11. 9º Puerto:"Profesores y asesores percepciones de ambos profesionales"

En la parada anterior profundizamos en el tema de la calidad educativa. En este nuevo puesto centraremos nuestra atención en las percepciones que asesores y docentes tienen unos de otros.

Iniciaré esta entrada destacando la siguiente frase citada por la capitana en uno de nuestros encuentros en cubierta: “Lo más importante del asesor es la capacidad de escuchar. Los asesores no tienen recetas, sino la capacidad de trabajo para buscar posibles soluciones".

Esta frase me pareció muy representativa de la labora asesora, porque lo cierto es que el asesor no es un experto resolutor de problemas. Que tiene en su mano todas las pócimas para dar respuesta a los problemas que se le plantean, sino que la finalidad principal de su trabajo es dar con las respuestas y soluciones adecuadas a cada problema a través de la colaboración con los profesionales que le plantean dichos problemas.

Bueno después de esta breve introducción, a continuación voy a pasar a analizar algunos de los aspectos trabajados en el encuentro del día 12 de diciembre en el cual estuvimos trabajando y reflexionando sobre las percepciones que docentes y psicopedagogos tiene unos de otros.

Este día la capitana inicio el encuentro aportando las siguientes percepciones:

  • La actividad de los asesores psicopedagógicos en el desarrollo del curriculum con profesores y centros tiene como punto de partida básico la idea de colaboración. 
  • Pero difícilmente se suele colaborar con aquellas personas acerca de las que mantenemos ideas implícitas de descompromiso y desvalorización.

Estas dos aportaciones fueron planteadas con la finalidad de que reflexionásemos de cara a la elaboración de la tarea que se nos planteo a continuación. Y la verdad es que estas dos frases son un gran estímulo para la reflexión. Ya que a pesar de que como bien indica Lourdes diciendo que, la actividad asesora debe de tener como punto de partida principal la colaboración a la hora de desempeñar su labor. En mucha ocasiones no se puede dar una colaboración real, ya que muchos docentes tienen una ideas prefijadas sobre los psicopedagogos que impiden que ambos profesionales lleguen a colaborar.

Como ya dije después de esta aportación se nos plantearon las siguientes cuestiones:

  1. ¿Qué piensan los asesore/as de los docentes de infantil, primaria y secundaria con los que van a trabajar?
  2.  ¿Que piensan profesores y profesoras de los asesores/as?
  3. ¿Que conocemos nosotros sobre estas relaciones?

Aunque ya he analizado de forma pormenorizada estas cuestiones. Primero en pequeño grupo (grupo Alfa) y luego en gran grupo exponiendo dichas cuestiones para toda la tripulación. É decidido expresar mi opinión de forma individual sobre las mismas.

En relación con la primera pregunta diré que: Mi percepción después de estar realizando prácticas en un centro educativo por un tiempo aproximado de cinco meses. Es que la mayoría de los asesores tienen una percepción buena de aquellos docentes con los que van a trabajar. Es decir que tienen en mente la percepción de que podrán trabajar con ellos sin ningún tipo de problema, y de que estos docentes acudirán a ellos cuando en verdad lo necesiten.

Aunque en muchas ocasiones se dan ciertos problemas entre las relaciones entre ambos profesionales. Debido, creo, a que los docentes tienden a asignar labores al asesor que en realidad no le competen a este profesional. Como por ejemplo resolver problemas de comportamiento puntuales entre los alumnos…. Ya que dicha tarea sería más propia del jefe de estudios que del orientador. Aunque si dichos problemas fueran persistentes claro que sería necesario pedirle ayuda.

Además en relación con esta cuestión también pienso que las percepciones que los asesores tienen de los docentes a principio de curso, pueden llegar a cambiar a lo largo del mismo porque en muchos centros educativos los docentes piensan que el orientador es la persona que tiene que dar respuesta a todos sus problemas. Y debido a esto tienden a saturarlos con excesivas demandas, en el caso de niños que presentan leves dificultades académicas, sin hacer nada ellos de forma previa para intentar solucionar dichas dificultades.

