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6.1 Todos somos genios.

       Aunque el cansancio apriete, no nos podemos olvidar nunca de que todos somos genios, de que todos tenemos un algo especial. Y aunque yo no pueda subir una montaña o andar muchos kilómetros porque tenemos los pies hinchados, no pasa nada, cada uno tenemos nuestros puntos fuertes y debemos potenciarlos y tenerlos presentes. Porque nunca sabemos qué es lo que podemos aprender de cada viaje...

 

Todos somos genios!

Todos somos genios, pero si juzgas a un pez  por su habilidad de trepar árboles, vivirá toda la vida pensando que es un inútil.-Albert Einstein.

       Hoy quería comentar esta frase del magnífico Albert Einstein que me llamó mucho la atención. Con ella quería hacer una reflexión acerca de los prejuicios que existen en nuestra sociedad y ya de paso quería hacer una pequeña crítica, directamente relacionada con este aspecto, acerca del anteproyecto LOMCE del que hablé el otro día.

       Cada persona es única e irrepetible, no existen dos personas iguales en el mundo, ni siquiera l@s gemel@s. Cada uno tenemos nuestras propias capacidades, y somos mejores en unas cosas y peores en otras. Siempre fue así y siempre lo será. Sin embargo, en la sociedad actual parece que tenemos que tener todos ciertas habilidades y capacidades para ser considerados como “genios” en nuestra sociedad, cuando no es así. Si todos fuéramos iguales, nos gustaran y odiáramos las mismas cosas, fuéramos buenos en los mismos ámbitos, la vida simplemente no tendría sentido.  Los seres humanos debemos complementarnos.       

       En cuanto a la LOMCE, quería recordar que ésta apostaba por adaptar el sistema educativo a las necesidades del mercado. ¿Y si el mercado necesita informáticos y yo soy nula en este ámbito? ¿Ya no valgo para nada? Por otra parte quieren eliminar las enseñanzas artísticas y tecnológicas ¡cuántos alumnos destacan en este tipo de competencias! ¿Qué pasará con ellos? ¿No se pueden desarrollar estas habilidades y capacidades que poseen?

       Nosotros como asesores debemos tener esta idea muy presente: que todos somos iguales y diferentes al mismo tiempo, que cada uno tiene sus propias capacidades y a una persona se le darán genial las matemáticas y fatal las lenguas o viceversa; y no pasa nada. Como decía, nosotros como asesores tenemos que captar estar diferencias, estos puntos fuertes y débiles de las personas y reforzarlos, guiarlos hacia su terreno para poder trabajar en él.  Desarrollar sus habilidades y en cuanto a sus torpezas, no pasar de ellas, pero tampoco darles una importancia exagerada, tener conocimientos básicos y suficientes para desenvolverse pero no machacarse por no ser capaz de ser tan bueno en un aspecto como el compañero de al lado (tù serás mejor en otras cosas). Porque como me dijo una vez una persona muy importante: cuando no se puede tener un 10 en todo (que es muy complicado), por lo menos ten un 5 en todo, a partir de ahí ten los 10 que quieras y puedas.

       Esta es mi humilde opinión. Y por lo menos yo como asesora, tendré en cuenta las posibilidades y limitaciones de cada persona (incluidas las mías) y no permitiré que una persona se sienta una inútil, simplemente por carecer de una capacidad, que a veces no le corresponde, como es el caso del ejemplo:

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       Me gustaría terminar esta entrada con la siguiente frase: “A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltase una gota" (Teresa de Calcuta: SD)



¿Y si un trozo de madera descubre que es un violín?

       He encontrado por las redes sociales una imágen con una frase que no me pude resistir a compartirla con tod@s vosotr@s. La relaciono directamente con una entrada anterior en la que comentaba la frase de Albert Einstein :Todos somos genios, pero si juzgas a un pez  por su habilidad de trepar árboles, vivirá toda la vida pensando que es un inútil.

       Con la frase ¿Y si un trozo de madera descubre que es un violín? de Arthur Rimbaud pretendo hacer una pequeña reflexión acerca de las cualidades, "materia prima" de cada uno de nosotros. Como asesores debemos tener siempre en cuenta estas cualidades positivas, esa "materia prima" y peculiaridades que nos diferencian a unos de otros, y fomentarlas, trabajarlas, exprimirlas. Porque cada persona es única e irrepetible, y como asesores debemos conocer perfectamente al asesorado/a para así poder ayudar a convertir esa "madera" en un "violín".

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