9.1. Patrones para crear diferentes vasijas.

La diversidad de formas (modelos de intervención:asesoramiento, orientación) nos aporta mayores posibilidades de acción. Cuantas más formas, más oportunidades de actuar, por lo que esto significa que podemos en un momento determinado crear de distintas maneras. No hay formas puras, no tenemos por qué ceñirnos a una estructura determinada, debemos diseñar una vasija flexible y abierta.

Queda claro que existen multitud de formas aunque  lo que de verdad importa es que todas (asesoramiento, orientación)están hechas  del mismo material.

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Entrada grupal II

TAREA II: Revisión de los modelos de orientación y asesoramiento.

Nos parece oportuno comenzar definiendo el término modelo de intervención, puesto que el objetivo de esta segunda tarea grupal es la revisión de los modelos de orientación y asesoramiento.

Cabe destacar, que numerosos autores difieren en la propia definición del término “modelo”, ya que tiene múltiples acepciones. En algunas propuestas, modelo se asemeja más bien a plan o guía para la acción; en ellas los distintos modelos describen distintos diseños, estructuras y componentes de un proceso de intervención psicopedagógica. En una orientación distinta, otras propuestas parten de un concepto de modelo más cercano a la idea de teoría o marco explicativo de la realidad. Por tanto, el modelo supone un posicionamiento teórico – conceptual que delimitará tanto el ámbito de la intervención como las estrategias y procedimientos que se pondrán en marcha para llevarla a cabo.

Vamos a diferenciar varios modelos dependiendo si la intervención que realicen sea directa o indirecta, es decir, si se trata de un modelo de orientación, de asesoramiento o si enmarca en cualquier de las dos.

Por un lado, haciendo referencia a los modelos de orientación, según Pardo y Tobío (1997), se distinguen tres grandes modelos:

  • Modelo clínico- psicométrico: “[…] fue la forma predominante de intervención psicológica en la      escuela. Su objetivo es, por una parte, conocer las capacidades y      aptitudes de los escolares con el fin de orientarlos académica y      profesionalmente y, por otra, diagnosticar a los alumnos con algún tipo de      deficiencia de cara a tomar decisiones sobre su escolarización y elaborar      programas individuales de tratamiento al margen del currículum escolar      […]”.

Por lo tanto, es un modelo de actuación individualista, tiene una función selectiva y clasificadora y los principales instrumentos que utiliza son los test psicométricos. No cuestiona las variables contextuales por lo que tiene una escasa capacidad transformadora del sistema educativo.

  • Modelo psicopedagógico o constructivista: en este modelo se “[…] establece una estrecha relación entre el      marco curricular y la intervención psicopedagógica, incorporando las      variables contextuales al análisis previo a la intervención. […] Se trata      de un modelo relacional, esto es, sitúa el problema, prioritariamente, en      las características de los contextos de interacción, que constituyen el      objeto más relevante de su intervención. […]”
  • Modelo socio psicopedagógico: “Entiende que la comprensión de los problemas de la escuela exige reconocer      y comprender las relaciones que esta tiene con la comunidad”, esto,      “permitirá ajustar mejor la planificación y la actuación educativa a las      peculiaridades de los alumnos.”

Por otro lado, haciendo referencia a los modelos de asesoramiento, podemos diferenciar:

  • Modelo remedial:      establece una relación asimétrica con el asesorado. El asesor adopta la      caracterización de experto que se dedica a resolver problemas que se le      derivan. Cabe destacar que la relación con el asesorado/cliente es pasiva.      La problemática se resuelve mediante un adecuado diagnóstico y se organiza      una intervención o terapia específica con el fin de restaurar el      “bienestar del cliente” por lo que podemos decir que se trata de un modelo      curativo o paliativo que no considera de su competencia el cambio      educativo.
  • Modelo de programas: mantiene una relación triádica, ambigua, directa y persuasiva con el      asesorado. Resuelve problemas escolares para los cuales el profesorado se      siente sin competencias mediante programas que se caracterizar por ser      productos estandarizados (con manual de usuario, metodología para la      aplicación), por lo que no se adecuan al contexto educativo específico      para el cual están trabajando. Además, consideran que el cambio educativo      tiene que ver con incorporar nuevas metodologías y/o técnicas.
  • Modelo educacional constructivo: el asesor mantiene una relación colaborativa, simétrica y de estilo no      directivo con el asesorado. Los problemas escolares son socialmente      construidos, subjetivos, complejos, multidimensionales... Cabe destacar      que también determinadas cuestiones se trabajan con los alumnos (tutoría,      orientación…).

Los problemas se resuelven con: la identificación, la compresión y construcción conjunta del problema, aplicando estrategias e intervenciones sistémicas, convergentes y sostenidas en el tiempo.

El cambio educativo es concebido como un trabajo conjunto con otros agentes educativos. Este modelos interviene para promover la autonomía / autogestión del asesorado y hacerlo menos dependiente del asesor (“Un buen asesor desaparece”). Además presenta una finalidad preventiva.

  • Modelo de consulta: se caracteriza por su carácter triádico (el consultante que suele ser      un profesional, se dirige al consultor para plantearle un problema que      afecta a una tercera persona o sistema). El tipo de intervención es fundamentalmente      indirecta.

