Navegación

4.2.2. No queremos peleas...

       Como en todos los viajes, hay roces y conflictos. Llega un momento, en que son tan dañinos que tenemos que hacer algo ya: ¡No queremos peleas ni acosos en nuestro bus ni en ningún otro!

Acoso escolar y Bullying.

                                                   detectaracoso476_0.jpg

        Como todos sabemos, los alumnos de 5º de Psicopedagogía, estamos realizando el prácticum II. Yo elegí la asamblea Cruz Roja de Monforte de Lemos para llevarlas a cabo. Allí se llevan a cabo muchas actividades, entre ellas la educadora social y yo visitamos todos los centros de la localidad para ofrecer determinados proyectos que ofrece la Cruz Roja. Principalmente, presentamos un proyecto de Apoyo Escolar para la gente más necesitada, uno de Educación para la Salud,  y otro de Prevención de Conductas Violenta que voluntarios previamente formados llevarán a cabo en los centros; además de solicitar juguetes para nuestra Campaña de Juguetes para los niños más necesitados. Os estaréis preguntando para que os cuento todo  esto. Pues bien, como dije, estamos visitando todos los centros y presentando los programas a los Orientadores/as de los centros y hay una cosa que me llamó mucho la atención, y es el hecho de que a todos los Orientadores/as les interesaba mucho el programa de Prevención de Conductas Violentas pero enfocado especialmente al acoso escolar y al bulling. Además nos pidieron que se empezara a impartir en 6º de Primaria ya que se estaban produciendo bastante acoso escolar, lo que deriva muchas veces en fracaso escolar. Se veían muy preocupados por este tema y decían que consideraban muy necesario intervenir para frenar esta situación.

       Por este motivo, hoy os voy a hablar de esta realidad tan triste y cercana: el acoso escolar y el bulling. 

       El acoso escolar  (también conocido como hostigamiento escolar, matonaje escolar, matoneo escolar o por su término inglés bullying) es cualquier forma de maltrato psicológico (minan la autoestima del individuo y fomentan su sensación de temor), verbal (insultos y motes, menosprecios en público, resaltar defectos físicos, etc.)o físico (empujones, patadas, agresiones con objetos etc. Se dan con más frecuencia en primaria que en secundaria) producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. También se da bullying social que pretende aislar al joven del resto del grupo y compañeros). Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia (12-14 años), siendo ligeramente mayor el porcentaje de niñas en el perfil de víctimas.  El acoso escolar es una forma característica y extrema de violencia escolar.

       Este tipo de violencia escolar se caracteriza, por tanto, por una reiteración encaminada a conseguir la intimidación de la víctima, implicando un abuso de poder en tanto que es ejercida por un agresor más fuerte (ya sea esta fortaleza real o percibida subjetivamente) que aquella. El sujeto maltratado queda, así, expuesto física y emocionalmente ante el sujeto maltratador, generándose como consecuencia una serie de secuelas psicológicas (aunque estas no formen parte del diagnóstico); es común que el acosado viva aterrorizado con la idea de asistir a la escuela y que se muestre muy nervioso, triste y solitario en su vida cotidiana. En algunos casos, la dureza de la situación puede acarrear pensamientos sobre el suicidio e incluso su materialización, consecuencias propias del hostigamiento hacia las personas sin limitación de edad.

       El objetivo de la práctica del acoso escolar es intimidar, apocar, reducir, someter, aplanar, amedrentar y consumir, emocional e intelectualmente, a la víctima, con vistas a obtener algún resultado favorable para quienes acosan o satisfacer una necesidad imperiosa de dominar, someter, agredir, y destruir a los demás que pueden presentar los acosadores como un patrón predominante de relación social con los demás.

       Las causas de este fenómeno de bullying o acoso escolar son múltiples y complejas. Existen, en nuestra sociedad, ciertos factores de riesgo de violencia, como la exclusión social o la exposición a la violencia a través de los medios de comunicación.

