1.5. EL ELEFANTE EN SU ETAPA PRODUCTIVA

EL ELEFANTE EN SU ETAPA PRODUCTIVA

Llegados al periodo del Practicum sentía que estaba caminando firmemente y empezaba a generar mis propios frutos, frutos del trabajo y del camino que llevaba realizando desde que decidí soltar mi estaca. Es así como desde el contexto de prácticas en el que estaba, empezaba a detectar carencias, dificultades, alternativas, todo ello relacionado con la tecnología educativa, con aquellos aspectos que yo había adquirido y me gustaría que los demás también adquiriesen, tratando de llegar a caminar juntos en algún momento. Así, reflexionaba en un primer momento sobre el acceso a las TIC que existía dentro de los Centros de Reeducación y durante los ratos libres en la institución, hacía preguntas a los educadores/as interesándome por el acceso que existía dentro de los centros de reeducación a los recursos tecnológicos, dado que percibía como en su día a día eran casi inexistentes (la primera semana). Ante esta percepción inicial y luego de comentarla en el blog, decidí conocer la realidad “contrapuesta” cuando me indicaron que en horario de tarde tenían los jóvenes del centro clases de tecnología, donde hacían uso del ordenador durante todo el desarrollo de las sesiones (aproximadamente una hora dos días de la semana), decidí por lo tanto, comentar en el blog lo que pude detectar en una de las sesiones con el profesor, aunque, he de decir que estuve poco rato y sólo puede conocer las actividades generales que realizaban. Intentaba también en esta publicación dejar claro que estos eran los únicos momentos en que la tecnología podía estar presente (haciendo los jóvenes uso de ella), así como sugería comentarios de mis compañeros/as en que me hiciesen conocer propuestas o alternativas de mejora ante la situación que había conocido a través de mi experiencia personal. He de indicar, que mis compañeros/as me realizaron en esta publicación comentarios sumamente interesantes, a la vez que retroalimentadores, ofreciéndome nuevas propuestas para la integración de las nuevas tecnologías dentro de la institución. Además, durante la realización de las prácticas, pude estar presente en una sesión de actividades transversales dedicada a los riesgos de la redes sociales y a cómo proteger nuestra privacidad, algo que me resultó notoriamente significativo y ante lo cual me sentí atenta y reflexiva, puesto que pude aportar de manera crítica los conocimientos que llevaba adquiridos en la materia, sobre todo centrándome en el dominio de la competencia digital, trabajado en sesiones presenciales los primeros días de clase. Por este motivo, dada la importancia que tuvo para mí, decidí darlo a conocer a través de la red social Stellae, detectando las carencias (conocimiento teórico) y las ventajas que podría tener.

Retroalimentaba el camino de mis compañeros/as, intentando dejar mis frutos, así como ellos empezaban a realizar feedback en mi senda.

Buscaba producir mucho, a la vez que de manera constante y rápida, tratando de realizar el camino de manera eficaz para lograr los mejores resultados.

Creía hacerlo bien, lo sentía, hasta que tuvimos que detenernos en el camino para ver lo que realmente estábamos haciendo… ¿y qué pasó? Me había dado cuenta de que lo que yo percibía que era caminar de manera constante, no era lo más deseable, sino que era mejor caminar despacio e intentar dar pasos de manera firme (Rúbrica de autoevaluación). Fue por ello por lo que decidí modificar mi perspectiva de nuevo e intentar reflexionar no tanto sobre el camino de los demás, sino sobre el propio camino que yo misma estaba haciendo con mis productos. Dejaba de ser mera consumidora, y empleaba lo de los demás para construir mi camino, de manera que me convertía yo también en productora. Lograba así curarme en contenidos a través de las diferentes herramientas que encontraba en el camino, lograba mejorar mi competencia digital. Empleaba de manera consciente y deliberada aquellos recursos que nos ofrecían los docentes (construcción de infografías, ScoopIt y otras herramientas para la curación de contenidos), así como me comprometía y los hacía propios.

