, cada uno de ellos va a influir de una u otra forma en los procesos de enseñanza y aprendizaje de las diferentes etapas educativas. El primero de ellos sería el currículum implícito u oculto, constituido por todo aquello que la escuela transmite de manera indirecta a sus alumnos (valores, actitudes…) y el otro sería el currículum abierto y flexible, que hace referencia a las intenciones educativas de cada etapa prefijadas desde la propia Administración Educativa. 

Asimismo, tendría que conocer los distintos niveles de concreción curricular (Currículum oficial; Proyecto Educativo y Programación de aula) para poder ofrecer modelos de intervención que no estuvieran descontextualizados del entorno de cada centro.

Con respecto a la tercera pregunta, creo que el hecho de plantearse esta pregunta (que considero innecesario) sólo tendría sentido en el caso de que se entendiera el término de “asesoramiento” al igual que el término tradicional de “orientación”, desde el cual se considera la acción orientadora desde una situación asimétrica, en la que el profesional o “técnico experto” (de modo unidireccional) informa, ayuda y resuelve situaciones en las que el consultor tiene una duda o problema.

Pero si tomamos el término de “asesoramiento” desde el punto de vista de trabajo colaborativo, ayuda, relación bidireccional y práctica directa con los diversos miembros de la comunidad educativa… podemos llegar a ver cómo el asesoramiento va más allá del nivel de conocimientos que cada profesional posee, es decir, no se concibe como un problema que el asesor no sea experto o especialista en un tema, ya que todo ello se remedia a través del verdadero “asesoramiento” que es el que debiera estar presente en los centros educativos, ya que toma parte de la colaboración como método de trabajo, del intercambio de posturas y opiniones, de la reflexión crítica (pero siempre constructiva) y de la ayuda mutua entre profesionales para buscar la solución más adecuada a cada situación, mejorando el proceso educativo y alcanzando la calidad educativa, que en realidad, es uno de los fines de la educación.