La percepción que pudimos extraer en pequeño grupo haciendo referencia a esta pregunta es la siguiente. En general todos los miembros del grupo pensamos que existe poca Colaboración y coordinación entre los profesores de secundaria. Y que esta falta de colaboración dificulta los procesos de enseñanza/aprendizaje, dado que se solapan contenidos y muchas veces no se articulan entre ellos. Sin embargo creemos que en infantil y primaria la colaboración entre profesorado es más sólida dado que el currículum es más global, los profesores y profesoras suelen tratar todas las materias.

Por otra parte en secundaria, el currículum aparece fragmentado por materias y cada materia suele trabajarse por un profesor o profesora.

Cada profesor y profesora se preocupa de su materia sin preocuparse por los contenidos que sus compañeros y compañeras trabajan.

De este modo llegamos a la conclusión de que los asesores pueden y tienen la percepción de que es mucho más fácil trabajar con profesores de E.I y E.P que con el profesorado de educación secundaría. Debido a que los segundos van más por libre y tienden a preocuparse simplemente por impartir su materia, sin tener demasiado en cuenta los problemas que pueden surgir en el transcurso de la misma.

En cuanto a la segunda pregunta mi opinión es al igual que la de muchos de mis compañeros que: Muchos docentes piensan que el asesor es un dios todo poderoso tienen la capacidad de resolver todos los problemas, y por el contrario otros son de la opinión de que el asesor es como una figura simbólica o administrativa que se limita a estar en su despacho haciendo una serie de papeleo que en verdad no ayuda a resolver demasiado los problemas del centro educativo.

Pero en relación con esto mi percepción es al igual que apuntaba antes que esta visión va a depender en muchas ocasiones si hablamos de centros de E.I y E.P o de centros de educación secundaria. Siendo en los IES en los que la figura del asesor se encuentra más desvalorizada. Además a la hora de hacer este tipo de reflexiones tenemos que tener en cuenta que la visión que los docentes tiene de los asesores va a ser diferente de unos centra a otros, independientemente de las enseñanzas que en ellos se imparten. Y esto es debido a que las personas cuando pasan por un centro crean una determinada percepción global del desempeño de una profesión. Es decir el asesor que estuvo antes que otro en un determinado centro educativo ya marco de algún modo las pautas de actuación, y por lo tanto este profesional ya creo en los profesores una noción determinada de los orientadores que pasaran por el centro en años posteriores.

Y por tanto si el asesor que estuvo antes en el centro desempeño bien su trabajo y causo una buena impresión a los docentes, la percepción que tendrán estos de los profesionales que vendrán a continuación será buena. En caso contrario lo que primará serán una falta de confianza y una desvalorización total de la figura orientadora/ asesora.

Para finalizar diré, a través de la respuesta extraída en pequeño grupo que. En nuestra opinión, el profesorado de infantil y primaria suele ver la figura del asesor/a como un especialista vinculado a la detección y diagnóstico de problemas de aprendizaje y del desarrollo.

Mientras que el profesorado de secundaria amplía esta visión incluyendo la orientación académica y laboral dentro de la labor asesora.

Haciendo ahora referencia a la tercera de las cuestione, pienso que en realidad en la mayoría de los casos en las relaciones que se dan entre asesores y docentes no se da una colaboración real. Y esto se debe a que se tiende a hacer las cosas de forma fragmentada sin que en realidad exista una forma adecuada de trabajo conjunto y consensuado.

Y lo cierto es que tanto el establecimiento de una forma de trabajo colaborativo como en si el desempeño de la propia labora asesora son tareas muy difíciles. Porque la constitución de la identidad personal de asesores y asesoras, es una actividad profesional muy joven si la comparamos con la profesión docente. Además los asesores nos vemos en la obligación de desempeñar nuestra labor en instituciones “viejas” con señas de identidad propias. Entonces es muy complicado encontrar la forma adecuada de lidiar con unos profesional y una institución que tienen una trayectoria profesional mucho más larga que la de aquellos que de algún modo tenemos la función de dar consejos y pautas de actuación adecuadas de cara a la mejora de dicho centro y por consiguiente de las actuaciones de los docentes que en él se encuentran.

