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Segúnla RAE

            Asesorar: dar consejo o dictamen en materia de cierta dificultad.

            Asesor: que se dedica a asesorar o a aconsejar.

Revista Mexicana de Orientación Educativa

 

Asesoramiento Asesoramiento

Dos Sentidos:

  1. Amplio: cualquier persona que conoce algo y, en función de ese conocimiento presta un apoyo determinado (informar, dar un consejo,…)
  2. Restringido: un profesional específicamente formado para ofrecer apoyo en un campo determinado (alguien que tiene un conocimiento “experto”)

 

Reflexionando, debemos tener en cuenta  que para asesorar lo primero que tenemos que hacer será considerar, deliberar y reflexionar; para posteriormente poder dar consejos, recomendaciones y sugerencias.

 Tormenta de ideas sobre qué hace quién asesora, (teniendo en cuenta las aportaciones del aula, ya que a pesar de no poder asistir a clase los resúmenes de las diferentes sesiones realizados por mis compañeros me ayudan mucho en este camino hacia el asesoramiento):

escucha, evalúa, informa, posibilita, da alternativas, acomoda sus propuestas a las necesidades de los usuarios, busca lo más favorable para éstos, ayuda a tomar decisiones, favorece la responsabilidad, la autonomía, hace seguimiento, anticipa, promueve, dinamiza, da apoyo, colabora, dialoga…También podemos decir que el asesor aprende, guía, reflexiona, organiza…

 

En la Revista Mexicana de Orientación Educativa nº 2, Marzo 2003-Junio 2004, aparece un artículo que considero de interés sobre la temática a tratar y que he subido a la red para compartir con mis compañeros/as: “Hacia una Caracterización de la Crisis y las Tareas de la Orientación Educativa en el Nuevo Siglo”. De este artículo destaco los hechos vinculados al quehacer del orientador, ya que considero importantes tenerlos presentes a la hora de asesorar.

(subido el artículo a la plataforma)

Reflexionando sobre mis prácticas de psicopedagogía he percibido  cómo el orientador ejercía de asesor tanto con los alumnos como con los profesores. En cualquier momento, en cualquier lugar, se acercaban a el para consultarle cualquier duda, cualquier problema, sobre algún alumno o mismo sobre una situación que se iba al contexto personal.

En el departamento también atendían, a quien lo necesitase, asesorándolo, aconsejándolo, sobre distintas formas de actuar en el aula, sobre diversas metodologías, sobre técnicas de estudio (acudiendo más asiduamente los alumnos de secundaria).

Viendo y viviendo la orientación desde esta perspectiva, sí puedo considerar que dentro del rol de orientador está el de asesorar, tanto al alumnado como al profesorado. El que asesora es el orientador, y los que toman las decisiones son los profesores o los alumnos, dependiendo de quien solicite dicho asesoramiento. Este asesoramiento puede estar relacionado  tanto con ámbitos académicos, como conductuales, como personales…

 

En esta primera etapa del camino, otorgamos especial importancia a la cuestión ¿Qué entendemos por asesorar?

El asesoramiento es un servicio indirecto que tiene lugar entre profesionales de estatus similares. Suele ser iniciado por el asesorado, quién tiene total libertad para aceptar o para rechazar los servicios en cualquier momento. Involucra al asesor ya al asesorado en una relación confidencial y colaborativa que se configura por las siguientes metas para el asesor/ a:

  • Ofrecer un  punto de vista informado.
  • Ayudar a mejorar destrezas de resolución de problemas.
  • Ayudar a incrementar la libertad de elección de acción del asesorado.
  • Apoyar al asesorado en las elecciones hechas.
  • Incrementar la conciencia del asesorado acerca de los recursos válidos para tratar con los problemas persistentes. (Aubrey,1990:3)

 

Son las experiencias en los diferentes ámbitos las que van completando la definición de asesoramiento y van poniendo el énfasis en diferentes cosas. La definición de Aubrey dice que el asesoramiento es una relación horizontal en la que el asesor está situado al mismo nivel que sus clientes, en este caso los profesores, posibilitando de esta forma la bidireccionalidad y que no se imponga una relación de superioridad por parte del asesor propiciando una relación de colaboración caracterizada por la convergencia de los puntos de vista del asesor y del profesor, en torno a la resolución de los problemas.

