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Acto 11. Malestar y Bienestar Docente ¿Por qué?

“Un fracaso en el teatro, por ejemplo, es para mí más estimulante que el éxito.¿Qué hacer en caso de éxito sino bajar la mirada e intentar mostrarse modesto? En caso de fracaso, al contrario, hay que recordarle a la "trouppe" desconsolada que no es el fin del mundo, que, al fin y al cabo, hemos pasado un buen rato juntos”.
Françoise Sagan

 

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Al igual que un actor y una actriz cada vez que entra en escena experimenta el pánico escénico, la profesión docente no está libre de dificultades y adversidades. Es imprescindible reconocer los errores pero no situar esos errores en el centro de nuestras actuaciones. Como en un libro de Elsa Punset he leído recientemente, es una buena estrategia que cada noche antes de acostarnos pensemos en las cosas que hemos hecho bien y, también, en las cosas que hicimos. Se trata, a mi modo de ver, de un buen ejercicio para poder descansar en tranquilidad y alejar ese desgaste emocional que, en muchas ocasiones, caracteriza a los y las profesionales en su ámbito de trabajo.

Tanto en el teatro como en educación esto así acontece. Lo que quería haceros llegar con esa primera frase que he citado (como habéis podido comprobar, me gusta tener una frase para ejemplificar cada uno de mis discursos) es que las personas por el simple hecho de serlo cometemos errores y no podemos librarnos de ellos. Por eso, debemos asumir dichos errores como una gran parte de nuestra vida, ¿Y por qué una gran parte? Pues realmente de lo que aprendemos es de los errores y debemos emplearlos como una oportunidad de cambio. 

Lo que a mi parecer bien ejemplifica el síndrome del burnout es lo siguiente: "Lo que ahoga a alguien no es caerse al río, sino mantenerse sumergido en él." (Paulo Coelho). Es cierto que cualquiera persona puede tropezar y caer al río. El problema es cuando tras caer repetidas veces no es capaz o -aún peor- quiere mantenerse sumergido en él. 

En clase hemos podido comprobar que, en ocasiones, es simplemente necesario informar sobre el síndrome del burnout para que en muchos docentes se active su alarma y hagan frente o prevengan esta situación que pueden estar o empezar a padecer; de ahí la importancia de la prevención. Sin embargo, en otras ocasiones, es imprescindible el apoyo entre el profesorado para que esas personas que estén pasando por un mal momento tengan en quien sostenerse hasta coger fuerzas para salir de ese mar de tempestades.

Aún habiendo numerosas estrategias y actuaciones ha llevar a cabo en relación a esta temática (inoculación, reestructuración cognitiva, control del pensamiento, los tutores de la resilencia, etc.) aún queda mucho camino por andar. Con esto me refiero al hecho de que se requiere de más pruebas pilotos de actuaciones de carácter interventor como preventivo en el ámbito concreto de la docencia, pues no se deben llevar a la práctica actuaciones que no estemos seguros de que van causar efectos positivos en el colectivo.

¿Y a qué se puede deber este malestar?

Como ya bien he anticipado anteriormente, las problemáticas a las que se enfrenta constantemente la función docente son múltiples. Cada vez se le exige más y se le apoya menos, o al menos eso es lo que yo ahora percibo. Deben hacer frente a expectativas que van más allá de sus posibilidades y que requieren de su actuación, pero también de la actuación de otros actores con los cuales no cuentan demasiado apoyo (las familias, el entorno próximo, la sociedad, etc.). Y para más inri, ellos y ellas son los que están sujetos/as a las reformas, y no al contrario, teniendo que estar las reformas supeditadas a la educación y, especialmente, a la voz del profesorado.

A continuación, adjunto un documento de resumen de la sesión de clase en la que contamos con la dramaturga Mónica Rial, compañera del curso pasado de la materia, y que ha venido a retroalimentarnos con  su formación y experiencia en el ámbito.

Última sesión de clase. Bienestar y malestar docente

Última sesión. Malestar y Bienestar docente.

 El siguiente documento lo he elaborado a partir de diversos artículos en la materia, tratando diferentes aspectos que me han parecido fundamentales en relación al malestar docente, y que sin duda, contribuyen a la mejor comprensión para dirigirnos hacia el bienestar docente, y cómo hacerlo; de ahí, que como ya ha sido señalado en clase y bien señala Esteve, el malestar y el bienestar son las dos caras de la moneda, por tanto, si queremos dejar de ver la mala sólo tenemos que girar la moneda.

Malestar docenteMalestar docente

 

Para concluír quisiera referenciar el siguiente breve texto de Galeano: "Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, no alumbran ni queman, pero otros arden con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear y quien se acerca se enciende". Considero que ejemplifica muy bien las dos ideas esenciales que creo que se debería recordar a cualquier persona que sufra el denominado síndrome de burnout. Todas las personas somos diferentes pero no por el hecho de serlo debemos considerarnos más o menós que los demás. Y al igual que consideramos nuestras debilidades debemos hacer para que esas debilidades podamos convertirlas en potencialidades. Esta es la esencia de la resiliencia.

Hay fuegos que arden y otros que están a punto de apagarse. Y no podemos dejarlo así, debemos motivar a las personas para que sepan reaccionar a tiempo y luchar ante las adversidades que le sortea el camino. Y para ello y una vez más es un trabajo de todos que el bienestar sea posible en los centros educativos, con y gracias a la ayuda y compromiso de todas y todos.