En relación con lo dicho y con la finalidad de alcanzar procesos de colaboración reales entra ambos profesionales de la educación. Los asesores debemos tener en cuenta que la profesión docente es una profesión fragmentada, por eso debemos de ser muy cuidadosos con nuestras actuaciones y a la vez tener siempre presente que el contacto informal es de relevante importancia para poder hacer de forma adecuada nuestra labor, sin encerrarnos en nuestro despacho esperando a que nos vengan a pedir ayuda.

Para finalizar esta reflexión sobre las relaciones que se dan entre asesores y docentes, tengo que decir que me pareció muy esclarecedora la metáfora que planteó Lourdes sobre los “Huevos en falfula”: comentándonos que cuando nosotros salimos de la universidad con la posibilidad de trabajar como asesores, no tenemos una cascara todavía bien formada para acceder a un puesto de trabajo. Pero cuando accedemos a él, a través de las actividades que desarrollamos en el mismo nos vamos fortaleciendo poco a poco hasta hacernos cada vez mejores profesionales. Y esta falta de un cascaron rígido una vez que salimos al mercado laboral se tiene que ver como algo positivo. Ya que si dispusiésemos de dicho cascarón, contaríamos con unas ideas prefijadas que nos impedirían abrirnos a nuevas ideas. Y esto es malo para el trabajo asesor, puesto que como ya apunte con anterioridad asesores y asesoras nos instalamos en centros educativos con historias propias, teniendo la obligación de conocerlas y adecuarnos a ellas si nuestra meta es ayudar a su mejora.

A continuación voy a mostrar las contestaciones a las preguntas formuladas con anterioridad por el pequeño grupo de tripulantes Alfa:

1. ¿Qué piensan futuros asesores/as de los profesores y profesoras de infantil, primaria y secundaria con quienes van a trabajar?

Pensamos que existe poca colaboración y coordinación entre los profesores de secundaria. Esta falta de colaboración dificulta los procesos de enseñanza/aprendizaje, dado que se solapan contenidos y muchas veces no se articulan entre ellos. Sin embargo creemos que en infantil y primaria la colaboración entre profesorado es más sólida dado que el currículum es más global, los profesores y profesoras suelen tratar todas las materias. Por otra parte en secundaria, el currículum aparece fragmentado por materias y cada materia suele trabajarse por un profesor o profesora. Cada profesor y profesora se preocupa de su materia sin preocuparse por los contenidos que sus compañeros y compañeras trabajan.

2. ¿Qué piensan profesores y profesoras de asesores y asesoras? En nuestra opinión, el profesorado de infantil y primaria suelen ver la figura del asesor/a como un especialista vinculado a la detección y diagnóstico de problemas de aprendizaje y del desarrollo. Por otra parte pensamos que el profesorado de secundaria amplía esta visión incluyendo la orientación académica y laboral.

3. ¿Qué conocemos sobre estas relaciones? Partiendo de nuestra experiencia creemos que la colaboración no es real en estas relaciones, sino que se trata más bien de un trabajo dividido en el que cada profesional hace su parte y pasa a formar parte de un todo, pero no un todo construido por todos en conjunto, sino un todo fragmentado.

Después de hacer este análisis sobre las relaciones que se dan entre asesor y docentes. La Capitana nos planteo el estudio de dos casos muy llamativos y a la vez estremecedores. Dándonos tiempo a analizar solo uno de estos caso. El que analizamos se centraba en la problemática del acoso escolar y en la responsabilidad que estos problemas implican para el orientador. Y el otro trataba sobre la noticia de que en Extremadura dotarán con 1000 euros a aquellos estudiantes que en su tiempo no consiguieron sacar la Eso, para que lo hagan ahora. El segundo de estos temas ya lo trate en un comentario que hice en la red (este comentario se puede ver en la noticia que público Lourdes que recogida la información del periódico el país, sección vida y artes, p34), y el tema del acoso escolar lo trate en las entradas que adjunto a continuación.