 

Asesoramiento: “La función del asesoramiento puede definirse como una operación de diagnóstico, identificación de falencias, en comparación con un modelo e indicación de proyectos de acción”. Lidia Fernández.

 

El asesoramiento sí es una operación de diagnóstico, porque para poder asesorar ser necesita conocer la realidad. El engaño (falencia) del que habla esta autora está ligada al diagnóstico. Además, no siempre asesoramos identificando acertadamente. En lo referido a que asesoramos en comparación de un modelo, asesoramos desde un modelo explícito.

 

Retomando lo aprendido en la asignatura Modelos de orientación e intervención psicopedagógica, a mi parecer el interés por delimitar las distintas maneras de abordar el asesoramiento psicopedagógico ha generado un gran número de propuestas. Como mínimo, existen tres dimensiones que gozan de un cierto consenso:

 

      -La primera dimensión se refiere a la concepción epistemológica que subyace a cada enfoque de asesoramiento. Esta intervención, para ser eficaz, deberá responder a las características individuales de cada alumno, tenderá a ser intensiva, en cuanto a la concentración de medios sobre el mecanismo responsable, y tendrá que evitar que el alumno entre de nuevo en contacto con aquellos entornos que pueden favorecer situaciones de regresión hasta que posea suficientes recursos para hacerles frente.

Desde este enfoque la intervención sólo puede ser válida si se realiza en los contextos donde habitualmente el alumno desarrolla sus actividades y a través de las personas que de forma cotidiana se relacionan con él.

En este caso el currículum escolar recibe atención especial dado que las interacciones educativas se establecen alrededor de los distintos tipos de contenidos que los alumnos deben aprender, y la habilidad con que los profesores presenten y negocien sus contenidos.

 

-La segunda dimensión que distingue unos enfoques psicopedagógicos de otros alude a los ámbitos de intervención que prioritariamente son atendidos en el seno de cada enfoque. La actuación del asesor psicopedagógico en el ámbito de intervención se particulariza y el problema trata de aislarse  para su eficaz tratamiento.

En el caso del asesor psicopedagógico colaborativo, el ámbito de intervención incluye las relaciones entre los distintos subsistemas que conforman el centro: el equipo de gobierno, el equipo de profesores, etc.

Lógicamente no toda intervención debe involucrar directamente a todos y cada uno de esos subsistemas, pero se analizarán las implicaciones y consecuencias sobre el resto de subsistemas.

 

      -La tercera y última dimensión contempla el tipo de relación laboral y profesional  que mantiene cada enfoque con la institución educativa a la que presta sus servicios. Son dos los aspectos que contribuyen en mayor medida a definir la relación: la situación conductual del asesor y el grado de dependencia y proximidad con el asesorado.

En cuanto al primer punto, es preciso distinguir entre la situación de un asesor que actúa por cuenta propia, la del profesional contratado temporalmente por un centro educativo, o la del asesor que ha conseguido su plaza en propiedad y forma parte de la plantilla de funcionarios de una administración pública.

En cuanto al segundo aspecto, podemos diferenciar la figura de un asesor externo, que interviene desde fuera del centro, de un asesor que atiende directamente diversos centros y además pertenece a un equipo psicopedagógico, de una tercera alternativa, la del asesor que forma parte del equipo de profesores del centro que atiende.

 

“El asesoramiento es una interacción en dos sentidos-un proceso de buscar, dar y recibir-ayudar. El asesoramiento se dirige a ayudar a una persona, un grupo, una organización o un sistema más grande para movilizar a los recursos internos y externos con objeto de resolver las confrontaciones con problemas y ocuparse de esfuerzos de cambio”. (Lippit y Lippit, 1986: 1).

