11. Novena parada: El asesoramiento desde la educación

Esta se trata de la última parada, pues es donde nos volvemos a encontrar cara a cara con el asesoramiento en la educación. Estamos ante el fin del camino, tenemos mucha más información que al comienzo de este peregrinaje y por ello se va a reelaborar una definición más consolidada sobre el asesoramiento. Se incluirá una apartado de gran importancia para el trabajo del asesor, que es la atención a la diversidad, campo en el que esta figura ha de desempeñar gran parte de su labor como profesional.

Mediante la presente entrada y tras la lectura de varios documentos voy a presentar el asesoramiento desde la educación.

El asesoramiento en educación entendido como apoyo a los docentes, y haciéndonos eco de las palabras de Rodríguez Romero que dice: “ el asesoramiento es una labor emergente que está en proceso de consolidación y que anda en la búsqueda de su propia identidad”, deducimos que en nuestro país no existen demasiados desarrollos especulativos en cuanto al tema del asesoramiento, aunque en los últimos tiempos se haya prestado más atención al tema debido a los cambios educativos ( la diversidad racial en las aulas, los rápidos cambios sociales, etc..). Pero las personas dedicadas a este fin del asesoramiento no tenían gran formación teórica ni práctica, entendemos pues que surgen de forma autodidacta, de forma que conociendo las necesidades del medio en que se desenvuelven, tratan de buscar soluciones, llegando a conclusiones que luego compartirán con los docentes en su afán de asesorarles, para conseguir una mejor interacción con los alumnos.

Tras dicha lectura, saco en conclusión y como ya dije en anteriores entradas que el asesoramiento tiene lugar entre los profesionales de la educación, pudiendo definirlos como profesionales que apoyan a los profesores y a las propuestas curriculares, siendo reconocidos y ayudados por todos aquellos que se dedican a la educación. Se podría decir que dos o más profesionales deciden relacionarse por y para recibir ayuda, siendo su finalidad ayudar a los miembros de la comunidad educativa, para conseguir su objetivo final, que es educar y formar.

Así pues, el asesor trata de renovar y adaptar el sistema educativo, no sigue unas pautas, sus métodos son heterogéneos, ya que tiene que conformar muchas variables, siendo muy difícil definirlo de forma particular, pues abarca muchos campos. Pero, lo más relevante es que el asesor se va construyendo a si mismo, partiendo de su experiencia y detectando los diversos problemas del medio educativo: económicos, sociales, raciales, geográficos, etc. De este “totum revolutum”, el asesor irá sacando sus propias conclusiones, para luego asesorar a los educadores, pero yo entiendo que su función no puede ser estática, sino que está en continua evolución y cambio, y lo digo porque sin entrar en los contenidos educativos (que también varían), su gestión estará en las formas, de manera que dichos contenidos educativos lleguen a través de los educadores de la forma más adecuada a los receptores, entendiendo por tales  a los educandos que suelen tener características diferentes: religiosas, raciales, familiares, económicas, etc..

Para concluir, considero que con un profesorado bien asesorado tendremos un alumnado bien orientado, bien formado, en definitiva BIEN EDUCADO en el sentido más amplio de la palabra.