11.1. Asesoramiento y atención a la diversidad

Con esta entrada que presento, trato de realizar un acercamiento a la atención a la diversidad en nuestro sistema educativo desde el asesoramiento y la orientación.

 Comienzo diciendo que la educación es un derecho básico, de carácter obligatorio recogido en la Constitución y que, por tanto, todo ciudadano debe encontrar respuesta a sus necesidades formativas, de modo que adquiera un bagaje cultural que le permita convertirse en miembro de pleno derecho de esta sociedad. Por tanto, las diferentes administraciones son responsables y tienen la obligación de ofrecer y equiparar oportunidades, ofreciendo los recursos necesarios para que todos los alumnos, independientemente de sus circunstancias personales, sociales, culturales, o de cualquier tipo para el logro del desarrollo integral de todas sus potencialidades y poder lograr formar parte de esta sociedad en constante transformación.

El Título V de la Ley Orgánica 1/1990 de 3 de octubre sobre la Ordenación General del Sistema Educativo, desarrolla y amplía el concepto de compensación de las desigualdades en la educación, abarcando a toda la población escolar, estableciendo los mecanismos necesarios para evitar las desigualdades que distorsionan el desarrollo y progresión escolar de determinados alumnos a causa de su situación económica, social y/o por la dispersión geográfica de los lugares donde habita.

Por todo ello se habla de Atención a la Diversidad, concepto que ha ido adquiriendo importancia y relevancia en nuestro sistema educativo como consecuencia de la aplicación de los principios de inclusión (un único sistema de enseñanza para todos los alumnos) y la ampliación de la enseñanza obligatoria hasta los 16 años de edad.

Así pues, es importante definir la ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD como el conjunto de acciones educativas que en un sentido amplio intentan prevenir y dar respuesta a las necesidades, temporales o permanentes, de todo el alumnado del centro y, entre ellos, a los que requieren una actuación específica derivada de factores personales o sociales relacionados con situaciones de desventaja sociocultural, de altas capacidades, de compensación lingüística, comunicación y del lenguaje o de discapacidad física, psíquica, sensorial o con trastornos graves de la personalidad, de la conducta o del desarrollo, de graves trastornos de la comunicación y del lenguaje de desajuste curricular significativo.

Pero, hay que tener en cuenta no sólo las actuaciones programadas desde el Centro Escolar; sino, la influencia del entorno en que se mueve el alumnado. Esto lleva también a buscar el apoyo de otros sectores próximos con los que trabajar de manera coordinada y planificada. En esta línea, el contexto más próximo e influyente es el familiar, con el que es preciso establecer líneas de actuación confluentes, a lo largo de toda la enseñanza obligatoria. Hoy es muy necesario tener en cuenta los diferentes modelos de familia que nos podemos encontrar en una misma aula y la complejidad de relaciones que estos modelos entrañan.

Por otro lado, los profesionales de la educación en contacto con las aulas de los centros educativos, percibirán fácilmente y de forma rápida la existencia de alumnos diversos. Si bien, estas diferencias han existido siempre y  no han sido tenidas en cuenta, de igual forma y en todo momento, por el sistema educativo vigente en cada época y por los maestros y/o profesores que impartían enseñanzas en cada momento. La escuela aun reconociendo la existencia de la diversidad, ha llevado a la práctica un tratamiento educativo más o menos homogeneizante rentabilizando recursos.

Las medidas que podemos tomar para educar en la diversidad y para la diversidad las podemos centrar en tres grandes áreas de actuación. En primer lugar, tenemos las medidas que se pueden tomar a nivel de centro y que con carácter general, bien a través de normas organizativas y/o de líneas de trabajo van a crear un marco que posibilite la realización de actividades para y en la diversidad. En segundo lugar, nos centraremos en las medidas a nivel de trabajo del profesor que permitan la adopción de modelos de trabajo que posibiliten una verdadera educación que respete la pluralidad y diversidad de los alumnos. Por último, las medidas referidas a los alumnos que conlleven una concienciación y auto reflexión de ellos mismos sobre las peculiaridades de cada uno y el necesario respeto de las mismas.

Para concluir esta entrada, decir que a pesar de todo y aún reconociendo la existencia de la diversidad de alumnos, la escuela ha llevado a la práctica un tratamiento educativo homogeneizante que a día de hoy está cambiando gracias a las aulas inclusivas, tema controvertido para algunos profesionales de la educación que están en contra de las mismas.