 

Estos autores, muy ligados a la dinámica de grupos, nos plantean la cuestión del asesor como figura que sólo da o también recibe. Pensamos en el asesor como dador en la naturaleza de sus funciones, pero también recibe: puede asesorarse y buscar recursos en otros asesores.

 

En lo referido a los esfuerzos de cambio, destaca la idea del asesor ligado a la innovación (educativa), hacia la mejora,…

Reconocer que el asesoramiento es una labor de dar y recibir (vaciarse y alimentarse), y puede hacerse a colectivos amplios, moviliza recursos internos y externos.

Quien asesora trata de movilizar recursos para un cambio, pero no es el responsable del cambio: lo es la propia persona asesorada. Es como un constructor de puentes.

El asesoramiento es un servicio indirecto que tiene lugar entre profesionales de estatus coordinado. Es iniciado por el asesorado, quien tiene total libertad para aceptar o rechazar los servicios en cualquier momento.

Involucra al asesor y al asesorado en una relación confidencial y colaborativa que se configura por las siguientes metas que tiene el asesor:

-Ofrecer un punto de vista objetivo (imparcial, fundamentado).

-Ayudar a mejorar destrezas de resolución de problemas.

-Ayudar a incrementar la libertad de elección de acción del asesorado.

-Apoyar al asesorado en las elecciones hechas.

-Incrementar la conciencia del asesorado acerca de los recursos válidos para tratar con los problemas persistentes (Aubrey, 1990: p 3).

 

De esta definición destaca el concepto de servicio indirecto. Un ejemplo sería que un profesor tiene un problema con un alumno y pide ayuda. Desde mi punto de vista está claro que no se trata de un servicio indirecto, sino más bien de una práctica colaborativa, en la que el asesor se muestra “disponible” siempre, y en la que los profesores se muestran o deberían mostrar participativos. En un fragmento de la obra Bonals, J. y Sánchez-Cano, M. (2007). Manual de asesoramiento psicopedagógico. Barcelona: Graó, se recoge lo siguiente:

“…todos los profesionales dan mucha importancia a los planteamientos colaborativos, pero hay algunos elementos que permiten entender los aspectos que los diferencian en su práctica profesional. A partir de este análisis, hemos podido identificar dos ejes fundamentales que explican la importancia que se da a la colaboración entre profesionales en la práctica.

Por un lado, tenemos el grado en que se necesita a otros profesionales para cumplir con las funciones propias de cada profesión; por otro lado, la finalidad que guía la intervención, que relacionamos con los planteamientos teóricos implícitos en toda práctica profesional”.

 

Desde este punto de vista, y desde el mío también, creo que es indispensable una reciprocidad en el mundo del asesoramiento, ya sea entre asesor-asesorado, asesor-demandante (familia, profesorado, etc.), o viceversa, de forma tal, que siempre sea posible llevar a cabo el asesoramiento en colaboración con alguien.

 

Similitudes entre definiciones:

  • Es un servicio indirecto que recae sobre el profesional que trata con clientela y no directamente sobre ésta.
  • Es una interacción o comunicación bidireccional dedicada a la ayuda.
  • No limita la capacidad de elección y decisión del asesorado.
  • Se produce entre profesionales del mismo estatus, sin diferencias de posición y poder.
  • Los participantes pueden ser individuos, grupos o instituciones.
  • Se tratan asuntos y problemas prácticos.
  • Se trabaja sobre la base de acuerdos negociados.
  • La resolución del problema va acompañada de la capacitación para enfrentarse con éxito a problemas similares.

 

Asesoramiento:

-          Considerar (pensar, mirar atentamente algo,…)

-          Deliberar (pensar en pro y contra de los motivos de una situación antes de acatarla).