         Sin embargo, carecemos de ciertas condiciones protectoras que podrían mitigar los efectos de dichos factores, como modelos sociales positivos y solidarios, contextos de ocio y grupos de pertenencia constructivos o adultos disponibles y atentos para ayudar. Las causas principalmente se encuentran en la familia, en la escuela y en los medios de comunicación.

Los profesores Iñaki Piñuel y Zabala y Araceli Oñate han descrito hasta 8 modalidades de acoso escolar, con la siguiente incidencia entre las víctimas:

Bloqueo social (29,3%)                                                    images.jpg           

Hostigamiento (20,9%) 

Manipulación (19,9%)

Coacciones (17,4%)

Exclusión social (16,0%)

Intimidación (14,2%)

Agresiones (13,0%)

Amenazas (9,1%)

        Los estudios realizados acerca de la violencia en la escuela señalan que tener amigos y ser aceptado son factores protectores frente dicho fenómeno.

       A continuación presento los antecedentes y características que presentan, en general, los niños que ejercen o sufren la violencia:

 Víctima pasiva :

- Situación social de aislamiento. Con frecuencia no tiene un solo amigo entre sus compañeros. Presenta dificultad de comunicación y baja popularidad.

- Conducta muy pasiva, miedo ante la violencia y manifestación de vulnerabilidad, alta ansiedad, inseguridad y baja autoestima. Existe una tendencia a culpabilizarse de su situación y a negarla por considerarla vergonzosa.

- Cierta orientación a los adultos, relacionada con una posible sobreprotecciónpor parte de la familia.

Víctima activa :

- Situación social de aislamiento e impopularidad.

- Tendencia impulsiva a actuar sin elegir la conducta más adecuada a cada situación. Disponibilidad a emplear conductas agresivas, irritantes, provocadoras. A veces, las víctimas activas mezclan este papel con el de agresores.

- Un rendimiento peor que el de las víctimas pasivas.

- Parecen haber tenido, en su primera infancia, un trato familiar más hostil, abusivo y coercitivo que los otros escolares.

- Situación más frecuente entre los chicos. Pueden encontrarse en ella, con frecuencia, los escolares hiperactivos.

Agresor:

- Situación social negativa, siendo incluso rechazados por una parte importante de sus compañeros, aunque están menos aislados que las víctimas y tienen algunos amigos que les siguen en su conducta violenta.

- Tendencia a la violencia y al abuso de fuerza. Impulsivos, con escasas habilidades sociales, baja tolerancia a la frustración, dificultad para cumplir normas, relaciones negativas con los adultos y bajo rendimiento.

- Carecen de capacidad de autocrítica, lo que se traduce en una autoestima media o incluso alta.

- Ausencia de una relación afectiva cálida y segura por parte de los padres, sobre todo de la madre. Tiene dificultad para enseñarle a respetar límites y combina la permisividad ante conductas antisociales con el empleo de métodos coercitivos (incluido, en ocasiones, el castigo físico).

- Podría establecerse una división entre agresores activos, que son lo que inician y dirigen la agresión; y agresores pasivos, que son los que les siguen y animan y que presentan problemas similares, aunque en menor grado.

       Se estima que la intervención simultánea sobre factores individuales, familiares y socioculturales, es la única vía posible de prevención del acoso escolar. La prevención se puede realizar en distintos niveles.

Una prevención primaria sería responsabilidad de los padres (apuesta por una educación democrática y no autoritaria), de la sociedad en conjunto y de los medios de comunicación (en forma de autorregulación respecto de determinados contenidos).

Una prevención secundaria sería las medidas concretas sobre la población de riesgo, esto es, los adolescentes (fundamentalmente, promover un cambio de mentalidad respecto a la necesidad de denuncia de los casos de acoso escolar aunque no sean víctimas de ellos), y sobre la población directamente vinculada a esta, el profesorado (en forma de formación en habilidades adecuadas para la prevención y resolución de conflictos escolares).

