8. Sexta parada: El profesor como orientador

A esta altura del viaje ya es sabido que un profesor es un orientador, de ahí la importancia de esta parada. Además nos encontraremos también con la motivación del profesorado y como todo ello influye en la calidad y equidad educativa. En un primer momento nos centraremos en lo que significa la orientación en un profesor.

En un profesional de la educación ha de considerarse como requisito previo una especial inclinación, amor y confianza en la tarea de educar, de transmitir parte importante de sí mismo a los demás con fines de servicio. Se trata, en suma, de lo que muchos entienden por vocación, aunque este término se preste a distintas matizaciones. Es imprescindible que el profesor posea cualidades específicas de su  profesión y una gran confianza en la educación y en su trabajo concreto. Sin fe auténtica en los frutos del proceso que él dirige, difícilmente será capaz de vivirlo con ilusión y entusiasmo y mucho menos transmitirlos a sus estudiantes.

La educación, adecuación a los comportamientos sociales de un grupo humano, o socialización, se transmite de generación en generación y es en su mayoría inconsciente. La transmisión se realiza normalmente por modelos humanos, por contagio.

El respeto hacia los alumnos, que ha de manifestarse en actitudes de comprensión, ayuda, simpatía, justicia..., la sociabilidad y comunicabilidad como actitudes que favorecen los procesos de interacción psicológica y social en que inevitablemente ha de basarse el proceso formativo, son aspectos básicos en la práctica diaria de todo profesional de la educación; así el profesor debe ser capaz de abrirse a los demás y ofrecer sus conocimientos, sus ideas y su amistad. Por otro lado, el respeto y cultivo de los valores humanos: morales, intelectuales, culturales, etc. y la actitud de continuo perfeccionamiento en todas las dimensiones de la persona.

Es evidente que todo trabajo requiere unas capacidades mínimas sin las cuales puede resultar difícil, casi imposible, alcanzar cotas elevadas de eficacia; para la  profesión docente cabría indicar algunas:

  • Estabilidad emocional
  • Dominio del lenguaje y otros códigos útiles para la comunicación
  • Capacidad de reacción ante situaciones inesperadas en un proceso activo de enseñanza
  • Capacidad de adaptación a las circunstancias del alumno
  • Normalidad física: voz, capacidad de movimientos, etcétera

El profesor orientador trabaja esencialmente con los alumnos, pero también lo hace con todas las personas significativas relacionadas con ellos: los referentes familiares, los otros docentes, los directivos, etc.  Por tanto,  debe potenciar, que las personas que estén trabajando con él salgan de su radio de influencia en lo posible, procurando que se vinculen y relacionen con  otras personas.

Así pues, las características del profesor orientador en relación con su persona se pueden resumir en las siguientes:

  • es innovador
  • se manifiesta tal y como es
  • manifiesta sus sentimientos
  • es persona y no materializa porque sí los proyectos de otros
  • es participativo
  • es crítico
  • es coherente
  • es técnico
  • cree lo que dice y hace
  • es asertivo, facilitador
  • quiere resolver los problemas
  • aprende de los demás
  • le interesa todo lo que ocurre en el grupo

Y en relación con los aspectos formativos:

  • es un pedagogo de la acción
  • enseña a planificar y controlar la planificación
  • orienta la acción propuesta
  • facilita la revisión de los procesos y de los resultados
  • escucha y comprende las experiencias de los otros
  • En relación con los aspectos técnicos
  • se preocupa por su propia formación
  • estudia los problemas
  • plantea soluciones y planifica formas de acción
  • es creativo
  • juzga sus propios actos
  • revisa y mejora sus actuaciones.

 

Por otro lado y atendiendo a las funciones del profesor como asesor se destacan las siguientes:

  • Detectar las necesidades de los alumnos conectándolas con los programas de aprendizaje
  • Animar, dinamizar y facilitar el desarrollo de los alumnos
  • Diseñar, dirigir y realizar cursos y talleres de su especialidad
  • Localizar recursos para el desarrollo de las actividades
  • Participar en el proyecto general formativo, responsabilizándose de las tareas específicas que le son encomendadas
  • Participar en un equipo multidisciplinar que desarrolle una acción formativa.

Un aspecto fundamental que no puede descuidarse al orientar a futuros profesores hacia el empleo, es su propia preparación, que debe extenderse a todos los ámbitos de su vida personal y profesional. El experto que se dedica a la docencia, adquiere responsabilidades inherentes a su nueva ocupación.

Pero, la orientación en las instituciones educativas, no es el trabajo individual y solitario de cada profesor orientador, sino que es el resultado de un compromiso compartido y colectivo, solidario en su construcción y solidario en su desempeño.

Para concluir decir que la orientación educativa constituye una parte fundamental del proyecto institucional, y necesariamente debe posibilitar que los alumnos adolescentes y jóvenes, sean considerados como sujetos de derecho y responsabilidad, es decir sujetos activos en la construcción de su proyecto de vida y comprometidos con su tiempo potenciando las posibilidades y reconociendo las limitaciones, tanto propias como las de su circunstancia.