3. Problemáticas de la profesión docente.

Durante las sesiones a lo largo del trimestre se ha hecho hincapié en los problemas a los que el profesorado se ve envuelto. Algunos aspectos derivan de las modificaciones que se realizan la ley anteriormente descrita aunque son otros los que vienen con anterioridad. Por ello, centraré este subapartado en valorar los que he considerado desde mi punto de vista más importantes.

Síndrome del quemado laboral en el profesorado

El artículo que expongo es un estudio hecho que detalla más a fondo las causas del síndrome del quemado laboral o “burnout” en el ámbito docente.

 

El burnout suele darse entre profesionales con un contacto directo a las personas, por lo que el profesorado será uno se los sectores más atacados por este síndrome y, se caracteriza por estar asociado a un estado de agotamiento físico, emocional y mental producido por haber permanecido, durante períodos estables, de extensa duración y de alta implicación, con personas en situaciones de alta demanda social.

 

Centrándome en lo que se indica sobre el profesorado, son muchos los factores por los que puede aparecer este síndrome, desde las condiciones de trabajo hasta la relación que puedan mantener con los demás profesores pero, los docentes con un mayor quemado, son aquellos que cuentan con clases de alumnos difíciles. Así pues, algunas variables que lo provocan podrían ser la falta de disciplina, la apatía, los bajos resultados en las evaluaciones, los abusos físicos y verbales o la baja motivación del alumnado, entre otras.

A su vez, se analiza cómo el profesorado de secundaria es más proclive al quemado que los de primaria donde las características de la personalidad corresponderían con alguna ya nombrada durante la última sesión de la asignatura: predominio del locus de control externo, nivel de expectativas poco realistas, autoestima baja, autoconcepto pobre o bajo y ausencia o disminución de una personalidad resistente y sentido de coherencia.

Todo ello, ya no solo provoca en los docentes problemas psicosociales y conductuales sino que también el alumnado puede percibirlo y disminuir el rendimiento académico.

 

Para concluir, el artículo aporta alguna estrategia para hacerle frente y conseguir una mejora cuando se comienzan a notar los síntomas. Alguno de los ejemplos, podrían ser el desarrollo de habilidades de afrontamiento y asertividad, el aprendizaje de técnicas de autocontrol o fortalecer las redes de apoyo social.

 

Trabajar la resiliencia es importante para poder hacer frente a todas estas características que someten al profesorado, desarrollando la capacidad de transformarse y de transformar, para poder conseguir que el trabajo sea una fuente de placer y no lo contrario.

 

http://www.juntadeandalucia.es/educacion/portal/com/bin/salud/contenidos/RiesgosProfesionales/RiesgosComunes/burnout/1160561555449_burn_out_en_el_mbito_docente.pdf 

Conflictos entre las familias y los docentes.

Tratando los problemas a los que se tiene que enfrentar el profesor no solo dentro del aula sino también fuera ya no resulta raro leer una noticia de este calibre. Uno de los conflictos que parecen tener más auge en la actualidad, son las reacciones de los padres respecto a las actuaciones que pueden tener los docentes con sus alumnos.

 

El artículo es de hace ya unos meses pero me parece interesante tener en cuenta casos como este donde la conducta de algunos padres, ante cualquier medida disciplinaria que se tome en relación a sus hijos, dan la razón a estos sin ni siquiera preguntar al profesor, ni indagar en lo ocurrido, creyendo ciegamente la versión que les ha dado el hijo, sin querer contrastarla con la del profesor, tal y como se redacta en la memoria del defensor.

 

En este caso, el padre intentó atropellar al profesor de su hija debido a que este había reprendido a la alumna por faltar a clase.

 

Es posible que se trate de una situación muy extrema pero la realidad afirma que cada vez más, las conductas que adoptan los familiares cuando los docentes sancionan a los alumnos por (en este ejemplo) absentismo, se torna violenta y agresiva hacia los mismos. Si bien es cierto que no todo es blanco o negro, ya que muchas veces es posible que las formas del profesor no sean las adecuadas (podemos encontrarnos de todo, es evidente), considero que en la actualidad la labor que realizan los docentes se ve cuestionada y minusvalorada además de que ante estos hechos, los padres no le dan el beneficio de la duda creyendo únicamente la versión de los hijos/as. Así, muchos padres no valoran objetivamente los hechos defendiendo al hijo/a que se pretende formar en el centro educativo y reprendiendo las actuaciones del profesorado.

Cuando cosas como estas ocurren, la ley actúa y parece ser que se consiguen aminorar y no volver a repetir sucesos tan violentos pero el principal dañado, el profesor, necesita en la mayoría de los casos una ayuda especializada para hacer frente al miedo e incluso seguridad personal. Si la sociedad no acepta que el docente es el profesional encargado de “los/as hijos/as” dentro de la institución escolar y que por tanto, en lugar de adoptar una perspectiva negativa del mismo, debe existir una buena relación con este colectivo y sus funciones son compartidas y coordinadas, hechos como este seguirán ocurriendo y provocarán el incremento del malestar docente.

 

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/10/11/andalucia/1349978708_164439.html