Por último, una prevención terciaria serían las medidas de ayuda a los protagonistas de los casos de acoso escolar.

       Me pareció muy interesante y muy triste la respuesta por parte del directo este relato real de Tania, una chica de 14 años que sufrió bullying y que me gustaría que leyerais:

Tania es una joven burgalesa de 14 años que sufrió el acoso de una veintena de compañeros de su centro escolar durante dos años. Esta niña era acosada físicamente y verbalmente. Sus compañeros la pedían discos, ropa o dinero. Tania no dijo a sus padres que estuviera sufriendo estas agresiones, sin embargo, sus padres eran conscientes de que el comportamiento de Tania era muy raro. No quería ir a clase pero no daba ninguna explicación a sus padres del motivo por el que no quería ir. La presión a la que se vio sometida terminó en un intento de suicidio por el que tuvo que ser ingresada en el hospital de la capital durante 15 días. Allí confesó el calvario psicológico al que había sido sometida durante mucho tiempo. El padre de Tania ante esta situación decidió escribir una carta al director del colegio para hablar de él sobre el problema. La contestación del director fue que se trataba de una cosa de críos y que Tania debía de enfrentarse al problema, y si lo necesitaba que diera una torta. Una respuesta vergonzosa tratándose de un director de un centro escolar que en principio debería tener una buena trayectoria laboral y profesional. La situación lógicamente no cambió, y tras ser cambiada de clase y continuar siendo acosada por sus compañeros, Tania renunció a volver al colegio. Hasta este momento Tania no consiguió ser cambiada de centro escolar. Sin embargo, el acoso continuó cuando Tania salía a la calle a pasear o iba con sus amigos y amigas a discotecas. El padre ha culpado a su director y profesor del primer colegio como principales responsables de los problemas al no querer ver esta situación de acoso escolar.   SIN AYUDA POR PARTE EQUIPO DIRECTIVO DEL CENTRO ESCOLAR....

  Directamente relacionado con esto encontré un vídeo que me gustaría que vierais: 

       En el vemos como unos padres salvaron a su hijo del acoso escolar. Es una historia real narrada por los propios protagonistas en el que nos cuenta ese sentimiento de rabia y de impotencia por parte de los padres y de miedo por parte del niño. Lo que más me llama la atención es que una vez que hablaran con el centro, este no hiciera absolutamente nada para solucionarlo. 

       Nosotros como asesores  y como miembros de una comunidad educativa, sí tenemos muchas cartas que tomar en el asunto. Tenemos que estar formados para llevar a cabo esta realidad, tenemos que prevenirla en la medida de lo posible, hacer programas de prevención y saber actuar cuando ya está presente el acoso escolar o bullying. 

       Simplemente echando un vistazo a las siguientes cifras nos damos cuenta de la gravedad del asunto:

* Casi un 6% de los alumnos españoles han vivido en sus propias carnes el fenómeno conocido como “Bullying”: que convierte a algunos escolares en víctimas de sus propios compañeros.

*  El 90% son testigos de una conducta de este tipo en su entorno,

*  El 30% han participado en alguna ocasión ya sea como víctima o como agresor

*  Entre el 25 y el 30% de los estudiantes de primer ciclo de ESO afirma haber sido víctima alguna vez de agresiones

*  El 5,6% es actor o paciente de una intimidación sistemática

* El 34.6% de los alumnos reconoce que no pediría consejo a su profesor en caso de encontrarse en una situación de violencia

* Sólo 1 de cada 3 de los que lo sufren son capaces de denunciarlo (33%)

* El 37% cree que no devolver los golpes les convierte en cobardes.

*  El 40% de los pacientes psiquiátricos fue víctima de un «matón» en el colegio

       Me gustaría terminar esta entrada con una frase de pitágoras: EDUCA A LOS NIÑOS Y NO SERÁ NECESARIO CASTIGAR A LOS HOMBRES.

                                            559061_395677430510694_2142262886_n.jpg