Trataba de profundizar, de anticiparme a algunos procesos que ocurrirían en el aula a la semana siguiente e intentaba profundizar y reflexionar sobre los de cada sesión. Incluso en dos ocasiones, sin percatarme de que serían trabajados en sesiones presenciales, aproximaba al blog nuevos conocimientos que había adquirido a través de la red, comprobando más tarde, que aunque estaban bien planteados, podrían ser reformulados o mejorados. Fue el caso de la publicación sobre las Ventajas del E-Learning, así como una publicación en la que hacía alusión a la Teoría de Aprendizaje Conectivista (que había conocido en la red), sin haberla presentado antes la docente. En este punto, he de indicar que días más tarde de publicar mi entrada sobre las Ventajas del E-Learning, uno de mis compañeros/as hizo una publicación en que argumentaba sobre porqué se posicionaba en contra del aprendizaje a través de la red, a lo que pude aportar mis propias reflexiones, apoyándome de la entrada realizada, así como de otras fuentes documentales. Su publicación me ha resultado sumamente significativa y ante ella me he sentido realmente crítica.

 En este punto, me sentía capacitada para interrelacionar los diferentes contenidos que nos aportaban. Incorporaba mis críticas en la vida del día a día en situaciones informales y cotidianas (como por ejemplo los casos que compañeros/as presentaban sobre la brecha digital, sobre el ciberbullying, sobre la adicción de los aparatos tecnológicos, etc.). Sentía que la tecnología educativa estaba presente en muchos momentos de mi vida (en momentos en que viajaba, que pude conocer en gran medida a través de una compañera que aportaba datos sobre los recursos empleados para la gestión y el desarrollo de sus vacaciones de semana santa; en la televisión, en la radio, etc.) y era consciente y crítica con los mismos (ejemplo: crítica al lenguaje audiovisual en varias de las publicaciones de mis compañeras que hacían alusión a la perspectiva de género que se reflejaba a través de los medios de comunicación, en que nos aproximan una perspectiva realmente machista y que fomenta los estereotipos). Era capaz de comprender el significado de aquellos aspectos que nos aportaban las docentes, así como era capaz de reflexionar de manera crítica sobre ciertos aspectos o noticias del día a día en los periódicos, como por ejemplo: en una de las últimas publicaciones realizadas sobre las Implicaciones de la creación de un Mercado Digital Único en que trataba de argumentar y reflexionar sobre determinados aspectos relacionados con contenidos de las diferentes sesiones de clase, así como con conocimientos propios que partían de la experiencia. En esta publicación me fue realmente significativa el conocimiento de los tipos de conocimiento (abierto y cerrado), así como de las implicaciones que trae consigo cada uno. Así, comprendía la necesidad de no centrarse de manera superficial únicamente en los medios de comunicación, así como se hacía notar poco a poco la importancia de que los conocimientos también necesitan estar en abierto, puesto que permiten conocer una cantidad ingente de aspectos que de otra manera no se produciría.

Otro aspecto aspecto interesante y al que daba notoria importancia en mis publicaciones, fue la interrelacion de contenidos relacionados con materias cursadas con anterioridad en el Grado en Pedagogía; puesto que a través de cada publicación, podía reflexionar sobre contenidos de otras materias de la titulación, intentando así crear un aprendizaje constructivo y no sólo basado en la materia Tecnología Educativa, de manera que trataba de ofrecer una perspectiva integradora y globalizada de contenidos.

Pero… mis temores siempre latían de fondo, puesto que las calificaciones de los docentes con conocimiento profundo sobre una determinada materia, siempre me parecieron necesarias para conocer realmente mi propio proceso de aprendizaje y poder retroalimentarlo.

Pese a esto, creía estar haciéndolo bien y no dudaba en obtener un buen resultado, ya que caminaba de manera cada vez más segura. Y, ¿Qué pasó? Pues bien, en las últimas sesiones se nos encomendó la realización de un vídeo de presentación de un proyecto educativo. Me trajo por la calle de la amargura. ¿Cuál era el camino? Nunca había ido por ese sendero… ¿Qué pensé? ¿Zona de confort y que caminen solos mis compañeros/as? No, decidí no volver a poner la estaca y me puse a colaborar con los mismos para tratar de generar un buen producto. ¿Qué supuso en mí? Una autoconfianza enorme. Sentía que con esfuerzo estaba consiguiendo abrirme de manera realmente efectiva a la tecnología, y de manera más específica a la tecnología educativa.