La problemática del Acoso escolar "Bullying"

                           La problemática del acoso escolar “ Bullying”

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Lo prometido es deuda. En una de mis entradas esta semana, no se si recordáis, os recomendé un libro que me pareció interesante. Y dicho libro guarda mucha relación con el tema del acoso escolar, ya que en uno de sus capítulos se centra en esta problemática y describe de forma pormenorizada las pautas de actuación más adecuada para intervenir en casos de Bullying.

Inicio esta entrada diciendo que lo prometido es deuda, porque en el último de los archivos que é subido os indique que haría una entrada en el blog profundizando en este tema. A continuación me acerco a este problema describiendo algunas de sus características (extraídas de http://es.wikipedia.org/wiki/Acoso_escolar.

El acoso escolar (también conocido como hostigamiento escolar, matonaje escolar, o por su término inglés bullying) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia (12-14 años), siendo ligeramente mayor el porcentaje de niñas en el perfil de víctimas.

El acoso escolar es una especie de tortura, metódica y sistemática, en la que el agresor sume a la víctima, a menudo con el silencio, la indiferencia o la complicidad de otros compañeros. Este tipo de violencia escolar se caracteriza, por tanto, por una reiteración encaminada a conseguir la intimidación de la víctima, implicando un abuso de poder en tanto que es ejercida por un agresor más fuerte. El sujeto maltratado queda, así, expuesto física y emocionalmente ante el sujeto maltratador, generándose como consecuencia una serie de secuelas psicológicas (aunque estas no formen parte del diagnóstico); es común que el acosado viva aterrorizado con la idea de asistir a la escuela y que se muestre muy nervioso, triste y solitario en su vida cotidiana. En algunos casos, la dureza de la situación puede acarrear pensamientos sobre el suicidio e incluso su materialización, consecuencias propias del hostigamiento hacia las personas sin limitación de edad.

Objetivos y evolución de los casos de acoso escolar:

El objetivo de la práctica del acoso escolar es intimidar, apocar, reducir, someter, aplanar, amedrentar y consumir, emocional e intelectualmente, a la víctima, con vistas a obtener algún resultado favorable para quienes acosan o satisfacer una necesidad imperiosa de dominar, someter, agredir, y destruir a los demás que pueden presentar los acosadores como un patrón predominante de relación social con los demás.

En ocasiones, el niño que desarrolla conductas de hostigamiento hacia otros busca, mediante el método de «ensayo-error», obtener el reconocimiento y la atención de los demás, de los que carece, llegando a aprender un modelo de relación basado en la exclusión y el menosprecio de otros.

Con mucha frecuencia el niño o niña que acosa a otro compañero suele estar rodeado muy rápidamente de una banda o grupo de acosadores que se suman de manera unánime y gregaria al comportamiento de hostigamiento contra la víctima. Ello es debido a la falta de una autoridad exterior (por ejemplo, un profesor, un familiar, etc.) que imponga límites a este tipo de conductas, proyectando el acosador principal una imagen de líder sobre el resto de sus iguales seguidores.

• El agresor: características psicológicas y entorno familiar:

Aunque el acosador escolar no tiene por qué padecer ninguna enfermedad mental o trastorno de la personalidad grave, presenta normalmente algún tipo de psicopatología. Fundamentalmente, presenta ausencia de empatía y algún tipo de distorsión cognitiva.

La carencia de empatía explica su incapacidad para ponerse en el lugar del acosado y ser insensible al sufrimiento de este.

La presencia de distorsiones cognitivas tienen que ver con el hecho de que su interpretación de la realidad suele eludir la evidencia de los hechos y suele comportar una delegación de responsabilidades en otras personas. Así, normalmente responsabiliza de su acción acosadora a la víctima, que le habría molestado o desafiado previamente, con lo que no refleja ningún tipo de remordimiento respecto de su conducta (los datos indican que, aproximadamente, un 70% de los acosadores responden a este perfil).

