Son tus huellas el camino

Son tus huellas el camino

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Caminante, son tus huellas

el camino y nada más...

Durante toda nuestra vida escolar, hemos tenido que recorrer caminos para alcanzar metas; hemos tenido que superar obstáculos (exámenes, trabajos, etc.) para llegar al final del recorrido (finalizar el curso con buenas notas, obtener un título académico, etc.). Todos estos caminos, en mayor o menor medida, estuvieron marcados por otras personas (profesores) que poseían los conocimientos que necesitábamos para poder completar el camino con éxito y que nos fueron guiando y marcando la línea que debíamos seguir. Esto no quería decir que nosotros no tuviésemos que esforzarnos y trabajar, ni que el hecho de que supiésemos exactamente el sendero por el que teníamos que avanzar impidiese que fallásemos, no alcanzáramos los objetivos o incluso nos desviáramos del camino. 

Lo que sí es cierto es que, al menos, esta línea más o menos marcada nos daba seguridad: la seguridad de saber con precisión el camino por el que teníamos que andar y saber que era el correcto; la seguridad de tener a alguien que sabe mucho más que nosotros y que, si bien no nos lleva de la mano, sí que nos indicaba hasta cierto punto cómo hacer y estaba siempre encima para volver a encaminarnos si en algún momento nos desviábamos. 

Pero esta vez, hemos sido nosotros los que hemos tenido que construír nuestro propio camino desde el principio, literalmente; los que hemos tenido que aprender solos, por nuestra cuenta, a partir de un tema general (Tecnología Educativa) sobre el que tendríamos que construir conocimientos sobre la base de unos pocos contenidos que los profesores nos daban, pero en los que, para poder profundizar y aprender de verdad, debíamos investigar y reflexionar sobre ellos.

Tal y como dice el poema, "no hay camino", ya que no nos han otorgado una senda que seguir, sino que "son tus huellas el camino y nada más", es decir, el camino lo marcamos nosotros desde el principio, dejando un rastro tras nuestros pasos.

La duda es: ¿Cómo construímos un camino "inexistente"?, ¿cómo hacemos que ese camino tenga sentido y no sea simplemente dar pasos al azar sin saber de verdad a dónde vamos o a dónde queremos llegar? 

Para descubrir esto, el primer paso fue reflexionar sobre lo que nosotros entendíamos que era Tecnología Educativa, para lo que tuvimos que buscar una imagen que representara nuestra relación con la tecnología, con la que nos sintiéramos identificados. En mi caso, se trataba de una que ilustrara lo que supuso la tecnología para las relaciones interpersonales y nuestra visión del mundo. 

El siguiente paso fue reflexionar sobre nuestras experiencias en relación con la tecnología, para lo que tuvimos que escoger la que para nosotros fue la película más tecnológica; que yo escogí en función de lo que representaba su trama. Por último, tuvimos que observar más detenidamente y desde otra perspectiva el entorno que nos rodeaba (en este caso la facultad) para concienciarnos realmente de hasta qué punto la tecnología está integrada en nuestra vida cotidiana; para lo que debimos realizar un collage con fotos de la "tecnología" de la facultad; un trabajo que además tuvimos que hacer en grupo, de tal forma que pudimos compartir visiones y experiencias con otros que nos enriquecieron mucho más. 

En definitiva, empezamos a construir nuestro camino a partir de nuestros conocimientos previos y nuestras experiencias, es decir, de nuestro interior; que es la mejor forma de iniciar un sendero: saber quienes somos y de dónde venimos para saber a dónde queremos llegar, teniendo siempre presente que lo más importante no es tanto la meta o la llegada, sino el camino en sí mismo, el percorrido, lo que nos encontramos en cada paso y lo que nos aporta.