8.1. La motivación del profesorado

La motivación es el conjunto de factores internos que junto con los estímulos externos de la situación determinan la dirección y la intensidad de la conducta de un sujeto en un momento determinado.  Es importante la motivación del profesor para enseñar, ya que no aprenderá igual un alumno que tenga un profesor motivado y contento en clase, que aquel que tenga la desgracia de tener un profesor “quemado”.Al igual que en el caso de los alumnos, los profesores también cuentan con dos clases de motivaciones: intrínsecas y extrínsecas.

La motivación ha sido un tema bastante controversial en el campo educativo, ya que la formación y desarrollo escolar de los individuos es sistemática, Moen y Doyle en 1977 definieron la motivación académica como: ``aquellas fuerzas materiales, psicológicas y sociales que impulsan a los estudiantes a esforzarse dentro de las actividades curriculares. En el libro de la psicología de la motivación y la emoción del Dr. Francesc Palmero y otros en 2002, dice: …``la motivación tiene que ver con el vigor, la persistencia y las preferencias conductuales.``

En el campo educativo, para la mayoría de los pedagogos y psicólogos, la motivación constituye un factor determinante en la calidad de lo que se realiza o desempeña, es decir, que es de suma importancia en los procesos de enseñanza y aprendizaje, especialmente si se tiene en cuenta la educación como una construcción cultural (Cascante, 2005), en este sentido se mira la motivación  como un paso previo al aprendizaje y permite crear ambientes propicios para la construcción de mejores entornos educativos sociales y/o laborales.

Un punto no solo primordial sino básico para experimentar satisfacción hacia el  trabajo es sentirse motivados hacia todo lo que se hace en el día a día, una motivación total, intrínseca, que nos haga sentir productivos y entusiastas en la realización del trabajo cotidiano. Por tanto, será necesario realizar una pausa y pensar en la gran responsabilidad en la profesión de un docente, ya que trabajamos con personas que depositan en nosotros una gran admiración, respeto, amistad..Así, es necesario que en nuestro ambiente de trabajo exista un alto grado de motivación.

La vocación como rasgo esencial del trabajo es fundamental en la profesión del docente, y además es importante reconocer el interés por enseñar da cuenta de un rasgo personal, reconocido por el que lo siente, entendiendo que no se trata simplemente de un empleo sino de una tarea significativa desde el punto de vista personal con implicaciones sociales. Ese interés implica entender que como sujetos podemos contribuir con el futuro de los individuos y comprometernos con ese futuro, en el mejor de los sentidos.

Al concepto de motivación se apela constantemente para explicar muchos de los problemas que actualmente existen en el mundo educativo. Por eso no nos comportamos de la misma manera si estamos en un ambiente ilusionante y divertido que en un ambiente deprimente, donde todo parece estar determinado y donde no se cree en la posibilidad de cambio.

Por otro lado, las personas se suelen motivar cuando encuentran sentido a lo que hacen y se desmotivan cuando pierden ese sentido. Por ello cuando hablamos del proceso de asesoramiento y de conseguir cambios a través de la acción de otras personas, una de las tareas más importantes de este proceso consiste en crear las condiciones para que tanto los profesores como el propio asesor encuentren sentido a lo que hacen y puedan estar motivados.

La creación de contextos de asesoramiento estimulantes y de condiciones de relaciones adecuadas que permitan a los participantes colaborar implicándose en el trabajo y encontrando sentido a lo que hacen juntos, es algo que va más allá de las tareas explícitas que se realizan ya que tiene que ver con las creencias y percepciones mutuas, con el reconocimiento, la vinculación, el sentido de pertenencia que las personas encuentran en la relación.

La vocación docente es optimista y esperanzadora, en tanto el ejercicio de la docencia implica aceptar que los estudiantes pueden aprender, sus conductas se pueden modificar.

Se espera mucho de los profesores, lo cual exige que sean profesionales con alta capacitación, preparados intelectualmente y que valoren su propio trabajo y la necesidad de formación y reciclaje, porque si hay una profesión que constantemente deba reciclarse ésa es la función docente.

No cabe duda que la figura del profesor es un factor importante en el proceso de aprendizaje del alumno, auténtico protagonista del acto didáctico. El docente, como coprotagonista o mediador del acto didáctico, tiene una serie de funciones que son de suma importancia para alcanzar con éxito la meta del aprendizaje: función programadora, motivadora, informadora y evaluadora.

El docente debidamente motivado debe planear sus actividades dentro y fuera del ambiente de clase porque el estudiante aprende mejor cuando sus necesidades son tomadas en cuenta. Cuando se les estimula formulan diferentes preguntas que le ayudan a mantener el interés en las actividades escolares, y en muchas ocasiones transcienden a su entorno, afirmando así que el docente debe conocer sus necesidades, y buscar soluciones en conjunto para lograr su éxito.

El docente debe comprender que para mejorar el  aprendizaje del estudiante, deberá concentrarse en los aspectos motivacionales que le está  proporcionando al mismo,  para que el proceso cognitivo impulse favorablemente  su esfuerzo como estudiante universitario. El estudiante tiene un deseo por poseer conocimientos para sí mismo, ya que será su recompensa hacia su crecimiento como persona.