2. Hilo conductor

2. Hilo conductor

Última actualización de en Estíbaliz Campelo Izquierdo

“Un alfarero se sienta enfrente de un montón de arcilla con una rueda que gira; su mente se encuentra concentrada en la arcilla, pero también está frente a sus experiencias pasadas y los proyectos futuros. Su conocimiento es tácito, todas las cosas que trabajan en su mente y en sus manos son expresadas en la arcilla. De esta manera su pasado no es más que presente proyectándose así mismo hacia el futuro.”

H. Mintzberg (1998).

alfarera 

 

Así comienza esta historia, haciendo de mí una alfarera con un trozo de arcilla, una rueda y una gran disposición puesta en este nuevo proyecto de transformación.

Parto, como en el inicio de esta asignatura, de unos conocimientos previos confusos y poco definidos pero con mucha ilusión en este nuevo reto: modelar mi propia escultura.

Es exactamente esa la razón que hila y conduce mi andadura, pretendo darle una forma personal a mi trozo de barro, por lo que decidí comparar un sencillo pedazo de arcilla con mi portafolio particular.

Una de las maravillas de trabajar con cerámica es que mientras no entra en el horno para ser cocinada, aunque esté seca y dura, si uno la va mojando progresivamente con trapos húmedos, vuelve a absorber la humedad y el agua, y comienza a "aflojarse", perdiendo los contornos definidos, hasta convertirse nuevamente en ese bloque dentro del cual vuelven a existir todas las formas posibles.  Esta misma es la característica principal del portafolio, un instrumento flexible y abierto de principio a fin, en el  que cada persona es libre de incluir todo aquello que considera de interés, y al que poder dotar de forma y orden una vez madurado el contenido. 

¿Pero quien se encarga de proporcionarnos los trapos húmedos necesarios para transformar nuestra peculiar arcilla? La labor de Lourdes consistió fundamentalmente en poner los tejidos que van ablandado esa forma, gracias a su vital colaboración  como guía en este proceso. Se encargo de mostrarnos  las "herramientas" imprescindibles para llevar a cabo este proceso transformador y nos  acompañó durante el mismo, “dándonos tiempo" para buscar las formas que más nos representaban. Ella estuvo ahí cerca, respetando los tiempos y las formas, y atribuyendo la importancia y el peso verdadero a los propios creadores, a los alfareros, a nosotros sus alumnos.

Por otro lado, cada dedo de mis manos  con los que trabajo el barro, se mueve ayudado por las aportaciones y reflexiones producto de las puestas en común grupales, y de las intervenciones e intercambios entre todos mediante la red. La forma definitiva de mi escultura no es únicamente una mérito personal sino que mis compañeros también desempeñan un papel importante en su creación, pues se trata de un proceso de retroalimentación constante.

Soy consciente que puedo crear con mi "arcilla" todas las formas posibles, por su ductilidad, por su poder de transformación y reparación y porque siempre puede ser "corregida", pero la forma a la que dirijo mi conversión es, indudablemente a la del asesoramiento.