2.2.1.- ¿A qué nos referimos?

2.2.1.- ¿A qué nos referimos?

Última actualización de en Dani Fernández Blanco

El presente apartado tiene como objetivo explicar que se concibe como asesoramiento y qué se concibe como orientación, así como las características principales para delimitar su campo de acción.

Así, para explicar cuáles son los puntos básicos de estos dos términos echaré mano del artículo de Rodríguez Romero (1998), en el que se aborda la confluencia entre el asesoramiento y la orientación.

La orientación aparece unida tradicionalmente al término "guidance", una labor preferentemente enfocada hacia asuntos profesionales, aunque posteriormente correspondiéndose también con el "Couseling", un tipo de práctica que incluye tanto asuntos académicos como el tratamiento de problemas personales y concebida como una estrategia de detección, tratamiento o prevención de problemas de tipo diverso (de aprendizaje, personales, vocacionales…) que se considera que repercuten negativamente en el aprendizaje y en la enseñanza, debiendo ser tratados para mejorar la situación de la persona afectada.

Es realizada por un profesional de la educación y relacionándose directamente con el sujeto que presenta el problema, es decir, los estudiantes, tratándose por lo tanto de una práctica directa.

Sin embargo, el término asesoramiento procede de varios términos: "Consultation", "Adviser", y "support" los cuales se caracterizan, a diferencia de la orientación, por aludir a la consideración, deliberación y reflexión en relación con los consejos promovidos a partir de la interacción con otros sujetos que no padecen el mismo problema o situación que desencadena el proceso de petición de apoyo o ayuda.

Por lo tanto, el primer aspecto que diferencia a ambos conceptos reside en la relación con el profesorado. Así, la orientación se trata de un servicio directo, más consolidado en la práctica y que suele trabajar con sujetos en cierta desventaja: los alumnos, con respecto al orientador; existiendo por tanto una relación de desigualdad de poder y estatus entre el alumnado y el propio orientador (entendido como "experto"), y cuyas tácticas tradicionales mermaron la participación del profesorado, sacando poco partido al conocimiento que este posee del estudiante.

Sin embargo, en el asesoramiento, el asesor actúa de modo indirecto con el alumno, dedicándose a tratar con profesionales en un mismo estatus, sin diferencias de poder, estableciendo con ellos una interacción y comunicación bidireccional con la finalidad de ayudarles a mejorar la situación de los escolares a través de la ayuda y comunicación con sus destinatarios, los cuales pueden ser individuos, grupos o instituciones.

Se desprende así la necesidad imprescindible de colaborar, es decir, el marcado carácter colaborativo y de ayuda que implica la labor asesora, marcada por una "relación entre iguales", simétrica, frente al carácter asimétrico y las diferencias de estatus que vienen caracterizadas por la consideración del orientador como un "experto", que interviene directamente sobre sujetos con menos poder o nivel de decisión: los escolares que tiene a su cargo.

De este modo, la proximidad entre los términos condiciona significativamente las estrategias, así como las formas de desempeño de ambas prácticas, por lo que, mientras que el asesoramiento suele ser un servicio iniciado por el cliente y está más comprometido con la práctica profesional y los aspectos curriculares (tales como: definición de propósitos del centro, estilos de enseñanza, currículum oculto, prácticas de evaluación, rutinas de aula… trabajándose en base a acuerdos negociados y capacitando a las personas para enfrontarse con éxito y autonomía a problemas similares), la orientación, suele ser iniciada por el propio orientador, y se enfoca más directamente a la construcción de las identidades del propio alumnado.

Para finalizar creo conveniente recalcar la necesidad de concebir el asesoramiento a la par que la orientación, ya que es necesario orientar desde el asesoramiento, mediante la colaboración.