4.2 Funciones propias de los asesores:

Una vez que visitamos todos los rincones de “Definiciones de asesoramiento” e indagamos por todas sus calles nos dirigimos a una pequeña aldea situada a unos pocos quilómetros llamada “Funciones propias de los asesores”. En este lugar pudimos ver un museo increíble dedicado a las profesiones más habituales en este pequeño lugar. Una de estas profesiones era la de asesor. Por eso en dicho museo pude adquirir una gran cantidad de conocimiento. Sobre una profesión que esta presente en diversos campos de la sociedad.

¿Información que pude aprender en el museo de las profesiones sobre la labor asesora?

En cuantos a las funciones propias de la labor asesora hay autores que hacen una diferenciación entre las tareas propias del asesor externo (enumeradas por Louis 1985) y otros que hablan de las propias de los asesores internos a los centros educativos (Nieto y Portela 1992:345).

Pero más que diferenciar entre funciones propias del asesoramiento externo del interno hay autores que apuestan por la articulación de ambos. Apostando por la coordinación de los distintos profesionales de la zona, centro o grupo de centros. Siguiendo a Parrilla (1994) estaríamos hablando de un apoyo colaborativo como un proceso que busca la adecuación de la enseñanza a distintas situaciones y necesidades y se basa en la igualdad como base de las relaciones de los profesionales que intervienen en el proceso de asesoramiento, caracterizado por su confianza mutua, responsabilidad compartida y comunicación abierta. Un apoyo que exige contemplar de forma positiva los diversos enfoques y recursos para la identificación de problemas, selección y diseño de estrategias de solución, desarrollo y evaluación de las mismas, desde un planteamiento que descansa en la responsabilidad compartida de todos los profesionales que van a intervenir.

En definitiva se trataría de analizar y resolver los problemas de forma conjunta y colaborativa, asumiendo las aportaciones de otros profesionales del centro o externos al mismo y caminando hacia un trabajo coordinado que se articule desde los supuestos de complementariedad del conocimiento. Teniendo en cuenta lo dicho Havelock (1969, citado por Hernández) señala las siguientes características que perfilan el papel del asesor, distinguiendo entre lo que puede y lo que no puede ser considerado como asesoramiento:

  • La necesidad de asesoramiento, la demanda, debe ser realizada por el profesor, profesores o centro a asesorar.
  •  La relación entre asesor y asesorado debe ser temporal y específica para la necesidad o demanda que se plantea. Los asesores pueden proceder de distintas disciplinas profesionales.
  •  El asesor no debe solucionar problemas, sino ayudar a encontrar y contrastar posibles soluciones.
  • No debe existir relación jerárquica entre el asesor y el profesorado al que asesora.
  •  El punto de partida debe ser el compromiso compartido a partir del contrate de las respectivas expectativas.
  • Se debe favorecer la actitud de generar conocimientos compartidos.
  • Se debe favorecer la reflexión crítica sobre la práctica del profesorado o centro, así como del propio asesor, con vistas a conseguir mejoras.

Mostrando ahora una visión más actual estas son algunas de las funciones que Guarro y Hernández (2002) señalan como propias de los asesores educativos. Entre ellas destacan:

  • Desarrollar planes de reforzamiento aprobados por alguna autoridad
  •  Recoger, elaborar y desarrollar iniciativas de perfeccionamiento del profesorado
  • Canalizar y ejecutar iniciativas de formación e innovación
  •  Establecer y propiciar cauces de coordinación Favorecer la creación de equipos
  • Proporcionar infraestructura, servicios y recursos
  • Elaborar y difundir fondos de documentación
  • Fomentar la concreción curricular
  •  Relacionarse con otras organizaciones con fines educativos
  •  Servir de lugar de encuentro al profesorado
  •  Cualquier otro que atienda a mejorar la enseñanza.

 Aportaciones personales sobre las funciones del asesor:

Los asesores pedagógicos son profesionales encargados de ayudar, asesorar como su palabra indica, a toda persona implicada en el proceso educativo con el fin de mejorar la práctica educativa de estos. Aunque no existe una definición clara del papel de los asesores, podemos realizar una aproximación a ella. Aunque aparentemente estas funciones que realiza las pueden realizar personas que no son asesores, el asesoramiento es más que eso, se trata de un conjunto de prácticas de apoyo que se desarrollan con distintos propósitos, con diversas estrategias..

Una de las funciones claves del asesor es trabajar con las personas implicadas en el proceso educativo con el fin de mejorar las relaciones que se dan entre estos y mejorar al mismo tiempo la organización del trabajo en el sistema. Podemos hablar del rol de asesor como una dualidad, por una parte se habla de rol como serie de expectativas de comportamiento que se le exigen a este al ocupar una posición social determinada y, por otro lado, se habla del rol como papel que surge al ocupar un determinado escenario. Al asesor se le asocian conceptos como son la fusión, la negociación, la percepción. Lo más importante es entender que el rol del asesor lo va construyendo él mismo, a medida que interactúa con los iguales, las expectativas que mantiene el profesorado y las escuelas, por lo que podemos decir que el papel del asesor no se trata de algo que esté marcado, que debe ser de una manera o de otra, sino que se trata de un papel que se va adquiriendo a medida que se trabaja y se adquiere según las expectativas que este tenga, según las relaciones que mantenga en el sistema, unos roles que se aprenden en la misma práctica educativa, en la interacción social, él negociará su propio rol en función de sus expectativas y exigencias. Otra característica importante en la formación del rol es la existencia en la escuela de las distintas culturas, por lo que estamos hablando de una escuela fragmentada, donde se dan conflictos entre grupos que poseen diferentes intereses y distintas relaciones de dominio, unas relaciones de poder y de resistencia que el asesor tiene que intentar resolver a través de sus actuaciones. . .

