10. Parada de descanso: Fracaso escolar en España frente al éxito escolar en Finlandia

El propósito de esta parada es hacer una reflexión sobre nuestro sistema educativo frente a otros sistemas existosos como el finlandés. Con ello se pretende dar a conocer otras formas de concebir la educación y quizás aprender el buen hacer de este país vecino.

Hace más de treinta años que la expresión «fracaso escolar» forma parte de la discusión pública y académica española. En general, el término se ha utilizado para designar a las personas que no consiguen completar con éxito la enseñanza obligatoria.

España es el primer país de Europa en términos de fracaso escolar y de mala inserción laboral de sus jóvenes, según los datos recogidos por la Unesco en la edición 2012 del estudio anual "Educación para Todos" (EPT). Uno de cada tres jóvenes españoles de entre 15 y 24 años dejaron sus estudios antes de acabar la enseñanza secundaria, frente a la media europea, que habla de uno de cada cinco, de acuerdo con este estudio, que recoge el progreso de los objetivos educativos fijados en Dakar en 2010 y cuya fecha tope de cumplimiento es 2015.

Para los responsables del informe, las cifras de abandono escolar en España son "preocupantes", teniendo en  cuenta de que se trata de un país "duramente golpeado" por la crisis y donde el paro juvenil superó el 50 % en marzo de este año. La falta de competencias profesionales de los jóvenes europeos "les aboca a desaprovechar su potencial, les hace perder oportunidades de empleo y les impide ayudar a sus respectivos países a volver a la prosperidad", señala varios  estudios, donde se insiste que, en tiempos de crisis, dotarles de herramientas es "más esencial que nunca".

Por ello, desde la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) se insiste en fomentar las prácticas y pasantías, y en mejorar la formación profesional como se ha hecho "con gran éxito" en Alemania, a fin de preparar a los jóvenes para el mundo laboral.

El fracaso escolar  aparece como el problema más grave de nuestro sistema educativo, gobierno y oposición, sea a nivel nacional, sea a nivel autonómico, coinciden en la necesidad de reducir las tasas de fracaso escolar como objetivo prioritario de sus políticas educativas, si bien ambos tienden a minimizar o exagerar la gravedad del problema.

Recientemente fue publicado  un artículo , entre otros,  sobre el nivel educativo español, a la cola de los países desarrollados, basado en el Informe PISA 2003 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en el que se destacaba el fracaso de los alumnos españoles en materias como la lectura, las matemáticas y las ciencias. Finlandia lidera el ranking de los 28 países analizados por la OCDE, mientras que España ocupa el lugar número 24.

Por todo ello, es importante analizar el sistema finlandés, que debería se imitado por muchos países, en el que el profesor es la piedra angular del sistema educativo , en el que  destaca la gratuidad absoluta, la solidaridad en clase con los alumnos más retrasados, la ausencia de competitividad, el plurilingüismo y las fuertes inversiones en formación.

En Finlandia, con el mejor sistema educativo del mundo, la piedra angular de la enseñanza es el profesor. Con un buen sueldo, pero también con una excelente formación y motivación para impartir sus conocimientos entre los alumnos. Las fuertes inversiones del Estado, en formación del profesorado y en medios, ayudan a los educadores a realizar su tarea. En las clases finlandesas, a diferencia de las españolas, hay una generalizada ausencia de competitividad. Los alumnos practican la solidaridad con los compañeros más retrasados en los estudios, con absoluta normalidad y los profesores se aseguran de que ningún alumno se quede atrás.

 En la siguiente tabla se pueden observar algunas de las características que diferencian al sistema educativo finlandés del español.

2 estudiantes de 15 años en el sistema educativo finlandés y español

Concepto

Finlandia

España

Curso

9º, el último de la Enseñanza Obligatoria

4º de ESO

Horas de clase

7 horas

7 horas

Horas diarias dedicadas a deberes

Media hora

2 horas

Total horas lectivas desde los 7 hasta los 15 años

6.126 horas

7.731 horas

Idiomas

Sueco, inglés, francés y otro optativo

Lengua natal e inglés o francés como optativa

Ingreso en la Universidad

71 por ciento de los alumnos

50 por ciento de los alumnos

Inversión del Estado en su formación obligatoria

40.866 euros

35.155 euros

Sueldo de los profesores

3.400 euros

1.800 euros

Costes para las familias

Gratuidad, incluso en la escuela privada

Gratuidad de la enseñanza pública, pero no de servicios complementarios, como comedor, material escolar y transporte. Conciertos educativos con centros privados no gratuitos, lo que permite abaratar algunos gastos.

