2.2.3.- Modelos de Asesoramiento

2.2.3.- Modelos de Asesoramiento

Última actualización de en Dani Fernández Blanco

Para hacer una exposición detallada de los modelos de asesoramiento existentes se tendrá en cuenta el documento de Montero y Sanz (2008) “Entre la realidad y el deseo: Una visión del asesoramiento” en el que se proponen cuatro modelos de asesoramiento:

a)    Técnico operario “reparador” o modelo reparador.

En este modelo se percibe al alumnado como “problemático” y no como a un alumno con “problemas”, que es derivado por el profesor a un orientador que actuará en solitario para solventar ese problema. El objetivo principal es el diagnóstico de la deficiencia de cara a la toma de decisiones y la elaboración de programas individualizados. Parece muy obvio que este modelo es un espejo del modelo de orientación clínico.

b)    Modelo de consulta triádica.

Ahora ya no hablamos de derivar hacia un experto que actúa sino que se produce una consulta tras la que el profesor lleva a cabo la intervención. Un aspecto relevante de este modelo es el papel de mediación que el profesor hace entre los otros dos elementos de la relación. Las diferencias entre este modelo y el anterior se relacionan sobre todo con el agente que actúa, el profesor.

c)     Colaborador animador o modelo cooperador o colaborador.

En este esquema el orientador y el profesor mantienen una colaboración con otros miembros de la comunidad educativa. El orientador asesora al profesor que luego ayudará al alumno pero al mismo tiempo, tanto el orientador como los otros agentes pueden intervenir de forma directa en un momento determinado. Es una consulta y una acción-actuación colaborativa, pero sobre todo orientada hacia los procesos de enseñanza aprendizaje, por lo que se relacionaría con el modelo de orientación psicopedagógico.

d)    Transformador, investigación o  modelo transformador.

Hace referencia a un modelo más complejo que se basa en una pequeña compilación de todos los anteriores. No se queda con un único modelo sino que opta por una mezcla de todos ellos. Por supuesto toda la comunidad está relacionada y produce un trabajo más sistémico y más productivo. Hay que destacar el trabajo en red para que las propuestas se lleven a cabo y para que se puedan alcanzar las metas educativas que un centro se propone. La interrelación de los elementos implica que cuando uno de ellos se mueve, el conjunto también lo hace, por lo que el asesor debe estar atento a todo el proceso, no tanto para poder interpretar los cambios sino para favorecer la comunicación entre todo el conjunto y la búsqueda de soluciones en un sistema de trabajo colaborativo. Se identificaría con el modelo de orientación sociopsicopedagógico.

Por otra parte, Domingo Segovia (2010: 70) hace referencia a dos modelos, el generalista y el especialista, cada uno de ellos representado por un tipo de asesor.

El primero de ellos contempla el papel del asesor como práctico reflexivo (Práctico/Generalista) centrado en los procesos, no directivo, interno y próximo, que lleva a cabo innovaciones de modo crítico y que es visto como un “colega crítico/espejo”. El otro de ellos es contemplado como un experto infalible (Académico/Especialista) centrado en los contenidos, que lleva a cabo intervenciones de tipo técnico, directivo, externo, cuya función es la implantación de medidas y que es visto como un experto.