La psicología actual, por otra parte, identifica en los acosadores escolares la existencia probable de una educación familiar permisiva que les puede haber llevado a no interiorizar suficientemente bien el principio de realidad: los derechos de uno deben armonizarse con los de los demás. La consecuencia es la dificultad para ponerse en el lugar del otro por una carencia de altruismo vinculada a un ego que crece a costa de los demás, meros instrumentos a su servicio, y que tiene un umbral de frustración muy bajo. Algunos autores denominan a este tipo de niño como niño tirano.

El niño mal educado en la familia probablemente reproducirá en la escuela los hábitos adquiridos. Ni respetará, ni empatizará con los profesores, ni con sus compañeros. Sus frustraciones quizá le lleven a elegir un cabeza de turco. A menudo será aquel compañero que le haga patentes sus limitaciones y carencias, o que, simplemente, le parezca vulnerable.

Teniendo en cuenta las característica de este tipo de acoso y después de analizar el caso que vimos en clase. En el cual la chica que sufría acoso, lo sufría en silencio, y llego al punto de quitarse la vida. Creo que como futuros asesores tenemos que reflexionar sobre ello. Ya que en muchos casos como dijeron algunos de mis compañeros en la clase pasada, se suele hacer oídos sordos a este tipo de problemas enmascarándolos tras la frase “Son cosas de niños”. Pero como podemos ver no son simplemente cosas de niños y por eso a continuación cito una serie de medidas de prevención que pueden resultar útiles en estos casos:

Se estima que la intervención simultánea sobre factores individuales, familiares y socioculturales, es la única vía posible de prevención del acoso escolar. La prevención se puede realizar en distintos niveles.

Prevención primaria: responsabilidad de los padres (apuesta por una educación democrática y no autoritaria), de la sociedad en conjunto y de los medios de comunicación (en forma de autorregulación respecto de determinados contenidos).

Prevención secundaria: adopción de medidas concretas sobre la población de riesgo, esto es, los adolescentes (fundamentalmente, promover un cambio de mentalidad respecto a la necesidad de denuncia de los casos de acoso escolar aunque no sean víctimas de ellos), y sobre la población directamente vinculada a esta, el profesorado (en forma de formación en habilidades adecuadas para la prevención y resolución de conflictos escolares).

Prevención terciaria: que serían las medidas de ayuda a los protagonistas de los casos de acoso escolar.

Lo que esta claro es que ante este tipo de problemas no podemos echarnos la piedra unos a otro, y la solución pasa por actuar lo antes posible implicando a todos los miembros de la comunidad educativa de cara a la resolución del conflicto, de este modo se deberían de tener en cuenta los siguiente aspectos:

  • El orientador/asesor se tiene que implicar activamente de cara a la resolución de conflictos de esta índole.
  •  Estos problemas deberían de ser tratados de forma proactiva, trabajando con el grupo clase antes de que aparezca el problema.
  •  Hay que tener presente que en la educación existe un elemento de base que está fallando y que hace que aparezcan este tipo de comportamientos.
  •  Se necesita fortalecer al alumno frente al acoso, a través de técnicas de resistencia a la frustración.
  • Se debería de trabajar desde edades tempranas la educación en valores, la empatía…
  • Hay que colaborar con toda la comunidad educativa de forma proactiva para que este tipo de situaciones no lleguen a producirse…

Referencias: • Piñuel, I. y Oñate, A. (2007). Mobbing escolar: Violencia y acoso psicológico contra los niños. Madrid:CEAC. • Sanmartín, J. (2007). "Violencia y acoso escolar". Mente y Cerebro, 26:12-19. • Piñuel, I. y Oñate, A. (2006) "Test AVE, Acoso y Violencia Escolar, Madrid 2006, TEA Ediciones, ISBN: 84-7174-858-4. • Piñuel, I. y Oñate, A. (2007) Acoso y Violencia Escolar en España: Informe Cisneros X, Madrid, 2007, IIEDDI, ISBN: 978-84-611-4842 • http://es.wikipedia.org/wiki/Acoso_escolar