8. Figura final.

8. Figura final.

Última actualización de en Estíbaliz Campelo Izquierdo

Tras repensar en mis ideas previas posibles formas y después de haber aprendido y aplicado varias técnicas de modelado... he creado mi figura definitiva!!!!!!!! Una vasija perfilada, definida pero no definitiva. Como os había adelantado al principio, nace con nombre propio: Asesoramiento.

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NIVEL 2 DE REFLEXIÓN!

La última sesión de clase se transformó en un espacio presencial de reflexión. El análisis detallado de  la actividad por grupos realizada y compartida a través del portafolios, desembocó en múltiples interrogantes:

¿Realmente la función del asesor es de apoyo psicológico?, ¿El asesoramiento es un proceso terapéutico?, ¿El asesoramiento es una práctica individual?, ¿Por qué se cubre de gloria la institución y no el asesor?, ¿El asesoramiento se vincula únicamente a la resolución de conflicto?, ¿Es fundamental la confianza en uno mismo para desarrollar el asesoramiento?, ¿Qué significa horizontalidad?

Para intentar responder a estas cuestiones quiero aclarar, en primer lugar, que “El asesoramiento es una labor de apoyo enfocada hacia los profesionales de las diversas instituciones educativas y asistenciales. (…) podría considerarse asesoramiento cualquier práctica profesional que tuviera los siguientes rasgos (Rodriguez, 1996a):

  • Un servicio indirecto dirigido hacia el profesional (profesorado, trabajadores sociales, etc.) que trata con la clientela (estudiantes, ancianos, enfermos, etc) de instituciones educativas o asistenciales y no directamente hacia esta.
  • Una interacción bidireccional dedicada a la ayuda.
  • Se produce entre profesionales del mismo estatus, sin diferencias de posición y de poder.
  • Los participantes pueden ser individuos, grupos o instituciones.
  • Se tratan asuntos y problemas procedentes de la práctica profesional.
  • (…) ”

Además, el asesor  ha de ser depositario de su confianza, es decir, un referente de autoridad (que nada tiene que ver con el ejercicio del poder), en la medida en que se le reconoce su capacidad “para enseñarle, y ayudarle a crecer” al asesorado (Jaramillo, en Cobeta, Jaramillo, Mañeru y Montoya, 2001:69).

Por otra parte, la finalidad última de toda asesoría es que el asesor deje de estar presente como tal. Es decir, el asesor no desempeña un papel protagonista, "el buen asesor desaparece". Son los docentes, los alumnos y las familias los protagonistas efectivos y afectivos de cualquier  proceso de cambio.  De no cumplirse así, se generan dependencias que impiden llegar a una autonomía y a la consecución de los objetivos previstos.

Además de un modelo de intervención y de facilitación, el asesoramiento es fundamentalmente un modelo de colaboración basado en la interdependencia de ambas partes (asesor-asesorado). La toma de decisiones para la resolución de las problemáticas se realiza de manera consensuada, ejercitando la igualdad de estatus y la responsabilidad compartida. En palabras de Favaro, “asesorar es, en su sentido fundamental, renunciar a la demanda de pericia técnica y participar activamente en sintonizar y compartir el mismo presente a través de una relación auténtica vivida en términos de nosotros” (1983:49)

Ordenando mis ideas y en respuesta al resto de los interrogantes presentados, concluyo que asesorar nos remite permanentemente a distintos tipos de escenarios y que la formación del asesor tiene que estar siempre relacionada con el contexto donde se desarrolla. Así pues, lo que cualifica al asesor es su conocimiento específico, nadie sabe asesorar sobre lo que no conoce.

Por otro lado, resolviendo la cuestión de asesoramiento como proceso terapéutico, cabe apuntar que un asesor no hace terapias pero sí sana heridas. El asesoramiento aporta apoyo psicológico a personas, lo que puede producir efecto terapéutico, pero en ningun caso se relaciona estrictamente con una terapia. Pues,  el apoyo es importante para el bienestar psicológico. Finalmente apuntar que el asesoramiento está ligado constantemente al concepto de mejora no únicamente a la resolución del conflictos .

Sin pasar por alto el concepto de horizontalidad y la importancia que este atribuye al asesoramiento ya que, implica la no jerarquía pero no supone la diferencia de saber, apoya que cada persona posee un saber específico. La horizontalidad sostiene un trabajo de igual a igual desde aportaciones significativas del uno al otro y se desarrolla a través el juego interactivo del diálogo, la gran herramienta del asesoramiento.

 

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