Desde mi opinión, es necesario para una buena mejora de los centros la combinación de los dos perfiles de asesores, el asesor como especialista y portador de soluciones y el asesor facilitador de procesos o generalista, ya que uno se dedica a los procesos y otro a los contenidos, por ello sería buena que ambos interactuaran juntos para así poder abarcar todo lo que arriba hemos comentado, aunque también decir que hay cosas que no encajan en las posiciones de estos. También es importante destacar la cierta marginalidad en la que se encuentra el asesor dentro de su propio marco de actuación Esto se debe a que el asesor trabaja en un ámbito donde se dan muchas discrepancias entre sus agentes con respecto a las metas y actitudes de estos, donde el asesor intentará equilibrar estos aspectos y posicionarse ante ellos, un papel que no resulta nada fácil, por lo que además de esa fusión de los dos perfiles del asesor sería recomendable una mayor predisposición a la colaboración por parte de todos los agentes que intervienen en el ámbito educativo, como elemento fundamental e imprescindible a la hora de trabajar en el proceso de mejora de un centro.

Para finalizar esta reflexión en cuanto a las funciones propias de asesore/as me gustaría poner el énfasis en dos de las tantas metáforas que han salido a la luz durante este largo viaje. Una de las metáfora es la de “El asesor como un compañero de viaje” desde mi punto de vista esta es una de las formas más representativas de hacer referencia a la labor del asesor en tanto que ayuda a las personas que asesora a resolver posibles problemas. Esta metáfora lo que viene a significar es que el asesor debe acompañar as docente o a la persona que asesora ofreciéndole oportunidades de capacitación para que progresivamente sea capaz de resolver los problemas, que en principio son resueltos con la ayuda del asesor, por sí solos. Esto se debe llevar a cabo con la finalidad de que llegue un momento en el que la persona se valga por si sola sin estar continuamente esperando a que el profesional le ayude. De este modo un buen asesor llega un momento que tiene que desaparecer. En este sentido el asesor acompaña al asesorado durante el viaje de búsqueda de soluciones ante un problema determinado, pero cuando este problema esta resulto; en el caso de que se vuelva a dar. El asesorado tendrá que ser capaz de resolverlo sin ayuda.

En esta misma línea jira el símil del “Asesor y las manzanar” en el que los asesores son como las manzanas que ayudan a madurar la fruta. Pero una vez que la fruta ya esta madura, hay que retirarlas para que no se pudra.

En este ejemplo sobre el procedimiento que tiene que seguir el asesor a la hora de cumplir su labor nuevamente se pone el énfasis en que el mejor asesor es aquel que desaparece una vez que a logrado capacitar a la persona para resolver su problema. Es decir que el asesor debe facilitar autonomía a la persona que asesora dándole capacidad y poder. Ayudándole a que sea competente y capaz por si mismo. De este modo el asesor no debe intervenir sobre, sino con la persona para asegurar la autonomía personal de la persona o personas a las cuales les presta su ayuda. Y una vez que la persona ya es capaz de valerse por si sola esta ayuda debe retirarse para que la persona tenga sea capaz de resolver los conflictos que se le plantean. Adjuntar aquí la entrada del blog el simil de las manzanas.

En relación con esto adjunto dos de las entradas realizadas en el blog en su día.

1ª Ley del Asesor

image

Esta viñeta me pareció interesante  porque a mi entender pretende reflejar que la función del asesor  es la de ayudar a los docentes, a través de la información que les proporciona, a que desempeñen de forma más efectiva y productiva su trabajo de cara a la resolución de los posibles problemas que les puedan surgir.

Similitud entre el asesor y las manzanas

Tengo que decir que me pareció muy interesante la metáfora de la que habló Lourdes durante la clase pasada, la cual decia que :

" Los asesores son como las manzanas que ayudan a madurar la fruta. Pero cuando la fruta ya está madura hay que retirarla para que no se pudra y pase la pudedumbre al resto de la fruta".

Esto es lo que sucede tambien en el caso del asesoramiento. Por eso me pareció un simil bastante adecuado. Ya que  el mejor asesor es aquel que desaparece una vez que a logrado capacitar a la persona para resolver su problema.  Es decir que el asesor debe facilitar autonomía a la persona que asesora dondole capacidad y poder. Ayudandole a que sea competente y capaz por si mismo. De este modo el asesor non debe intervenir sobre, sino con la persona para asegurar la autonomía personal de la persona o personas a las cuales les presta su ayuda. Y una vez que la persona ya es capaz de valerse por si sola esta ayuda debe retirarse para que la persona tenga autonomía propia para resolver los conflictos que se le plantean.

image