Pablo Rivas Díaz

En tres palabras me definiría como una persona sociable, paciente y tenaz

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9.1. Mal de escola

9.1. Mal de escola

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Me gustaría recomendaros la lectura del libro “Mal de escola” de Daniel Pennac, lectura que aparece en la bibliografía de esta materia y que yo he leído con mucho agrado en la carrera de Mestre en Educación Primaria. Se trata de una lectura amena y muy interesante para nuestro futuro como docentes.

En este libro se aborda a la escuela y la educación desde el punto de vista de los malos alumnos. Pennac nos cuenta una historia donde mezcla sus recuerdos autobiográficos (él era un mal estudiante) y sus reflexiones acerca de la pedagogía y las disfunciones de la institución escolar, sobre el dolor de ser un mal estudiante y las ganas de aprender cosas nuevas, el sentimiento de sentirse excluido del resto del grupo y el amor de cierto profesorado hacia el acto de enseñar.

El amor de ese tipo de profesores hacia el proceso de enseñanza-aprendizaje logró concienciar y motivar a Daniel Pennac sobre las numerosas virtudes del saber, consiguiendo así sacarlo de su “zoquetería”. Lograron así que Pennac recuperase el amor propio y la confianza en si mismo.

Un ámbito que también influye en gran medida en el sistema educativo es el familiar, dado que el fracaso escolar la mayor parte de las veces nace en la propia familia. Los padres pueden considerar que su niño no es apto para ciertas prácticas educativas: “es que a mi hijo no se le dan bien las matemáticas”, quitándole así exigencia de esfuerzo y considerando que el conocimiento es algo innato. Sin embargo también hay otro extremo donde la enseñanza se reduce a la interacción entre el niño y la escuela: “al final, todo se arreglará, saldrá adelante, ya lo sé yo…”, algo que no siempre ocurre así a nuestro pesar.

Aquí os dejo una reflexión del propio Daniel Pennac: “De modo que yo era un mal alumno. Cada anochecer de mi infancia, regresaba a casa perseguido por la escuela. Mis boletines hablaban de la reprobación de mis maestros. Cuando no era el último de la clase, era el penúltimo” (Daniel Pennac).

 

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