En nuestra labor de búsqueda sobre los modelos de asesoramiento encontramos diferentes denominaciones como por ejemplo: “servicios” y “tecnológico” que señalan propuestas concretas de estructurar la intervención desde un modelo concreto.

Una vez comentados los diferentes modelos de orientación y de asesoramiento, decir que nos resultó complicado hacer la distinción entre ambos debido a la cantidad de información que existe y a que cada autor hace su propia clasificación. Además, añadir que nosotras partimos de la diferencia principal entre la orientación y el asesoramiento: la forma de intervención, directa en el primer caso e indirecta en el segundo, porque nos pareció la forma más sencilla para hacer esta distinción.

  • BIBLIOGRAFÍA:

PARDO, J.C. y GARCÍA TOBÍO, A. (1997): Modelos de escuela y modelos de orientación. T.E., 185, 5-8.

  • WEBGRAFÍA:

http://www.eumed.net/libros/2010f/849/MODELOS%20DE%20INTERVENCION%20PSICOPEDAGOGICA.htm

PDF/Adobe Acrobat: Dimensiones y modelos de asesoramiento. (Monereo y Solé, 1996; Solé, 2002).
www.uam.esConsultado el: 16/10/2012

Entrada grupal III

Grupo: Sailor Moon

PRÁCTICA DE REFLEXIÓN SOBRE LOS MODELOS DE ORIENTACIÓN/ ASESORAMENTO.

Cada grupo deberá:

1)      Seleccionar un modelo de orientación o de asesoramiento.

El modelo elegido por nuestro grupo de trabajo fue el modelo educacional constructivo. Este modelo lo encontramos en uno de los textos del dossier entregado por Pardo y Tobío (1997).

Entendemos por modelo educacional constructivo, aquel modelo en el que el asesor mantiene una relación colaborativa, simétrica y de estilo no directivo con el asesorado. Los problemas escolares son socialmente construidos, subjetivos, complejos, multidimensionales… Cabe destacar, que también determinadas cuestiones se trabajan con los alumnos (tutoría, orientación…).  Los problemas se resuelven con: la identificación, la comprensión y construcción conjunta del problema, aplicando  estrategias e intervenciones sistémicas, convergentes y sostenidas en el tiempo. El cambio educativo es concebido como un trabajo conjunto con otros agentes educativos. Este modelo interviene para promover la autonomía/autogestión del asesorado y hacerlo menos dependiente del asesor (“Un buen asesor desaparece”). Además presenta una finalidad preventiva.

2)      Analizamos la pertinencia para ser considerado un modelo de orientación, de asesoramiento o ambos.

Una vez expuesto el modelo elegido y comentar sus características, afirmamos que se trata de un modelo de asesoramiento porque es una práctica indirecta, caracterizada por su horizontalidad debido a que los profesionales que intervienen tienen el mismo “status”, por lo que el tipo de comunicación que se establece es bidireccional. La meta del asesoramiento será proporcionar estrategias al asesorado para lograr su capacitación ante nuevas situaciones.

3)      Poner un ejemplo de nuestra vida como futuros profesionales en las que pudiésemos ver el desarrollo de uno de estos modelos.

Aunque ninguna de las integrantes del grupo tuvimos ninguna experiencia con el modelo elegido: “modelo educacional constructivo”, cabe destacar que durante nuestros Practicum tuvimos relación con:

-          El MODELO SOCIOPSICOPEDAGÓGICO: entendiendo por este ““Entiende que la comprensión de los problemas de la escuela exige reconocer y comprender las relaciones que esta tiene con la comunidad”, esto, “permitirá ajustar mejor la planificación y la actuación educativa a las peculiaridades de los alumnos.”  En el centro se tenía en cuenta los recursos para la comunidad con el fin de sacarle provecho. Además, la intervención no sólo está dirigida a los alumnos problema, sino que se interviene a toda la comunidad educativa: mediante charlas informativas, etc…

-          El MODELO CLÍNICO: “[…] fue la forma predominante de intervención psicológica en la escuela. Su objetivo es, por una parte, conocer las capacidades y aptitudes de los escolares con el  fin de orientarlos académica y profesionalmente y, por otra, diagnosticar a los alumnos con algún tipo de deficiencia de cara a tomar decisiones sobre su escolarización y elaborar programas individuales de tratamiento al margen del currículum escolar […]”.

Este modelo se basa en una intervención remedial, centrándose en los alumnos problema. El servicio psicopedagógico del centro sólo “aparece” y se reúne cuando aparece un problema.

 

CONCLUSIONES:

La diversidad de modelos nos da mayores posibilidades de acción. Cuantos más modelos, más oportunidades de actuar, por lo que esto significa que podemos en un momento determinado actuar de una manera u otra. No hay modelos puros, no tenemos por qué utilizar un modelo determinado, debemos guiarnos por un modelo flexible que permita ir adaptándose a las necesidades de nuestra intervención.

Podemos concluir, añadiendo que existen dos tipos de modelos: los modelos de orientación y los modelos de asesoramiento, que se adaptan en función de la flexibilidad que los profesionales necesitan.