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Acto 8. Concepciones asesores/as y profesorado, ¿Qué relaciones?

Percepciones


"Tanto el que lo produce, como el que lo contempla, puede tener su propia idea de la representación teatral"

 

Con esta frase que he encontrado en la red quisiera introducir el tema de las concepciones entre asesoras y asesores y profesoras e profesores. Queramos o no, todas y todos tenemos una serie de estereotipos en nuestra mente en función de la realidad y que percibimos, en muchas ocasiones, erróneos pues no concuerdan la realidad, pues nos basamos en las apariencias.

Tanto en el caso del teatro como en el del asesoramiento, es bastante complejo no ser juzgado por los espectadores y espectadoras. "todos y todas nos configuramos como espectadores/as y actores y actrices".

En el caso de la educación, la situación es más acusada. Las profesionales de la educación y los profesionales de la educación están constantemente juzgados por la sociedad, pues a ella le deben rendir cuentas, aunque no le interse tanto el proceso como el producto. Estas exigencias en el profesorado no son compensables con las exigencias que deberían ponerse las propias familias y en la función educadora básica que tienen, como primer entorno de aprendizaje de las niñas y los niños. De ahí que tampoco sea de extrañar que estas situaciones de desconcierto se lleven al centro, tanto a las propias aulas como al trabajo del profesorado.

Cada una de nosotras y de nosotros iniciamos la materia con unas expectativas puestas en ella y con una imagen que puede o no corresponderse con la realidad. También nuestras experiencias previas nos condicionan previamente.  Pues en el caso de las relaciones de asesores/as y profesores/as y viceversa, acontece algo igual.

En el caso de la percepción del asesoramiento por parte del profesorado. Por ejemplo, en un centro el anterior curso escolar se ha tenido una mala experiencia con el orientador por aquel entonces, por tanto, esta situación puede afectar a la nueva persona que ocupe ese cargo. Esa afectación puede darse de muchas maneras, algunas de ellas pueden ser: acostumbrados a que este profesional actuase de una forma reactiva como experto, se acuda a él exclusivamente para que "le mire niños y les digan que problemas tienen", o bien no acudir a el en ningún momento pues existe esa desconfianza, también puede darse el hecho de que se depositen demasiadas expectativas a él y entonces se le exija tareas que no son de su competencia, entre otras situaciones. La visión que se tenga del asesoramiento en cada centro afectará en gran medida a la persona asesora y al desempeño profesional de su labor. Igualmente, el tipo de cultura de centro que exista incidirá de forma directa tanto en las potencialidades como en las limitaciones que se puedan interponer en esta labor.

De la misma manera, la persoa puede tener unas concepciones acerca del profesorado. Y, concretamente, aquí las percepciones pueden ser diversas teniendo en cuenta los distintos niveles educativos. Como sabemos, las culturas profesionales dependen de los distintos niveles. Y a nivel general se considera que en los niveles de infantil y primaria la actitud del profesorado está más receptiva a la colaboración y al trabajo conjunto. Sin embargo, en el caso del profesorado de la educación secundaria es sustancialmente distinto. Esto puede deberse a que se trata de un profesorado que es especialista en un ámbito concreto del conocimiento, pero poco o menos especilista en procesos de enseñanza-aprendizaje. Y a eso también debemos añadir el hecho de que muchos de estos profesionales no tienen como primera opción al cursar esos estudios, dedicarse a la enseñanza; por tanto, la motivación y la dedicación son distintas, el hecho de tener que prescindir de esos cocimientos mucho más elevados que el alumnado puede suponer un reto al que no están dispuestos a acceder o le es complicado. A esto debemos añadir la falta de estrategias para saber llevar un aula, la importancia de la gestión de la comunicación, los diferentes tipos de lenguajes, la gestión de los conflictos, el lenguaje asertivo, la importancia de la motivación en el alumnado -especialmente en esta etapa que es la adolescencia-; son aspectos que afectan en gran medida a ese malestar que pueden estar sufriendo y la colaboración con sus colegas puede no estar tampoco entre sus planes o intereses.

Sin embargo, también hay otras perspectivas más optimistas, y de hecho hay experiencias de este tipo en centros escolares, como es el caso de la creación de comunidades de aprendizaje o grupos de asesoramiento. Al menos es un primer paso que unos y unas pocas empiecen a implicarse para conseguir ese efecto cadena de forma progresiva. Y, es más, el tiempo actual de crisis debe ser aprovechado para adoptar cambios, al ser considerado como una oportunidad

A continuación dejo dos documentos. El primero de ellos es el resumen de las ideas principales que surgieron en el aula con respecto a unas preguntas formuladas acerca de estas percepciones. El segundo de ellos, es un documento que he elaborado partiendo de un estudio relacionado al respecto, que me ha parecido de interés, especialmente por todas las conclusiones a las que se ha llegado.

 

Psicopedagogos/as y asesores/as, ¿Qué relaciones?

Psicopedagogos/as y profesores/as, ¿Qué relaciones?

 

 

Concepciones del aprendizaje y enseñanza entre psicopedagogas/os y profesoradoConcepciones del aprendizaje del profesorado y profesionales de psicopedagogía

 

Tareas grupales

En el primero de los documentos abordamos las tres preguntas que nos fueron formuladas en clase en torno a las relaciones que se establecen entre psicopedagogos/as y profesorado.

Tarea Grupal IV. Psicopedagogos/as y asesores/as, ¿Qué relaciones?Psicopedagogos/as y profesores/as, ¿Qué relaciones?

En el segundo de los documentos tratamos la temática del bullying o acoso escolar, como bien abordamos en la segunda parte de la penúltima sesión de la materia.

Tarea Grupal IV. Bullying y Acoso EscolarBullying y Acoso Escolar


Me gustaría concluir con una idea que me parece substancial:

"Más que centrarnos en nuestras diferencias de percepciones, debemos detenernos a buscar los puntos comunes que tenemos para así conseguir trabajar en un proyecto que satisfaga y sea de interés de todos y de todas. Y esas posibles diferencias que se vayan dando en el camino deben ser una oportunidad más para discutir y llegar a acuerdos comunes y soluciones conjuntas, el conflicto en sí mismo no tiene porque ser negativo, todo depende de la forma en cómo queramos abordarlo.