-          Reflexionar

El asesoramiento en su vertiente más general hay que tener en cuenta una serie de procesos clave que son:

 

                                                           

    
    

Considerar---------------- Consejos

    

Deliberar------------------ Recomendaciones

    

Reflexionar---------------- Sugerencias

    
    

          

        

 

 

 

 

 

 

Asesoramiento y educación: situaciones

-          Formación permanente del profesorado.

-          Inspección educativa.

-          Orientación escolar.

-          Innovación educativa (el asesor potencia los cambios)

Rodríguez Romero 1996

Formación permanente del profesorado.

La formación a lo largo de toda la vida es un desafío social de gran importancia en todos los ámbitos profesionales y el profesorado no debe quedar fuera de ella.

Las administraciones educativas han tomado la formación permanente del profesorado como un ámbito de actuación preferente como un proceso que podría imprimir un cambio en el sistema.

No podemos olvidar que la calidad del trabajo de los profesores en el aula está íntimamente ligado con su desarrollo profesional, evidentemente un profesor que se preocupa por actualizar su formación resultará ser un profesor cuya calidad supere a la de un profesor que no lo hace; incluso ahora mismo nosotros como estudiantes conocemos unas herramientas de trabajo mejores que las que había cuando empezamos a estudiar, y dichas herramientas nos facilitan mucho las cosas; pues lo mismo ocurre con los profesores y su formación continuo y permanente.

En Galicia la Formación Permanente hasta aproximadamente el año 1999 estaba ligado a los CEFOCOPs, en la actualidad hablamos de los CEFOREs –centro de formación y de recursos- en cuyo centro podemos encontrar estudios y reflexiones acerca del asesoramiento, en santiago de compostela este término fue sustituido por el de CAFI (centro autonómico de formación e innovación). Por lo tanto, en nuestra comunidad contamos con 7 centros de este tipo, en donde cada uno de ellos tiene una serie de secciones para intentar cubrir mejor las necesidades de los centros educativos. Se trata de una información encaminada a la obtención de recursos y actividades formadoras a través de cursos que se imparten en diferentes centros de la zona, llevados a cabo por el asesor del CEFORE y coordinados con el orientador de la institución educativa.

                        Personalmente pienso que son cursos muy funcionales, y a los que le puedes sacar mucho partido en el aula con los alumnos, tengo la suerte de poder asistir a estos cursos de formación, y se plantean temáticas realmente interesantes.

Inspección Educativa.

La inspección educativa debería de hacer la labor de asesoramiento, aunque sobre todo lo que hacen es su función de control y evaluación. En el DOGA del 25 de mayo de 2004 se dice que las funciones que le corresponden a la inspección educativa son:

-          Supervisar la práctica docente y colaborar en su mejora continua y en el funcionamiento de los centros, así como en los procesos de reforma educativa y de renovación pedagógica.

-          Participar en la evaluación del sistema educativo, especialmente en el que corresponde a los centros escolares, a la función directiva y a la función docente, a través de análisis de la organización, funcionamiento y resultados de los mismos.

-          Asesorar, orientar e informar a los distintos sectores de la comunidad educativa en el ejercicio de sus derechos y en el cumplimiento de sus obligaciones.

-           Informar sobre los programas y actividades de carácter educativo promovidos o autorizados por la Consellería de Educación y Ordenación Universitaria, así como sobre cualquier aspecto relacionado con la enseñanza que le sea requerido por la autoridad competente o que conozca en el ejercicio de sus funciones, a través de canales reglamentarios.

 

Orientación escolar.

La orientación escolar bien entendida no se limita sólo a la problemática estudiantil; no se reduce a la orientación del estudiante, sino que busca la mejora total de la persona que estudia. Al proponerse que el alumno madure y se realice como persona se convierte en orientación educativa.

La orientación educativa tiene dos dimensiones:

  1. Teórica: es una fundamentación científica de la práctica educativa.
  2. Práctica: ayuda a identificar y a aplicar la modalidad de orientación en cada caso. Se realiza en forma de intervenciones orientadoras. Por medio de ellas se promueve el perfeccionamiento de una persona determinada en situaciones concretas, de acuerdo con sus necesidades, durante un tiempo determinado, mediante programas y actividades, con propósito preventivo o correctivo.

