2. PRIMER PÉTALO. Definición, escenarios y agentes del asesoramiento

PRIMER PÉTALO. Definición, escenarios y agentes del asesoramiento  Pétalo de rosa


    El primer paso, antes de definir el asesoramiento, delimitar los escenarios y sus agentes; fue indagar en nuestra formación previa con el fin de recordar en qué momentos había surgido este concepto y cuál era el significado del mismo. Esta tarea la había presentado a través de un archivo, titulado: “Concepciones previas acerca del asesoramiento y su significado” (19 de septiembre de 2012).

Concepciones previas acerca del asesoramiento y su significado

   La idea de activar estos conocimientos previos facilita la adquisición del nuevo conocimiento, adquiriendo, de este modo, un aprendizaje significativo, tal y como proponen las teorías constructivistas. Fue así como buscando información en las materias cursadas me fueron surgiendo diversas preguntas, que poco a poco, como he indicado en la página introductoria, he logrado responder a través de las lecturas y las sesiones posteriores. Ya en mis primeras indagaciones sobre el término me encontraba con que el asesoramiento estaba presente en múltiples campos y me seguía cuestionando si se podía hablar de una definición general del asesoramiento, cuáles eran las características de los profesionales que se escondían tras el/la asesor/a, cuáles eran sus funciones, qué formación poseen, a quiénes asesoran,…teniendo la sensación de que los interrogantes se complicaban, haciéndose cada vez algo más complejos. Aún así, me había atrevido a dar una definición personal de asesoramiento, no exclusiva del ámbito educativo:

“Una actividad proactiva, que se produce en relación con un público (individual o colectivo), no suponiendo una actividad de tipo unilateral y que cuya acción estaría dirigida al consejo o a la consulta, en función de si se es el sujeto quien lo ejerce (asesor) o quien lo recibe (cliente)”. (Marta Vázquez Torre, 19 de septiembre de 2012).

   La posibilidad de trabajar en grupo y debatir opiniones, creencias,…ayudó a enriquecer los puntos de vista personales. De forma que dimos respuesta a estas cuestiones en pequeño grupo, en mi caso a través del grupo Mafalda. Utilizando este blog indicamos cuáles eran los escenarios en donde está presente la labor de asesoramiento y cuáles eran sus funciones, lo que nos facilitó crear una definición propia de asesoramiento. Además, expusimos nuestra opinión acerca de si era posible hablar de la profesión del asesor/a y de cuál era la formación necesaria para ejercer esta profesión. Finalmente decidimos contrastar nuestra definición con las aportadas por autores como Aubrey (1990), Lippit-Lippit y Kadushin (1977), citadas en el libro de Mª Mar Rodríguez Romero, titulado: El asesoramiento en educación. Esta información se encuentra más detallada en el propio archivo:

Tarea 1 realizada en grupo: GRUPO MAFALDA

(Grupo MAFALDA)

   Quisiera incorporar la definición que en grupo habíamos dado del asesoramiento, definiéndolo como: Asesorar enténdese como un proceso interactivo entre o suxeito que asesora (persoa experta sobre a temática pertinente) e o asesorado (cliente que, debido a unhas necesidades, require e solicita a súa atención), no cal se leva a cabo unha colaboración entre ámbolos dous co fin de alcanzar uns obxectivos negociados mediante a prestación continua de axuda e apoio; implicando, ademais, un traballo sistemático por parte do/a asesor/a (Grupo Mafalda).

   Completo estas definiciones propias y del grupo con la presentada en la clase del 10 de octubre por Lourdes Montero:

  "El asesoramiento es una interacción en dos sentidos -un proceso de buscar, dar y recibir, ayudar-. El asesoramiento se dirige a ayudar a una persona, un grupo, una organización o un sistema más grande para movilizar los recursos internos y externos como objeto de posibilitar su capacidad de resolver problemas y realizar esfuerzos de cambio". LIPPIT Y LIPPIT (1986:1).

    Indicar que las cuestiones que he ido reseñando con anterioridad habían sido planteadas el día 19 de septiembre, les fuimos dando respuesta en el día 26 de septiembre, para realizar una puesta en común en la siguiente sesión: la del tres de octubre. Incluyo las sesiones con información más detallada de las mismas en los siguientes archivos:

Diario de campo. Actividades realizadas en las sesiones del mes de septiembre.

(Sesiones del mes de septiembre. Marta Vázquez Torre)

Sesión del día 3 de octubre/2012

(Sesión del día 3 de octubre. Marta Vázquez Torre)

   Expongo, a modo de resumen, algunas ideas que habían surgido en la sesión del 3 de octubre por haberme ayudado a clarificar lo que se entiende por asesoramiento y a definir un poco más sus características:

-          Existen múltiples identidades del asesor/a, de modo que cada cual debe construir su propia identidad.

-          El asesoramiento puede tener lugar en múltiples escenarios y contextos.

-          El/la asesor/a es un/a profesional que no busca protagonismos ni elogios.

-          El/la asesor/a ha de ser especialista en el campo del que asesora: “Nadie puede enseñar lo que no sabe”.

-          El asesoramiento es una actividad colaborativa y cooperativa.

-          La actividad asesora no tiene carácter terapéutico, pero la ayuda prestada puede convertirse en una ayuda psicológica, de forma que “puede curar alguna herida” (Lourdes Montero).

-          El/la asesor/a acompaña.

-          El asesoramiento es una actividad que parte de la horizontalidad entre profesionales.

-          El/la asesor/a facilita la autonomía del asesorado/a: “Un buen asesor/a acaba desapareciendo”.

   Justamente esta afirmación: “Un/a buen/a asesor/a acaba desapareciendo” me había dado pie a presentar un comentario en el blog, una reflexión que en la que decía algo así:

  “Esta idea, planteada en la sesión de ayer: "un buen asesor acaba desapareciendo..." me hace pensar en la figura del asesor como una persona con elevados valores de humanidad, que lo conducen a ayudar a los demás, sin por ello desear protagonismo o grandes elogios. Una persona que desaperece tras la ayuda prestada, que actúa manteniéndose en un segundo plano ha de poseer ciertos rasgos de personalidad (capacidad de empatía, comprensión,...) que le conducen a la necesidad de hacer sentir bien a los demás, a la necesidad de prestar apoyo, siendo los resultados alcanzados por el asesorado el mayor premio y el mayor agradecimiento.

Un planteamiento así me conduce a pensar en el asesor no sólo en términos de profesionalidad, sino también en aspectos de su personalidad, de su propia profesión, que hacen de la misma una actividad humana, dirigida hacia los demás y por los demás”. (Marta Vázquez Torre, 4 de octubre de 2012).

  Con todas las ideas surgidas de esta primera página, de este primer acercamiento a la materia, quedaban asentadas las bases de una materia en la que seguirían surgiendo dudas, interrogantes y respuestas. Pero por el momento pasamos a la página siguiente, dando por hecho que hemos conseguido el primer pétalo de nuestra flor.

   Despido esta página con una imagen que en su día y en relación con la idea del asesoramiento, había compartido en mi blog. Se trata de una viñeta de Francesco Tonucci que vienen a ilustrar la idea de “caminar juntos”, “caminar junto al otro”.

El asesoramiento como un acompañamiento