2. LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora Educativa)

En los documentos anteriores hay una continua incidencia en los cambios y recortes producidos en la actualidad. Así se hace necesario observar por qué y dónde comianzan. Para ello, la nueva reforma educativa y los recortes a los que son sometidos la educación serán de valoración a continuación.

LOMCE: ANÁLISIS PERSONAL

Comentados durante la clase pasada todos los aspectos más relevantes entre ambas leyes, es visible, desde mi punto de vista, el cambio desproporcional, la incongruencia y, el retroceso tan grande que se pretende llevar a cabo.

Con la implantación de la nueva ley se van a conseguir, como puntos más importantes, la vuelta de aquellas reválidas extinguidas desde hace más de treinta años, que los resultados académicos del alumnado primarán frente a sus motivaciones, capacidades e intereses, el currículo se tornará más cerrado disminuyendo las competencias de las autonomías sobre el mismo y la participación de las familias aminorará excluyéndolas del consejo escolar, entre otras cosas.

Por otra parte, quiero hacer especial hincapié en la desconfianza que la ley promueve hacia el profesorado, desprofesionalizándolo y limitando sus capacidades de intervención.  Hay tres claros ejemplos: el primero es el valor que se da a las pruebas externas provocando que los docentes tengan que ceñirse a un estricto programa para que el alumnado esté preparado y, por tanto, no se tenga en cuenta el proceso de aprendizaje ni su evaluación correspondiente que únicamente conoce el propio docente. Así, el único indicador válido será la prueba externa que, tanto en tercero y sexto de primaria, como en el último curso de la ESO y segundo de Bachillerato, se aplicará a todos los alumnos. El segundo ejemplo es el papel que se le otorga al profesor con la nueva reestructuración del último año de la ESO (implantación de dos vías: la académica que continuará con el Bachillerato y la “emprendedora” que promueve la Formación Profesional Básica). Serán los docentes quienes “seleccionen” a los alumnos que deben continuar por un campo o por otro. La primera concepción errónea que ofrece esta ley es que, deja entrever, la FP como la formación para aquellos que “no valen”, es decir, aquellos que sus resultados académicos estén por debajo de las expectativas. El “efecto colador” definiendo al alumno como bueno o malo es inminente y, por consiguiente, su segregación. Y, como último ejemplo, es que el profesorado disminuirá su capacidad decisoria en el consejo escolar la cual pasará al director quien será elegido por la Administración.

Para finalizar, hay otro dato que me llama la atención y es que apenas se nombra la inclusión educativa ni a las dificultades de aprendizaje que puedan darse entre los alumnos así como a sus implicaciones en el aula.

Pese a los esfuerzos del ministro Wert por pretender ver esta ley como una mejora para el sistema educativo, considero que la realidad dista bastante de sus objetivos y es que calidad y educación no se darán de la mano.

Ataques a la enseñanza pública

Continuando con las masivas modificaciones que se están dando actualmente en educación, el dinero invertido es otro tema a tocar ya que se está viendo reducido en todos los aspectos: subida de tasas, recorte de subvenciones, menos becas junto con más trabas a la hora de acceder a las mismas, disminución del profesorado y de sus sueldos y un largo etc.

Ante esto, son numerosas las movilizaciones destacando en mayúsculas la MAREA VERDE pero también desde el aula, intentando sensibilizar a toda sociedad.

 

Algunas acciones que recriminan estos recortes, son las protagonizadas por la Universidad Complutense de Madrid donde los profesores han salido a la calle a impartir las clases con el lema “Llevamos el problema a la calle porque la universidad está casi en la calle”.

 

Desde mi punto de vista, es realmente necesario que existan este tipo de propuestas donde la formación es lo que principalmente se tiene en cuenta. En estos artículos se detalla cómo al salir a la calle y exponer una clase en lugar de en el aula, en una plaza o un punto concreto de la ciudad de Madrid, todas las personas que por allí circulaban pudieron observar cuál es el trabajo que estos profesores realizan (a la vez que aprender algo más).

Todo este tipo de recortes presupuestarios que suponen que un alto porcentaje de alumnos no pueda costearse su curso universitario, provoca un retroceso enorme en lo que conocemos como universidad pública y para todos, llevándonos a años inmemorables donde solo la clase alta podía permitírselo.


El error se comete al considerar gasto a la educación y no como una inversión a largo plazo. Hasta el momento, España tenía una amplia cobertura cuyos resultados daban acceso a toda la población. Por ello, como Estado de bienestar, debe existir una educación pública y de calidad para todos los ciudadanos.

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