El orientador debe aspirar a que sus intervenciones tengan una calidad.

Para lograr esto tiene que cuidar al menos cuatro factores:

  • Adaptarse a las diferencias individuales. Ayudar a cada persona en lo que más necesita.
  • Capacitar a cada persona para aprender en muchas ocasiones autónomamente.
  • Ayudar en el autoconocimiento como base para la toma de decisiones personales.
  • Ayudar a cada persona a que conozca el entorno social en el que vive.

En contraste con la orientación tradicional, que se limitaba a ser ocasional y remedial (prestaba atención sólo a los alumnos con problemas especiales), la orientación actual se dirige a todos los alumnos, se integra en el proceso educativo y tiene un carácter proactivo (es anticipadora o preventiva y estimula el desarrollo de capacidades).

La orientación escolar es una responsabilidad compartida, dentro de cada escuela, por los padres, profesores-tutores y orientador; y uno de los principales cauces es la tutoría. Se trata de un proceso de ayuda personal escolar y profesional, que realiza el profesor-tutor con la colaboración del resto de profesores y de los padres de los alumnos, y que busca personalizar la educación.

Innovación educativa

Quizás este sea el origen del propio asesoramiento, por eso que muchos orientadores se consideren expertos en el cambio educativo.

      Destacar que en Neira, D. (2004): Innovación/= Globalización se puede leer:

“(…) se necesita un marco curricular apropiado que nos vaya fijando metas y orientando sobre las normas y los recursos necesarios para los cambios y la mejora en el enseñar y en el aprender, o, simplemente, en el “aprender a aprender”.

 

Más adelante, en el mismo capitulo, D. Neira nos dice que la innovación no se puede hacer de espaldas a la realidad de los contextos educativos. “(…) La Lopeg dice que las administraciones impulsarán los procesos de innovación educativa en los centros, prestando apoyo a los proyectos de profesores, a fin de mejorar la calidad de la enseñanza. (…) Con frecuencia, los docentes se alejan del bagaje motivador del alumno y caen en largas y pesadas retahílas informativas, que hacen permanecer a los alumnos pasivos en sus asientos (….) Para lograr incentivos que refuercen la calidad discente debemos:

     -    Facilitar, a los escolares, el máximo de posibilidades, la flexibilidad necesaria para la adaptación de las actividades a sus intereses.

     -     Intentamos capacitar al discente para el autocontrol de las actividades y de los aprendizajes efectuados día a día.

     -     El profesor sugiere una serie de actividades para no perderse en los objetivos a alcanzar. Para ello pensaremos:

  • En la reducción de esfuerzo y tiempo
  • En la pluralidad de actividades que se disponen para trabajar cada materia. Dejando al alumnado la oportunidad de adaptarlas a su propio ritmo y posibilidades.
  • En la comunicación, para que el alumno exponga las dificultades al profesor y a los colegas y, luego, se las pueda explicar a sí mismo.

 

Monereo y del Pozo plantean el asesoramiento desde la colaboración.

El asesoramiento implica una actividad de conjunto, la cual tiene por finalidad prestar apoyo o ayuda a otros profesionales para el desarrollo de sus conocimientos técnicos y de sus estrategias para resolver problemas.

El asesoramiento colaborativo hace referencia a un tipo de interrelación entre asesor y asesorado donde se comparte la responsabilidad en el análisis de las necesidades, la formulación de objetivos, la búsqueda de estrategias, el establecimiento de planes de acción  y también se puede compartir la responsabilidad de evaluarlos. Todo ello le concede un fuerte carácter práctico que va a permitir solucionar problemas significativos para la comunidad educativa.

Las formas concretas de actuación así como, las funciones que ejercen los asesores en cada contexto dependerán tanto de las características y cultura institucional de los centros en los que intervienen, como de la manera en que se construye el rol del asesor en la interacción con los profesores.