1.4.1. Bienestar y malestar docente

    Queramos o no reconocerlo, estos dos fenómenos están presentes en nuestra vvida profesional, entrando en muchas ocasiones n confrontación y llevándonos a situaciones realmente incómodas. Puesto que hablamos de fenómenos reales, que suceden, me parece fundamental que todos los conozcamos, ya que conocer un probema, es el primer paso para poder remediarlo. Así mismo, como asesores, debemos ser conscientes de que esto ocurre y debemos conocer cuales son los primeros indecadores de alarma, ya que nuestra labor principal es llevar a cabo acciones preventivas que contribuyan a inclinar la balanza hacia el polo del bienestar docente. 

    Aquí os dejo una serie de reflexiones basadas en todo lo hablado en el aula.

MALESTAR DOCENTE (9ª SESIÓN)

      imageEsta sesión la comenzamos con un debate organizado de la siguiente forma: la mitad de la clase defiende (independientemente de lo que realmente piense) el “bienestar docente” y la otra mitad el “malestar docente”, y para ello, ambas partes dan razones y argumentan sus posturas.

      Así, se apuntan como razones para el malestar: la presión social, la falta de respeto hacia el profesorado, la falsa colaboración y la sobrecarga de trabajo, los escasos frutos del duro trabajo, la elevada ratio, la heterogeneidad de los grupos, la incertidumbre, la necesidad de “templar gaitas”, el acoso... En referencia al bienestar docente, se señala: la mayor colaboración actual, la ayuda por parte del asesor, la “plaza estable” y buena remuneración, la utopía de que puedes cambiar lo que no está bien en la sociedad, los retos como motor de la acción docente, los alcances y progresos como motivo de satisfacción, el sentirnos “herramientas de cambio”, la inseguridad como muestra de profesionalidad, la cantidad de recursos y redes disponibles, etc.

      En términos generales, pudimos deducir del debate, que muchas razones y motivos pueden ser vistos como razón de malestar o razón de bienestar, porque puede que todo dependa de si ves el vaso medio lleno o medo vacío. No obstante, constatamos que existen numerosas razones para el malestar docente, y todos estábamos de acuerdo en que esto es una “dolencia” que afecta a muchas personas del colectivo docente.

 

      Tras esto, y antes de pasar a una interesante ponencia por parte de Mónica, salieron en el aula una serie de ideas que me gustaría señalar:

- Segregación: ¿bienestar o malestar? -->  cierto es que la homogeneidad en los grupos podría facilitar el trabajo de los docentes; no obstante, estaríamos enseñando en escenarios irreales y estaríamos perdiendo la infinidad de oportunidades que nos brinda la heterogeneidad en los grupos. Además, la profesión docente es, o debería ser, puramente vocacional, y esa vocación no teme a los retos, sino que ellos forman parte de la motivación intrínseca de los profesionales de este colectivo.

- La profesionalidad de un profesor o de un asesor, es lo que cada uno es como profesor o asesor.

- Aunque nos parezca, y ciertamente sea, un tema de gran actualidad, el problema del malestar y el bienestar docente aparece ya en la literatura de los años 80.

- En relación con la idea del escaso reconocimiento social a la figura del docente, Fernández Enguita niega que no haya reconocimiento social y afirma que lo que en realidad sucede, es que los profesores piensan que hay un escaso reconocimiento social. Quizá puede que esta percepción venga de considerar a los medios de comunicación como fieles portavoces y muestra representativa de la sociedad.

- La mirada crítica de los medios casi siempre se dirige hacia la escuela pública, y esto hay que entenderlo como una estrategia. ¿Cuál es la razón para que haya funcionariado público?  La razón se debe a que con cada cambio de gobierno no se cambie todo el personal, sino que haya un cuerpo de profesionales muy bien formados e “imparciales” que permitan cierta estabilidad.

- Como asesores, estamos en el lado positivo, entre las razones del bienestar docente, puesto que tenemos que ser potenciadores de este bienestar.

 

      Ahora sí, vamos a centrarnos en la interesante ponencia de Mónica destacando y comentando algunas ideas interesantes.

- La primera idea interesante es la consideración de los docentes como colectivo diana de nuestra labor como asesores/as. Esto en ningún caso implica hacer menos protagonistas a los alumnos, ya que una buena intervención con un docente, revierte sin duda alguna en sus alumnos. Así, aunque a veces las excesivas demandas de “mírame a este niño/a” nos ocupen gran parte de nuestro tiempo, debemos tener presente que el profesorado es el foco del asesoramiento.