Desde los 7 hasta los 15 años, los estudiantes finlandeses asisten a 1.605 horas lectivas menos que los españoles. Y mientras en Finlandia los deberes en casa les ocupan media hora diaria, en España los alumnos trabajan con tareas escolares alrededor de 2 horas cada día en el hogar. Por otra parte, los chicos finlandeses pueden llegar a estudiar hasta 4 lenguas, mientras que los españoles estudian la lengua propia (en algunas comunidades autónomas son dos) y otra optativa. En Finlandia, la universidad acoge al 71 por ciento de los alumnos y, en España, tan sólo opta a los estudios universitarios el 50 por ciento.

El Estado finlandés invierte en la formación obligatoria de sus estudiantes 40.866 euros, 5.711 más que el español. La gratuidad de la enseñanza obligatoria en el sistema finlandés es absoluta e incluye, no sólo los salarios de los profesores, sino todo tipo de material escolar, desde los libros hasta los lápices. La total financiación alcanza también a los escasos centros privados que existen. Además, todos los estudiantes tienen derecho a una comida caliente que garantice su correcta alimentación y, si el alumno vive a más de 5 kilómetros, el centro garantiza su transporte. Por otra parte, los padres pueden elegir con casi total libertad el colegio de sus hijos, aunque apenas existen diferencias significativas entre los diferentes centros.

En España, sin embargo, los padres han de pagar los servicios complementarios en las escuelas públicas, donde la enseñanza es gratuita (comedor, material escolar, transporte, etc.). Y los conciertos educativos establecidos con centros privados no gratuitos permiten a los padres reducir algunos gastos.

Con el objetivo de mejorar el rendimiento de los alumnos en matemáticas y ciencias, las autoridades educativas finlandesas pusieron en marcha en 1996 un programa que incluía una exhaustiva formación del profesorado y una mejora de la enseñanza, dirigida a conseguir formar a los alumnos de una forma práctica. Para ello, se invirtió mucho dinero en modernizar los laboratorios de los colegios e institutos, adquiriendo ordenadores y programas informáticos más actualizados.

Pero si algo caracteriza el perfecto funcionamiento del sistema escolar en Finlandia, es el profesor, piedra angular del éxito finlandés en materia educativa. “Se ve enseguida que un profesor está motivado cuando te anima a estudiar y siempre parece feliz. Ah, y no nos mandan deberes”, dicen los alumnos cuando se les pregunta.

La buena formación técnica y humana de los profesores garantiza unos excelentes resultados. Para dar clases se les exige una titulación universitaria de carácter superior. Ser maestro de Primaria requiere 6 años de carrera universitaria. Además, el hecho diferencial básico con respecto a otros países es que un profesor finlandés debe tener una formación dirigida, no sólo a poseer unos perfectos conocimientos de la materia que imparten, sino también a ser unos expertos en Pedagogía. De hecho, en Finlandia los profesores son considerados como los profesionales más importantes de la sociedad.

Por lo que respecta a los hábitos de los alumnos, tres de cada cuatro niños finlandeses de 15 años afirman leer todos los días por el mero placer de hacerlo. A diferencia de otros adolescentes europeos, prefieren hojear los periódicos, las revistas, los cómics a las obras de ficción. Además, la televisión y videojuegos no entran en sus hábitos diarios y mucho de su tiempo libre lo pasan con otros amigos discutiendo sobre los deberes. A las nueve de la noche ya están en la cama.

Otra de las peculiaridades, casi única en Europa en los tiempos que corren, es la extrema generosidad que caracteriza a los estudiantes finlandeses, en contra de la competitividad existe la generosidad. “Si alguna de nosotras no ha tenido tiempo de estudiar suficiente o hay algo que no entiende, las demás se lo explicamos. Cuidamos una de otra... Si algún compañero se siente cansado y no tiene ganas de seguir todos los demás le animamos y tratamos de ayudarle”, estas son las palabras de un alumno.

Se trata de una de las claves de la equidad del sistema educativo en Finlandia. Una labor conjunta de padres y profesores que se esmeran por enseñar a sus hijos y alumnos que lo más importante no son los resultados espectaculares, el éxito individual o el agravio comparativo, sino la solidaridad hacia sus compañeros y el éxito colectivo. De hecho, las diferencias en las puntuaciones son muy escasas entre los mejores y los peores alumnos finlandeses.

 “No dividimos a los alumnos entre los que van mejor y los que necesitan más tiempo. Aquí todo el mundo es igual. No hay repetidores. No dejamos que ninguno se quede atrás. Si se nos presenta un problema con algún estudiante, lo tratamos inmediatamente con los demás profesores, sus padres, el director del colegio y un psicólogo”, palabras de una profesora.

Alumnos, profesores, padres y administraciones; todos a una para conseguir un sistema educativo que es la envidia de Europa y un buen espejo en el que España debe mirarse con detenimiento.