0.1 Introducción

En ocasiones, en la vida se producen hechos o acontecimientos puntuales que discurren de forma similar habiendo entre ellos miles de kilómetros de distancia. Sin darnos cuenta, cada día acontecen millones de paralelismos en la vida de personas que jamás cruzaron sus caminos. Esto es lo que trato de reflejar a lo largo de esta recopilación de experiencias.

Construyendo conocimiento, una puede encontrarse con información interesante que le aporte seguridad, robustez a su proceso de andamiaje interno. Algo así me ocurrió cuando leí la obra El mago sin magia de Mara Selvini Palazzoli. En esencia, lo que allí se transmitía, ayudó a que dibujase un panorama que hasta el momento desconocía. Como alumna, nunca había percibido las dificultades a las que podría estarse enfrentando el orientador/a del centro.

El libro comienza haciendo referencia a la tendencia del sistema escolar de centrar las dificultades educativas en los alumnos y alumnas. Los docentes y demás personal del centro, son meros transmisores de esa información, en este caso al psicólogo del centro al que consideran responsable de subsanar todo problema existente. Los docentes centran su cometido en señalar el foco del problema, o lo que consideran ellos que es el foco de sus problemas, y trasladan su malestar a este profesional.

La paradoja a la que precisamente hace referencia el título del libro, se refiere al papel que tiene el psicopedagogo en el centro educativo y la consideración que tienen de él los demás educadores. Si bien los docentes acuden a él para trasladar la existencia de problemas ajenos (de alumnos/as), no se implican en la búsqueda de una solución y focalizan este cometido íntegramente en el psicólogo. No están abiertos al cambio y exigen una solución que no acarree un cambio en su metodología y en su día a día en las aulas. Buscan la raíz del problema en el entorno y en la familia del alumno, sin contemplar que el problema puede ser generado por ellos mismo.

El trabajo del psicopedagogo queda truncado en el momento en el que fruto de su intervención, se exige un cambio por parte de los docentes o del propio director del centro. En estos casos, de forma repentina el problema parece haber desaparecido ( se olvidan de que existe) o toman soluciones que no supongan un cambio o molestia para el docente o el centro.

Se subestima el trabajo del psicopedagogo y se le atribuyen los fracasos de los docentes como propios por no darle una solución rápida y eficaz en el momento en el que se le exige. Las relaciones entre este profesional y los demás dependen del concepto que cada uno de ellos tenga acerca de la figura del psicopedagogo y repercutirá inevitablemente en la forma de abordar la dificultad o problemática de un alumno.

En base a ello, dibujé una breve historia cuyo protagonista es un pequeño mago. Como veremos, las circunstancias de la vida hacen que sus pasos se vean salpicados por los avatares de la vida, manteniéndose a flote en la lucha por el logro de sus sueños. La magia o, más bien, la falta de ella; provocan una disyuntiva en la vida del protagonista. Uno puede maldecirse toda la vida por haber perdido la imagen que los demás tenían de él o avanzar y luchar por alcanzar nuevos objetivos.

“Magia es probar a saltar sin mirar, es caer y volver a empezar.”

Paralelamente, trato de enlazar la historia tanto con el trabajo realizado en el grupo Mafalda como con el mío propio. A lo largo del portafolio, se van a percibir los aspectos comunes entre el ámbito de trabajo de un asesor/a y el del mago sin magia. Espero que disfruten de una historia que les lleve por los senderos de la ilusión y la tenacidad.

“La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante.”

Paulo Coelho