7. Quinta parada: Figura e importancia del orientador

En este punto del camino, cabe señalar que desde mi punto de vista la figura del asesor y del orientador podrían ser sinónimo, es por ello que los utlizo indistintamente. Así mismo, una vez explicado el perfil del psicopedagogo, en esta parada es conveniente hablar de la importancia del orientador como profesional en el mundo educativo.

Mediante la presente entrada, trataré de concretar y aclarar la gran importancia de la figura del orientador en toda institución educativa y en la sociedad actual para el desarrollo integral del individuo.

La orientación es una necesidad esencial del ser humano, pues todos en un momento determinado podemos encontrarnos en situaciones que pueden entorpecer el curso normal de la vida, de la actividad que realizamos, de nuestra estabilidad psíquica, y no tenemos en ese momento los recursos para encontrar solución, una salida al problema. De ahí la importancia que tiene la orientación para el crecimiento humano, como dirección de su desarrollo. Todo ello, implica que la orientación no se debe reducir a un conjunto de consejos o charlas aisladas sino un trabajo educativo e integral sobre el educando.

El trabajo del orientador se asemeja al de un facilitador, no impone, ayuda, orienta, establece un contrato con una idea clara de los objetivos que se persiguen, las dificultades a las que se enfrentarán, las expectativas, límite y movilización de los recursos motivacionales del educando o grupo que se orienta. El orientador debe dominar un lenguaje dialógico, respetuoso y ser asertivo, y sobre todo dominar el lenguaje técnico, como lo hace el médico y otros profesionales. No debe sentir asombro de lo que dice el orientado. Debe reflejar empatía, propiciar las alternativas, no brindar soluciones, ni sugerencias, hacer que el orientado encuentre el camino adecuado. Brindar confianza y seguridad en las posibilidades del orientado debe ser lo más importante. No convertir la orientación en charlas. Reforzar y estimular las acciones positivas del orientado.

Además, el orientador debe ser portador de cualidades y capacidades pedagógicas que permitan crear un clima psicológico necesario para lograr que los participantes se concentren en la actividad, aflojar tensiones, perder el temor de participar, disfrutar de la actividad, desinhibirse física y psicológicamente y crear lazos afectivos entre los participantes.

La nueva imagen del orientador tiene que irrumpir en el contexto educativo atendiendo la prevención, el desarrollo y que su radio de acción traspase las paredes del recinto escolar. De ahí que sea este aspecto de la orientación educativa un pilar imprescindible en la formación del futuro Psicopedagogo. La orientación comunitaria se implementa desde la orientación educativa como un proceso que incluye el diagnóstico y la comunicación en una estrategia aplicada en su integridad.

Los instrumentos de influencia para la orientación implican las técnicas y procedimientos adecuados para su realización, indudablemente para que la orientación educativa sea efectiva debe lograr una influencia psicológica, debe constituirse un recurso de aprendizaje por lo que ha de tener una intencionalidad educativa. Y atendiendo a las acciones de la orientación podemos decir que tiene por objetivos, por un lado introducir, crear o desarrollar condiciones favorables para el desarrollo sano y eficiente de la personalidad, a través de la realización exitosa de las tareas del desarrollo de cada edad y por otro lado prevenir eliminar o reducir la influencia de factores potencialmente generadores de problemas psicológicos

Así, atendiendo a la intervención del orientador, el argumento principal que justifica su intervención es su carácter preventivo y comprensivo. Dado que cualquier sujeto puede tener dificultades en alcanzar su verdadero potencial humano, no parece que haya que esperar a que estos problemas aparezcan para tratar de solucionarlos, sino más bien se trata de prevenir, de anticiparse a las posibles dificultades. Por lo tanto el enfoque metodológico de la intervención ha pasado de ser un enfoque clínico, solucionador de los problemas que algunos individuos presentan en su proceso de desarrollo en la escuela, a un enfoque preventivo anticipador de las ayudas que los sujetos van a necesitar a lo largo de su escolaridad o de su vida.

Por otro lado, se puede decir que “la orientación educativa es un elemento dinamizador en las relaciones que se establecen entre los participantes, que analiza el proceso de aprendizaje, promueve los recursos personales y sociales de los sujetos y los grupos en lo que estos se insertan, permitiendo organizar o estructurar los proyectos de vida, objetivos y aspiraciones, así como establecer estrategias para alcanzarlos” (Suárez, 1999).

Además, dentro de la orientación educativa es importante considerar la orientación comunitaria como un proceso continuo y progresivo en el establecimiento de determinadas relaciones escuela-comunidad, que posibilita identificar las contradicciones que emergen en esta relación y atenderlas sobre bases objetivas, teniendo en cuenta sus particularidades, con el fin de lograr la realización de una labor educativa formativa. Esta incluye una serie de actividades que tienen como objetivo orientar y estimular a la comunidad para la explotación de todas sus potencialidades en función de la formación, educación y desarrollo de sus miembros.

Así, la orientación se convierte en un recurso potente que se inserta en el proceso pedagógico para el desarrollo integral del estudiantado y del propio cambio del profesorado para el logro de las transformaciones educacionales. Pero, la  Orientación en el contexto educativo tiene como objeto de estudio la orientación en procesos educacionales para potenciar el desarrollo integral de la personalidad del estudiantado; el cual demanda aprender a orientar al estudiantado y al profesorado en el desempeño de sus funciones profesionales con énfasis en la orientadora en las áreas personal, escolar, profesional, familiar, sexual y comunitaria.

La orientación ha sido objeto de cambios a partir de un proceso de perfeccionamiento y por otro lado la práctica pedagógica refleja insuficiencias y carencias en el psicopedagogo a la hora de llevar a cabo su labor profesional. Aún así, su perfil como Psicopedagogo le permitirá la atención a las familias con desventaja social, con desajustes en la educación de sus hijos, el tratamiento diferenciado a los estudiantes con problemas de aprendizaje y de la conducta, la labor de preparación de los docentes del colectivo pedagógico para un trabajo educativo más efectivo en la escuela y por su formación está previsto que desarrolle docencia en el área de formación pedagógica que contribuirá a elevar la preparación pedagógica y psicológica de los maestros en formación del resto de las carreras pedagógicas.

Para concluir es importante decir que la formación inicial del psicopedagogo requiere de la profundización de los temas relacionados con la orientación educativa en general y la búsqueda incansable de conocimiento y herramientas necesarias a lo largo de toda su carrera profesional, sin prescindir del asesoramiento siempre que sea necesario, pues no olvidemos que no existe orientación sin asesoramiento.