3.3 Formación del asesor/a.

3.3 Formación del asesor/a.

Última actualización de en María Pasarín López

FORMACIÓN DE UN ASESOR

Si recapacitamos acerca de las características que debe poseer un/a buen/a profesional, sin duda podemos encontrarlas recogidas en las siguientes (Bonals y Sánchez- Cano 2007):

-       Tener una sólida preparación de base que posibilite el ejercicio de la profesión.

-       Mostrar disposición hacia la formación y el perfeccionamiento continuos.

-       Mantener un comportamiento acorde con el código deontológico de la profesión.

-       Ejercer la autonomía para tomar decisiones mediante criterios profesionales.

-       Ejercer autocontrol individual y colectivo sobre las actuaciones individuales.

Todas estas características profesionales ha de poseerlas un buen asesor/a pero además ha de contar con una serie de competencias las cuales Phillippe Perrenound (2004) define como: “capacidad de movilizar varios recursos cognitivos para hacer frente a un tipo de situaciones”.

Así, los asesores/as han de poseer un conjunto de competencias profesionales que no se limiten a conocimientos técnicos, y es que, aunque éstos sean muy necesarios tendrán que ir más allá en su intervención, puesto que han de tener en cuenta la situación, anticipar consecuencias etc. No sólo necesitarán conocimientos sino competencias profesionales más complejas.

Muchos estudios coinciden en que el asesor/a necesitan al menos dos grandes tipos de competencias: por un lado las que tienen que ver con el conocimiento y las habilidades relacionadas con los contenidos del asesoramiento y por otro, las que tienen que ver con el proceso interactivo que supone la tarea de asesorar. Además, como cualquier otro buen profesional, ha de llevar a cabo una revisión y mejora continua de su propia práctica profesional.