2. Primera escala

Durante esta primera escala, la maleta comenzó a llenarse de conceptos que jamás había escuchado y ante los que me encontraba perdida.

Hablamos del empoderamiento digital como instrumento para mejorar la situación de un individuo en la era digital, al principio todo esto me sonó a chino, pero creó en mi la motivación suficiente como para informarme sobre esta temática y ampliar mis conocimientos haciendo un blog. El crucero contaba con conexión a internet y una página web propia en la que podíamos contar nuestras experiencias y exponer nuestras opiniones.

Esta primera parada, sirvió para reflexionar sobre nuestra propia competencia digital. Analizando una rúbrica propuesta por las patronas, pudimos ubicarnos en el nivel de competencia digital que nos correspondía. En mi caso, como ya tenía asumido desde un principio, obtuve un nivel muy bajo por lo que me declaré incompetente digital.

La travesía comenzaba a cobrar sentido, llevaba ya un par de días en el barco y todavía no sabía muy bien hacia donde estábamos yendo. Los pasajeros no teníamos claro que tipo de contenido debíamos subir a la página web pero poco a poco y con ayuda de todos nos dimos cuenta de que este crucero tenía como objetivo llegar al puerto del aprendizaje significativo a través del autoaprendizaje y la crítica constructiva al trabajo propio y de los demás.