- Es importante el trabajo desde la perspectiva de la horizontalidad puesto que nadie es más que nadie, sino que todos estamos a la misma altura pero en distinto campo; consiste en un juego de formaciones.

image- Debemos ser muy conscientes de que el malestar docente afecta a la personalidad. Si llevamos todos los problemas que causan malestar docente en la cabeza, vamos a estar permanentemente estresados. Puesto que NUNCA DEJAMOS DE SER PROFESOR, es fundamental saber filtrar y ser egoprotectores.

- Como asesores, si detectamos factores que podrían ser indicadores de malestar docente (absentismo laboral...), debemos plantear programas de intervención “vendiéndolos” como prevención, así evitamos que alguien pueda sentirse ofendido y es posible que consigamos mayor implicación. Estos programas pueden resultar de gran utilidad, ya que incluso en su fase inicial pueden ayudar a muchos docentes: el simple hecho de saber que lo que les pasa tiene un nombre y unos síntomas y que no les pasa a ellos solos, pueden hacer que, al tomar conciencia, por si mismos busquen soluciones y pongan remedio.

- Los problemas de atribución. Detrás de cada acción, de cada pensamiento, o de cada sentimiento, está cómo el individuo percibe el entorno; y en este punto, aparecen en numerosas ocasiones los problemas de atribución: nunca debemos pensar que todo lo que sucede se debe a factores externos, ni pensar que todo lo que pasa es culpa nuestra.

- Los problemas son algo inherente a la naturaleza humana, por lo que cuesta imaginar una vida y una acción docente sin ellos. Debemos ser conscientes de que los problemas no se resuelven por si solos, sino que es necesario analizarlos y afrontarlos, aunque este afrontamiento conlleve dejar pasar tiempo (esto ya sería entendido como una estrategia).

- “El docente quemado”: podemos pensar que es el que está harto de todo, el que se siente con rabia hacia suimage trabajo, el que lo realiza de forma brusca, el que está enfadado y de mal humor... Pero quizá sea más acertado entenderlo haciendo un símil con una cerilla que se va consumiendo.

- También como asesores, debemos aplicarnos eso que pedimos y promulgamos a otros, si esto no es así, resultará complicado transmitir fe en lo que predicamos.

- “Inoculación del estrés”: quizá sería interesante inyectar esta “vacuna” a los docentes, sometiendo las situaciones estresantes e incluso frustrantes, a un mayor realismo en expectativas.

 

image

 

      Finalmente, me gustaría terminar esta entrada hablando de un concepto nuevo para mí, y que me resultó tremendamente interesante: LA RESILIENCIA. Este concepto, se refiere a la capacidad de las personas o grupos de sobreponerse al dolor emocional para continuar con su vida; a la capacidad para afrontar la adversidad y lograr adaptarse bien ante las tragedias, los traumas, las amenazas o el estrés severo. No obstante, ser resiliente no significa no sentir malestar, dolor emocional o dificultad ante las adversidades, sino saber afrontarlas y sobreponerse. Así, la resiliencia no es invulnerabilidad: las cosas me afectan, pero no hago de ello un victimismo. Debemos, entre todos, construir una escuela resiliente (resiliencia organizacional) y aprender a ser tolerantes con nosotros mismos y con los demás.



     Ahondando un poco en el tema de la resiliencia, por que realemente es un tema que me ha llamado sumamente la atención, he encantrodo un vídeo de 5 minutos que me parece fascinante, tanto como prevención como como remedio: 

      En él, se entiende la resiliencia como la capacidad de enfrentarse a las adversidades, superarlas y ser transformados por ellas. Pero los más importante, es que señala una serie de factores protectores para el ser humano:

* humor; *creatividad; *moralidad; * autoestima; *hacerse cargo de los problemas ejerciendo control sobre ellos; *introspección; * independencia; *capacidad de relacionarse; *saber mantener distancia sin aislarse; *iniciativa; * reconocernos como seres humanos y mirar así a los otros... Y termina con una referencia a las "crisis", entendiéndolas como puntos de inflexión que nos hacen cambiar y traen progresos.

" Quien supera la crisis, se supera a si mismo sin quedar <>" (Albert Einstein)