1. Cuando zarpa el crucero

Hace cuatro meses que subía al barco bajo el nombre de Tecnología Educativa, comencé la travesía con la maleta vacía de conocimientos, pero llena de ganas de aprender.

En un principio, no encontraba relación directa entre la Tecnología educativa y mi vida como futura pedagoga y por eso no me llamaba mucho la atención, pero a la larga, durante las diferentes escalas me fue gustando más hasta el punto de tenerla en cuenta como futuro perfil laboral como pedagoga.

Minutos antes de zarpar, estando ya en el puerto, me di cuenta de que esta travesía sería diferente a todas las anteriores. Comenzamos el viaje pensando que no teníamos patrón (aunque al final de la travesía nos enteramos de que teníamos un espía), en esta ocasión teníamos que ser nosotros los encargados de nutrir nuestro propio proceso de aprendizaje.

Una vez que subí al crucero, se presentaron las patronas que nos guiarían en esta aventura. En este caso el refrán: “Donde hay patrón, no manda marinero” no tenía sentido alguno, en este barco cada uno de los marineros jugamos también un papel muy importante, las patronas nos aportarían el material de trabajo necesario, pero tendríamos que ser nosotros los encargados de ampliar cada temática.

Desde un principio, se nos pidió que fuésemos críticos con los servicios ofrecidos por el crucero para poder mejorar el servicio en futuras ocasiones.

Una vez instalados en nuestros respectivos camarotes, comenzamos el viaje para nutrirnos en cada una de las escalas que iréis conociendo en las siguientes páginas.